Monday, May 23, 2011

Survivors

Es como si estuviéramos todos en esta isla, la isla digamos de las responsabilidades y concursáramos para ver quiénes nos quedamos y quienes se van en busca de islas más rumberas. Es un poco eso.

Tengo este amigo al que sus otros patas le dicen que cuándo cambiará, que cuándo “sentará cabeza” (yo veo su cabeza bien puestecita sobre su cuello), que cuándo parará esa vida loca y eso. Mi amigo anda raro en estos días y creo que es por eso. Porque está viendo si permanece en la isla o se va por ahí. Digamos que yo tengo un pie en esa isla y al mismo tiempo ando viendo cómo subirme a un botecito para ir a otros lugares. Digamos que no sé bien en dónde quedarme.

Y no soy la única. Últimamente son varios quienes están con este rollo. La conversación de las islas siempre termina flotando sobre los vasos de chela o chilcano o en las madrugadas de msn.

Y entonces viene este bajón cuando en las reuniones con tus amigos, ahora en esa isla seria, te mueres de risa recordando precisamente cuando vivían en las islas rumberas. Cuando no había que pensarla mucho para salir por ahí, chapar un bus, un avión, un tren o un submarino. O cuando a la mañana siguiente solo te cagabas de risa y no te espantabas. Y luego seguías y soñabas y parecía que siempre ibas a vivir así. Pero alguien o algo te cagó la estoneada, como se dice por ahí y andas pensando y escribiendo este tipo de cosas.

Mono-riel

Hay gente monotemática. Hay gente que solo habla de su trabajo, de su pareja, de su perro, de su hijo, de su carro, de mujeres, de dinero. Todo el día. Todo el tiempo. Todo los días. A cada instante. Ante esto, dos salidas: 1) Escuchas y aprendes (siempre se puede aprender algo nuevo cada día. Es más, esa debería ser tu chocomisión diaria). 2) Pones piloto automático (a mí me funciona muy bien cantar mentalmente cualquier canción de los Menudo de los años 90. En especial “yo quiero bailar reggae” pues todo pensamiento o malestar es opacado por la mononeuronal canción).