Friday, October 01, 2010

Me quiero volver chango! (Homer and Piers dixit)

Hoy recibí el número cero de mi libro (pronto en su librería favorita). Yo le digo número cero porque suena paja. Era irreal como casi toda primera vez. Se sentía como la primera vez que rompí alguna ley o como cuando pensé: “Aaah, así era esto...” o “¡Qué! ¿Así era esto...?” .

Lo recibí y me fui a mi casa. Tomé un micro. Subí y el único asiento vacío estaba al lado de un chico guapísimo. Era tan guapo como un vampiro. Pero no los vampiros cabros de Twilight. Era auténticamente guapo el desgraciao. Era pálido y con la barba a medio crecer y los ojos grandes y verdes. Me senté a su lado y me daban ganas de decirle: “¿Ves esto que tengo acá. ¡Es mi libro madefacaaaa!!!!”

El micro, para variar, era surrealista. La cobradora estaba embarazada. Olía a mandarina. Atrás de mí estaba una niñita que cantaba canciones que le habían enseñado en el nido. Sonaba alguna cumbia en la radio. Un chico feo apoya su cabeza en el hombro de una chica bonita. Pero nada me incomodaba.

Me siento como en Año Nuevo. Que alguien me de una chela en esta ley seca por favor.

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