Thursday, October 28, 2010

Descubrimientos

1. Al llegar a casa, Lottard (el gato de la casa) me mira y maúlla. Yo aún no logro comprender su lenguaje gatuno así que no sé si le falta comida, quiere pichi o caca. Resulta que me está saludando. Luego se echa sobre su alfombra y se pone panza arriba. Ah, quieres cariño. Ya ya ya. Ña ña ña. Ñe ñe ñe. Lenguaje ñeñeñe (ver un post muy antiguo al respecto). Gatito se va y yo también. Le estoy agarrando tanto cariño a este bichito frágil que me da qué hacer. Me pone nerviosa.

2. Resulta que no me intimidan tanto los extraños.

3. Uno que aún se cree jovencita y anda saltando de aquí pa llá, de allá pa ca como Juana la cubana. Y un buen día, tu cuerpo latino dice: "choche, para el coche (Choche: cochera pa tu coche) y fuá! ya no puedes levantarte de la cama. Y fuá! Resulta que tengo una contractura muscular. Y en vez de sentirme aliviada (mi amá pensaba que tenía algo más, ella es así pe y ya estaba armando seguro su teletón parapiernaortopedicademenchis), me he sentido tan pero tan vieja.

4. Es curioso cómo a pesar de que uno trata de no repetir aquellos compartamientos supuestamente heredados de los padres, termina siempre repitiéndolos.

5. Ansiedad = Comer en exceso.

6. El turrón de Doña Pepa nunca me pareció la gran cosa. Osea, es rico y qué bonitos los caramelitos de colores. Este octubre debo confesar que me he vuelto una turrónfan. El sábado pasado no almorcé sino hasta las cinco. Durante todo el día estuve alimentándome de turrón (nota mental: no hay turrón más rico en Lima que el de Don Italo. Tomar nota por favor). Hasta me comí las grageas rompedientes.

7. Qué bonita serie es Mad About You. Ya lo sabía. Lo repito porque es realmente boni.

8. Qué sería de mí sin mis amigos.

9. Soy una desperate housewife. Solo que sin el jatón, el cuerpazo, el pelo planchadito, los hijos, el marido loco y la histeria en Wisteria.

10. Hola, soy Menchis. Hasta hace algún tiempo podía decir que era Menchis, también periodista, profesora, hija única, esposa cool (jua), amante de música y programas basura, chica nostálgica, viajera, buena amiga (así dicen), fanática de Wes Anderson, conductora (no de tele pe, de carro pe) cuestionable. Ahora puedo decir: Hola soy Menchis y soy escritora.

Monday, October 04, 2010

Fotos

Me pregunto si será voyeurismo…pero yo confieso ante ustedes nubecinos que me gusta ver fotos de parejas. Ok, no de parejas tirando. Eso es porno y bien ahí por los pornoamigos. Me gusta observar las fotos, digamos, decentes y publicables, de las parejas. Me gusta analizar sus gestos, ver si los hombros de él están tensos cuando ella lo tiene abrazado, si la sonrisa es de “verdá” o si es la misma que se exhibiría en un baby shower.

Me gusta ver si la foto está ensayada (o enyesada, ojo con el juego de letras) . Me ponen muy nerviosa esas sesiones de fotos de estudio. En serio que sí. Me dan bastante que hacer. Analicemos queridos pimpollos. Es decir, yo me levanto un día, me estiro, me vuelvo a dormir, me estiro otra vez. Me baño y cuando salgo tolaca del baño (pero con una toalla en el pelo, ve tú a saber por qué) grito eufórica a la Ñanga: “Ñangaaaaa!!! Tenemos que ir un estudio fotográfico y hacernos una sesión de fotos usando polos blancos y mirando al horizonteeeeeeeeeeee!! Seeee!!”.

Me gustan las fotos que le toman las chicas enamoradas a sus chicos principalmente porque los hacen aparecer churros.

Me gustan algunas fotos de parejas que se toman a si mismas .Es decir, que no tienen a un fotógrafo o amigo que los pueda retratar. Y de pronto cogen la cámara, la apuntan hacia ellos y disparan. Los resultados pueden ser muy simpáticos, pero también desastrosos y aumentar esos defectos que algunos tratan de esconder o bien poniéndose de costado y ocultando la panza o bien colocándose en la típica pose de la amiga gordita: “me pongo detrás de ti y solo asumo mi carita para que no veas mi cuerpo de vaso Kero”.

No me gustan las fotos que se toman las parejas en la cama. No, que no es porno. Es decir, durmiendo. Siento que me muestran demasiada intimidad y eso me perturba.

En mi casa tengo varias fotos con la Ñanga y toditas me gustan. Tengo una en la que estamos chibolazos y, pareciera, un poco reventados. Tengo otra en la que estamos elegantísimos para irnos a un matri. Tengo la del día del “sí” y yo salgo arrugando la nariz, pero no de asco, ojo, ese es un gesto heredado de mi vieja y expresa purita “felicidá”. La que más me gusta, sin embargo, es aquella que le tomé a la Ñanga en ese luminoso verano del 2000. Fue en el Parque de las Leyendas mientras veíamos a un mono viejísimo. Él me dijo que ese mono fumaba y para confirmar su teoría, le lanzaba puchos para que los encendiera. Le lanzó cerca de una cajetilla (pero pucho por pucho, no de golpe. Tampoco te pases) y el mono no respondía (yo tampoco lo hubiese hecho). Después de desperdiciar tanto pucho, la Ñanga me dijo: “ya sé por qué no los fuma. ¡Es que no tiene encendedor!”.

Creo que tomé la foto después de esa frase. Debe ser, porque en la imagen la Ñanga sale más guapo que nunca. Prueba fehaciente de purito amor-amor-amor sin gemelos perturbadores.

Friday, October 01, 2010

Me quiero volver chango! (Homer and Piers dixit)

Hoy recibí el número cero de mi libro (pronto en su librería favorita). Yo le digo número cero porque suena paja. Era irreal como casi toda primera vez. Se sentía como la primera vez que rompí alguna ley o como cuando pensé: “Aaah, así era esto...” o “¡Qué! ¿Así era esto...?” .

Lo recibí y me fui a mi casa. Tomé un micro. Subí y el único asiento vacío estaba al lado de un chico guapísimo. Era tan guapo como un vampiro. Pero no los vampiros cabros de Twilight. Era auténticamente guapo el desgraciao. Era pálido y con la barba a medio crecer y los ojos grandes y verdes. Me senté a su lado y me daban ganas de decirle: “¿Ves esto que tengo acá. ¡Es mi libro madefacaaaa!!!!”

El micro, para variar, era surrealista. La cobradora estaba embarazada. Olía a mandarina. Atrás de mí estaba una niñita que cantaba canciones que le habían enseñado en el nido. Sonaba alguna cumbia en la radio. Un chico feo apoya su cabeza en el hombro de una chica bonita. Pero nada me incomodaba.

Me siento como en Año Nuevo. Que alguien me de una chela en esta ley seca por favor.