Wednesday, August 18, 2010

Preguntas, mucho tiempo libre y otras cositas

1. Desde hace días tengo una idea que me está volviendo loca y que voy a compartir con ustedes, queridos nubecinos: ¿por qué no envejece Tom Cruise? En serio. ¿Cuántos años tiene ese señor? ¿No se han dado cuenta que tiene el mismo cacharro hace como veinte años? Yo estoy rebanándome el coco al respecto y ya estoy empezando a ponerme nerviosa. Y ustedes bien saben lo que pasa cuando me pongo nerviosa. Ya tú sá.

2. Primer día de clases
Alumno: ¿Profesora, usted ha ido al Averno?
Menchis profesora: ….
Alumno: Sí, al Averno.
Menchis profesora: ¿Que si conozco el Averno?
Alumno: No
Menchis profesora: ¿Me has visto ahí? Qué raro, si nunca he ido.
Alumno: Ah osea que si conoce.
Menchis profesora: Sí conozco.
Alumno: ok. Chau profesora, nos vemos el miércoles.
Si Menchis fuera Condorito este sería el momento ideal para un Plop!

3. Mis padres me enseñaron muchas cosas valiosas que siempre agradeceré. También quisieron inculcarme una serie de buenas costumbres que lamentablemente, no podré seguir. Y no porque sean anacrónicas o un poco “esto” o porque sea una rebelde (juaaa), simplemente porque decidí no seguirlas. Ahora, siendo una mujercita casi hecha y casi casi derecha, listaré aquellos buenos hábitos que, lo siento papis, no sigo desde hace buen tiempo ya. Desde que no vivo con ustedes. Estos son:
- No comer en la cama. Emilia, Luchito: lo siento, pero comer en la cama me gusta. Sí, es un toque flojonazo y cochinón, pero lo hago básicamente porque ustedes nunca me dejaron hacerlo. Igual todo bien y de estas cosas no hablo en terapia, así que no se me angustien (y no, hace aaaños que no voy a terapia, así que tranquilos nomás).
- Usar tarjetas de crédito. Emilia y Luchito han logrado lo que tienen en la vida a punta de esfuerzo y sacarse la mugre. Mi padre no cree en el crédito. Mi madre tampoco. Sí, mi padre tiene una tarjeta de crédito, pero la usa de manera inteligente. Jamás se endeuda y siempre tiene cosas ricas en casa. Nunca le cortarán la luz por falta de pago porque él verá cómo, pero pagará. Yo no. Mal, muy mal Menchis.
- Tomar desayuno cambiados. Sin importar qué tan fuerte haya estado la juerga de la noche anterior, mis padres me pedían que, por favor, por favorcito, tomara desayuno con ellos bien cambiadita y vestidita. Ah y que no olvidara siempre un juguito de frutas. Nek. Atrás Satanás. Mis domingos son bien malcriados. Y si tomo desayuno este se juntará mágicamente con el almuerzo. Hazte una idea.
- Con moderación. Nunca he visto a mis padres borrachos. Ellos a mí, sí. No se diga más. Aquí el buen ejemplo de mucho no sirvió.
- Preparados para las visitas. Volviendo al punto dos (“(mis padres) siempre tienen cositas ricas en casa”), debo reconocer que no he aprendido esta buena costumbre. Mi madre tiene una secreta vocación de bodeguera pues tiene absolutamente de todo en su hogar. Siempre habrá snacks, chocolatitos, galletitas, algún queque horneado con cariño, mermelada casera, agua de locos o de alguna otra fruta o hierba para compartir. Siempre tiene una presita de más en la refri para aumentar al guiso por si cae algún gorrión (no, que no es Marisol Aguirre). Yo nunca tengo nada en casa, salvo rocanrol. A veces ni alcohol.

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