Monday, March 08, 2010

Hormiguita

Mi apá dice que cuando mi amá era joven y (aún) más linda (ahora también lo sigues siendo querida E.), le decían la Hormiga Atómica. Creo que el apodo iba por el lado de su figurita pues mi madre era delgadita, medio cabezona y con unas teterazas. Cool. Hoy yo me sentí una hormiga y no atómica. Una fuckin hormiga que camina en fila india sin cuestionarse mucho por qué ni a dónde, simplemente caminando. Y es que hoy llegué muy temprano a la oficina. Yo, que usualmente llego a horas un poco bochornosas para el resto de trabajadores asalariados, hoy madrugué y me encontré con cientos de jóvenes que venían hacia mí (buiiina!!). Déjenme explicarles: resulta que en el camino hacia mi trabajo debo pasar por un centro de idiomas. Yo no sabía que había gente que estudiaba tan fuckin temprano. Cientos de jóvenes salían de estudiar a las 8.50 am. y yo de pronto en medio de este mar de gente. Recordé lo que me contaba mi amiga tantas veces citada en este blog, que a veces se encuentra moretones en el cuerpo y no sabe cómo ni cuándo se los hizo. Luego "realiza" (ojo con el verbo) que los moretones son producto de los empujones que le meten unas hormiguitas más agresivas, llámala gente si quieres, que habitan en esa ciudad tan bonita pero que a veces realmente parece una versión de Madagascar (sep, la peli) poco amigable.

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El martes estuve en la casa de un amigo. La casa tiene un problema grave con las hormigas. No puedes dejar que caigan migas en ninguna parte pues en segundos aparece un ejército de estos bichitos negros. No una, no veinte. Un verdadero ejército al que, por un momento, no pude hacer frente porque me quedé pegada viendo (y admirando) su orden y persistencia. Derechitas iban y venían. Venían e iban. Me sentí bastante tonta con el trapito en la mano a punto de aplastarlas. ¿Quién soy yo para interrumpir su camino? ¿Me hacen algún daño las hormiguitas al ir y venir con las migas? No sé. Igual las aplasté. ¡Fuá, mueran malditas!