Friday, February 26, 2010

"Un momentito"
Esto de escribir listas cada viernes me gusta. Esta vez:

Momentos mágicos (y no este post no está auspiciado por ningún suavizante de ropa):
- Llegar a un lugar y que sea más lindo que en la foto.
- El primer sorbo de chela helada-helada-heladísima.
- Abrir un regalo que ha sido envuelto con harto cariño.
- Las sorpresas. Cualquiera.
- Reírte hasta que te duela la barriga y la mandíbula.
- La ñanga diciendo cosas lindas sin clichés y con la mayor naturalidad del mundo.
- Chicos guapos caminando en cámara lenta.
- Cuando ganas algo. Lo que sea.
- Comer algo riquísimo. O, copiándome de Tarantino, cuando estás en un restaurante, ordenas y al volver del baño, tu plato está servido y esperándote.
- La telepatía de mis abuelos.
- La espera para subirte al avión que te llevará de vacaciones.
- El primer abrazo del feliz año.

Momentos no-mágicos y más bien horribles:
- Ver llorar a tus padres. Es como ver llorar a Superman y Superchica juntos. Me parte en pedacitos.
- Tener 7 años y quedarte atrapada solita tu alma en el ascensor de un edificio en Rio de Janeiro.
- Desconocidos iracundos que te gritan en la calle.
- Casi ahogarte.
- Golpearte la cabeza.
- Perderte o perder algo-alguien que quieres.
- Sentir que te están siguiendo.
- El ahogo que precede al llanto.
- El "crac" de algún corazón partiéndose.
- Cuando te curan los dientes y la anestesia aún no ha hecho efecto.
- Pesadillas que no acaban.
- Desvanecerte.
- Cortarte con papel. Auch.

Momentos favoritos que pueden repetirse y nunca agotarse:
- Los desayunos abundantes, calóricos y engreidores de mi madre y el capuccino de mi viejo.
- Las risas con los amigos.
- Playa y verano sin trabajo. Neblina con tecitos deliciosos.
- Las anécdotas juveniles.
- Cuando llegan los correos de la chica tantas veces citada en este blog.
- Caminar por calles desiertas con tus amiguetes.
- Soñar.
- Darle la bienvenida a alguien con un abrazo.
- La sensación que me dejan las películas de Wes Anderson.
- Los saludos con besito bien puesto en el cachete y no al aire.
- Tu canción favorita entonada por tu grupo favorito y ese "uuu" huachafo que te sale de algún lugar muy recóndito al que no ha llegado el cinismo (aún).

Tuesday, February 23, 2010

No se van
Yo, que soy una atorrante, siempre quise empezar un texto, o mejor aún, una conversación con la frase: "en un artículo del New York Times...". Pues bien, en un artículo del New York Times hablan del New York de Holden Caulfield (sep, el protagonista de "The catcher in the rye" (y sí, lo pongo en inglés porque me da la gana)). En el texto señalan los lugares que visita este individuo en el libro, algunos ya no existen más y otros simplemente nunca existieron. Pero eso no es lo que importa. Oh, no.
Lo que importa es que los malditos patos no van a ningún lado en invierno. ¿Ah? ¿De qué estás hablando Willis? Holden Caufield lanza la siguiente interrogante:
"You know those ducks in that lagoon right near Central Park South? That little lake? By any chance, do you happen to know where they go, the ducks, when it gets all frozen over? Do you happen to know, by any chance?"
Y en el artículo del NYT dicen que los patos, no importa el frío que haga, siempre están ahí. No se van a ningún lado, Holden. Lo dice una señora Miller que trabaja en el parque hace 26 años y, bien cagona ella, cuenta que siempre vio a los patos ahí, incluso cuando el agua se convierte en hielo. Ahí están los patos sentados y cagándose de frío.
Los patos no se van.

Y después de este descubrimiento, creo que hoy me siento un poco como aquella Nochebuena en que, escondida, vi a mis papás envolviendo los regalos y supe que Papá Noel y la cartita escrita con tanto cariño, en realidad era leída por mi apá y mi amá. Así me siento hoy.

Friday, February 19, 2010

Pa´ que lo sepas
Y hoy, en los viernes de listas:

Me dan desconfianza:
- los que siempre piden lo mismo en los restaurantes.
- la gente a la que no le gustan los beatles (quino dixit)
- los que te entrega tarjetas de presentación sin pedírselo
- los que reniegan del arte, la literatura y la música actual
- los champiñones en lata
- la gente a la que no les gustan las comedias y, por ende, los que nunca sonríen
- los vinos de honor
- los encurtidos y el picadillo de los supermercados
- las mujeres que nunca usan zapatillas
- la gente que nunca se calla
- las personas muy amables
- los mensajes de texto

Me dan qué hacer
- los zapatos sucios y la ropa que queda mal
- el pelo sucio
- la gente que te entrega un regalo y te dice "disculpa la pequeñez"
- la gente que tiene frío o calor todo el tiempo
- los cocteles con sombrillas y los varones que toman cocteles con sombrillas
- los que dicen "chin chin" cuando brindan.
- las bendiciones por e-mail
- los muebles con forro de plástico y los autos con plástico en los asientos
- las parejas que se llaman a sí mismas "mami" y "papi".
- los hombres que se hacen la manicure
- los hombres que no bailan
- los baños de los gimnasios
- las mujeres que dicen, cada 3 minutos, "no entiendo"
- los conciertos con sillas
- los castos
- los babyshowers
- electrodomésticos con forro de tela

Me dan miedo
- los hombres grandes y musculosos
- las palomas
- las avestruces
- algunos peces
- las olas del mar
- las fotos posadas de estudio con mirada al horizonte
- las montañas rusas
- los autos con fundas de peluche
- los payasos a medianoche
- los bebes muy bonitos y muchos bebes en general
- los ojos muy muy claros
- muchos tipos de encajes

Thursday, February 18, 2010

Tu cicatriz en mí
Yo que pensé que era pura posería, una más en mi haber. Uno de los tantos efectos nocivos de mi desmedido amor por el cine. Pero no. Tengo que admitir ante ustedes, mis queridos cinco gatos que me leen, que me gustan las cicatrices, en realidad me gustan los chicos con cicatrices. No. Lo que quiero decir exactamente es que un hombre con un tajo en algún lugar del cuerpo puede resultarme atractivo. Ayer se lo dije a un amigo que me mostró una foto en la que salía con la frente partida. Le dije que parecía un anime asesino, pero en realidad quería decirle que se le veía churro (y sí, yo sé que tú lees esto, pero ¡vamos!, hay confianza y las cosas por su nombre). Mi amigo andaba preocupado por la marca que le quedaría después del tajo y también le palteaba que lo miraran tanto por la calle. Yo le dije que su cicatriz le iba a quedar bien y que no se preocupe.



Un amigo me ha confesado que tiene una cicatriz a manera de flecha que apunta justo "ahí". Aunque creo que detrás de su confesión hay cierto deseo mañoso y exhibicionista, lo cierto es que su comentario hace que ahora lo vea con otros ojos. ¿Los ojos del de-jAJAJA-se-JAJAJAJA-o? No. No me da pa´tanto. Curiosidad y morbo nada más.
Sucede que las cicatrices casi siempre son resultado de algún hecho que vale la pena contar. Hechos dolorosos. Situaciones absurdas. Ideas muy muy tontas (del tipo: "y si jugamos a dar vueltas hasta marearnos? Ah, pero hay que dar vueltas con tijeras en las manos. Seee). O accidentes. O un corazón novato.

Las cicatrices nos ayudan a recordar y ahí está su encanto. Que no se debe cruzar en luz roja, que las tonterías mejor dejárselas a Jackass o que hay que hacerle caso al instinto. También nos enseñan que todo, siempre pasa, siempre se cierra y un día, en realidad un buen día, dejan de sangrar, de arder o de picar.

Monday, February 15, 2010

Lunes
He dormido 16 horas. Dormí y me sentía borracha de sueño.

Confirmo mi teoría que el verano es para la gente con dinero. Los pobres debemos trabajar bajo el sol, viajar en autos sin aire acondicionado y en oficinas en las que no sabemos si es de día o de noche. No tengo ventanas, no sé si afuera el sol ha salido o el cielo está como siempre. Me siento un pollo de San Fernando y aquí no entra el chiste de la doble pechuga.

Las playas en Lima están repletas el fin de semana. Cientos de bañistas que dejan la oficina y se pelean las olas en el mar y yo me siento como Mafalda cuando le entra asquito al comparar la gente en la playa con los fideos de las sopas.

¿Y entonces por qué voy a la playa? Porque me gusta el sonido de las olas y admirar a los surfistas que, a diferencia de quien escribe, no le temen al mar y fua fua se lanzan y lo dominan como si nada. También me gusta ese exacto momento en que la gente desaparece y quedan cuatro o cinco gatos en la arena que miran el mar como bobos. Me gusta morirme de calor y sentir el primer contacto con el agua que tanto refresca. Me gusta tomarme una cerveza heladísima y fumarme un cigarrito o dos. Me gusta quedarme dormida en la arena y despertarme asustada.

Thursday, February 04, 2010

Ya vine
En realidad no me fui a ninguna parte, solo que no encontraba nada adecuado sobre lo qué escribir. ¿Pero qué es adecuado? Podría escribir sobre una triste noticia me cayó de pronto, en medio de un domingo playero de lo más ameno. También podría escribir sobre lo que significa manejar pensando en que debes de llegar ya-ya a tu destino y a no distraerse porque hay mucho bestia en la carretera y mira, ya te están haciendo luces y quieren volar sobre ti. ¿Y si escribo sobre el energúmeno que me gritó, me insultó y casi me pega durante mi clase de natación? Ya, mejor escribo sobre esa conversación por chat tan graciosa que tuve el sábado pasado.

No, no voy a escribir sobre nada de eso.

Voy a escribir sobre el buen humor con el que desperté hoy (noo, no me desperté con un helado al lado, te pasas, eh) gracias a la noticia del perro que ríe. Me iluminó el día y no me importó llegar tarde a una cita. Claro, llegar tarde es pésimo (o como diría una amiga: "llegar tarde es mal", je), pero tenía un buen pretexto. Me pregunto entonces qué pasaría si uno fuera más sincero con quienes nos rodean y decirle cosas como: "disculpe por llegar tarde, pero estaba viendo al perro que ríe en la tele". Podría decir también: "creo que ese vestido te quedaba mejor hace dos años" y claro, perdería una amistad, pero hay que ser consecuente pe varón.

Vamos, ¿quién se une a la cruzada?