Friday, January 15, 2010

Sueños

Sí, yo siempre he soñado. Cuando no tienes hermanos a los que joder o adultos que te paren bola, soñar siempre será una buena alternativa. De niña soñaba con ser una chica muy cool, que viviera con otras roomates, que no tuviera novio, sino que saliera con varios chicos a la vez (medio putos mis sueños), que viajara por el mundo y que se cagara en plata. Sí, yo jugaba a eso de chica, por eso mis barbies no eran solo chicas regias y rubias sino que tenían unos trabajos de ensueño. Unas eran gerentas, las otras dirigían un canal super chévere de televisión y solo algunas eran millonarias pero no cometían las vulgaridades de Lindsay o Paris (la Hilton pe porque la ciudad es otra cosa mariposa).

Nunca jugué a la mamá, ni a la cocinita. Si tenía que jugar con una cocina era porque yo era, en mis fantasías infantiles, la dueña de un restaurante y tenía que crear unos platos a base de lodo y lentejitas de chocolate. Si en mis juegos yo tenía una muñeca bebe, era porque me la habían dejado en la puerta y tenía que hacerme cargo de ella. Por eso es que a mi Repollito le puse Carolina y le agregué un apellido que no era el mío, y a Carolina la inscribí en un nido como que alternativo en el que cantaban canciones progre.

A veces también soñaba cosas horribles y me despertaba llorando pero creo que mi inconsciente alberga a una persona feliz porque ya no recuerdo las pesadillas.

Ahora, que soy una chica "grande" he soñado con lugares hermosos y con fiestas alucinantes (en la última estuvo Radiohead y la Ñanga les estaba pidiendo sus teléfonos).

Creo que eso lo explica todo.



Tuesday, January 12, 2010

Bienvenidos!! (ya era hora!)

1. Diciembre se pasó tan rápido como los primeros días de enero. Fua fua!. Muchas cosas para recordar:
- el reencuentro con la gran Ceci, a la que vi con una felicidad tan calmada y tan bonita que me hacía sonreír como sonsa
- la cena con los amigos
- la empachada de fiestas que me dura hasta ahorita
- ver de nuevo Duro de Matar y disfrutar del cine de acción ochentero y sus diálogos delirantes
- vacilarse en una playa auténtica y limpiecita y divertida. Con heladeros, familias, niños, panzones y panzonas felices de la vida, llenándose el calzoncillo de arena y no caminando como si estuvieran en un comercial de bronceadores o chela.

2. Creo que hay que dejarnos de tomar todo tan en serio. Que si el clima cambia, cambia pues porque nada dura para siempre y al planeta ya le llegamos todos al pincho. Y tú te preocupas porque no tienes sol con qué broncearte, mientras que en otros lados, la gentita se muere de frío y así. ¿Y si se acaba todo mañana? Pues si sobrevives podrás poner en la primera página de tu diario postapocalíptico: el día después de mañana. Jua!

3. He empezado un diario en el que comento para mí solita las películas que veo. Hasta el momento: Zombieland, Los abrazos rotos, District 9.
Empate entre Zombieland y Los abrazos rotos, no me pregunten por qué.

4. El domingo nuestro dulce hogar fue visitado por los amigos keros. Mucha risa, mucha energía bonita, muchas ganas de comenzar de cero. La vida debería ser así más seguido.

5. A veces creo, que al doblar la esquina, una muerte horrible me espera. No sé por qué.

6. Creo que me voy a autonombrar embajadora de la comida peruana. Apenas empiezo a hablar de comida me emociono tanto que me doy un poquito de asco.

7. Dejé escapar mi espíritu de mini psycho y fui a jugar paintball. No maté a nadie, pero me gustaba el sonido de la pistolita cuando no tenía más balas. También dejé escapar mi espíritu rollingstone venido a menos y me entregué al vicio del Guitar Hero. Siete horas de darle a la guitarrita y a la batería ¿es mucho?

8. Los aeropuertos y los hoteles son curiosos. Son como mundos paralelos en los que, en teoría, todo funciona "normalmente". No hay nada normal en que te escaneen para ver si llevas un arma de destrucción masiva. Tampoco entenderé cómo algo tan grande y pesado como un avión se eleva como las huevas y nos lleva así como si nada, de un país a otro. No, no es "normal". Como tampoco lo es que entren a tu cuarto a dejarte un extintor. Mucho menos tener tantos frasquitos en miniatura en la habitación. A mí esos frasquitos en miniatura con crema, jabón, shampoo y otros, me dan qué pensar. Eso me pone más nerviosa que las armas de destrucción masiva.

9. La Primis llegó. Sabía que lo conseguirías, pequeña. Ya te voy a visitar para ensayar pasos de baile y raros peinados nuevos.