Wednesday, November 11, 2009

Fiesta en la piscina

La pareja de cincuentones baila solitaria en la “pool party”. Parecen protagonistas de uno de esos anuncios de Viagra que dicen que la vida se disfruta mucho más sin problemas de erección. Bailan sensualmente, pero hay tanta sensualidad en esa danza como en dos rinocerontes luchando por sobrevivir. La música que los (nos) rodea intenta crear una atmósfera fiestera. Intención que es secundada por una barra libre que miro desde lejos. Cosa extraña. En este viaje no me provoca beber.

Llega otra eufórica pareja de cincuentones por lo que empiezo a sospechar que los 50’s son los nuevos 40´s y hay que vivir la vida loca ahora que los hijos ya nos dejaron y mira tú que nos han crecido pendejos canos y una guataza, pero aún tenemos alegría por vivir. Esta pareja está conformada por una mujer rubia y chillona y un hombre de aspecto cansado que parece tener mucha paciencia. Ella, su esposa, ingresa a la "pool party" escandalosamente. Menea la cabeza, se saca la ropa, se contonea mientras que el marido observa todo con cansancio, le sostiene la ropa y se toma un whisky. Un fotógrafo joven y guapo que anda dando vueltas por la piscina no puede resistirse a la tentación de retratar tremendo momento kitsch. Se acerca encantador y les pide permiso para sacarles una foto.

Imagino posibles finales para estas historias. Ninguno feliz. Cuando veo a estos tíos disfrutando de estos destinos supuestamente románticos me invade la tristeza. ¿No hay acaso más belleza y disfrute en casa, haciendo las compras en el mercado, planeando el menú de la semana, bañándose apretadísimos en una tina sin hidromasaje ni botellitas falsas de shampoo o llenando el crucigrama del sábado sin nadie preguntándote si todo bien o se te ofrece algo más? ¿Por qué renegar de la rutina, empacar maletas y viajar tantísimos kilómetros para bailar, sacarse la ropa frente a desconocidos atónitos, beber hasta arrastrar el alma y la lengua o hacer el amor? Y es que yo entiendo cada vez menos a los seres humanos y creo que, como Brigitte Bardot, voy a terminar queriendo más a mi perro (que no tengo) que a la humanidad.

2 comments:

Anonymous said...

Ay pues chica, eso es exactamente lo que he dicho tantas veces, la gente espera llegar a la jubilación para empezar a "disfrutar" la vida. Claro, es absurdo, a los 50 o los 60 te vas a ver un poco triste meneándote, y no porque seas viejo, no, es porque hace más de 30 años que no meneas nada y has perdido la práctica que da miedo.
Claro, el problema es que a los 30 que todavía tenemos ánimos para menear todo lo meneable estamos trabajando, la mayoría de veces en cosas absurdas... no sé, alucina que no sé si tiene mucho sentido en verdad, quizá sea cierto y hay que dejar todo y buscar el tao. Ves? Mucha clase de chino pues, jeje...

Anonymous said...

Oh Dios!! Parece que yo tengo algo "a lo Bardot" pero multiplicado por cuatro, oh la-lá!!