Thursday, November 19, 2009

Cositas varias (y ricas)
1. Quiero ver Paranormal Activity cuanto antes. Creo que nuevamente lloraré de miedo (Cuando una película me da muchísimo miedo, lloro. No grito, no salto. Lloro). Míralo:


2. Las vacaciones en casa me han dado una interesante visión de la vida diurna en mi barrio: el borrachito del barrio trabaja de día (supongo que para costearse el trago de la noche); las señoras amas de casa salen de sus hogares con ropa deportiva. Debajo de esta albergan el deseo de recuperar la figura de hace veinte años. También he visto a las movilidades escolares llegar y a las mamás esperando a sus hijos en la puerta. Me gusta esa imagen. Me recuerda lo bonito que era volver a casa luego de la escuela. Lo rico que era encontrar tu comida servida y lista para devorar. Quitarte el uniforme y ponerte la ropa “de calle”. Ver dibujos animados tomando leche con Milo y así y más.

3. Vacaciones de hallazgos. Música boni, libros por acabar, sesiones de Guitar Hero y pelis de temer. Vi Funny Games U.S. Mala idea. Desde entonces ando un poco (más) paranoica y creo que mis días están contados.

4. Reencontrar a los amigos extraviados siempre será un placer. Solo igualado por las conversas y las chelas a media semana y los cebichitos sabatinos.

5. Me asusto de mi misma cuando me pongo tan contenta al terminar la limpieza del hogar. Según mi amiga tantas veces citada en este blog, es absolutamente normal y existe una explicación psicológica muy interesante al respecto que no pienso reproducir porque no me da la gana.

6. Al igual que mi amiga tantas veces citada en este blog: “Quiero ser millonaria”.

7. Diciembre será genial: visitas de amigas y familiares que viven muy lejos y miles de cosas por contar. Una lástima que no me guste la Navidad. Será "pa la vuelta choche".

Wednesday, November 11, 2009

Fiesta en la piscina

La pareja de cincuentones baila solitaria en la “pool party”. Parecen protagonistas de uno de esos anuncios de Viagra que dicen que la vida se disfruta mucho más sin problemas de erección. Bailan sensualmente, pero hay tanta sensualidad en esa danza como en dos rinocerontes luchando por sobrevivir. La música que los (nos) rodea intenta crear una atmósfera fiestera. Intención que es secundada por una barra libre que miro desde lejos. Cosa extraña. En este viaje no me provoca beber.

Llega otra eufórica pareja de cincuentones por lo que empiezo a sospechar que los 50’s son los nuevos 40´s y hay que vivir la vida loca ahora que los hijos ya nos dejaron y mira tú que nos han crecido pendejos canos y una guataza, pero aún tenemos alegría por vivir. Esta pareja está conformada por una mujer rubia y chillona y un hombre de aspecto cansado que parece tener mucha paciencia. Ella, su esposa, ingresa a la "pool party" escandalosamente. Menea la cabeza, se saca la ropa, se contonea mientras que el marido observa todo con cansancio, le sostiene la ropa y se toma un whisky. Un fotógrafo joven y guapo que anda dando vueltas por la piscina no puede resistirse a la tentación de retratar tremendo momento kitsch. Se acerca encantador y les pide permiso para sacarles una foto.

Imagino posibles finales para estas historias. Ninguno feliz. Cuando veo a estos tíos disfrutando de estos destinos supuestamente románticos me invade la tristeza. ¿No hay acaso más belleza y disfrute en casa, haciendo las compras en el mercado, planeando el menú de la semana, bañándose apretadísimos en una tina sin hidromasaje ni botellitas falsas de shampoo o llenando el crucigrama del sábado sin nadie preguntándote si todo bien o se te ofrece algo más? ¿Por qué renegar de la rutina, empacar maletas y viajar tantísimos kilómetros para bailar, sacarse la ropa frente a desconocidos atónitos, beber hasta arrastrar el alma y la lengua o hacer el amor? Y es que yo entiendo cada vez menos a los seres humanos y creo que, como Brigitte Bardot, voy a terminar queriendo más a mi perro (que no tengo) que a la humanidad.