Monday, October 26, 2009

Zoociedad
Hace mucho tiempo escuché a un director de teatro contar que mientras craneaba una obra y a sus personajes veía mucho National Geographic. Contaba que el comportamiento animal le daba luces sobre cómo podrían moverse determinados personajes en escena. Sí pues, los animales son bichos fascinantes. No en vano me volví fanática de los Monos Pandilleros que es de lejos, una de las mejores series del MUNDO!! Sip, del mundo entero.
Pensaba pues yo en esta y otras tonterías cuando, no sé por qué, la semana pasada empecé a toparme con gente que parecía animales. El miércoles por ejemplo, mientras iba en un micro me topé con la espalda de un señor que de tan grande que era no entraba en el asiento. Viéndolo así parecía una bestia. No una bestia del tipo: "oye qué tal bestia este tipo!", sino bestia del tipo "animal gigantesco". Podría haber sido un jabalí o tal vez La Mole. El tipo se encontró con un amigo que, a su lado, parecía una cigarra. Tenía toda la pinta de una cigarra. (Chiste sonso: ¿Dónde viven las cigarras?¿en las cigarreras? Jua jua).
Luego, llegando a la tan simpática (nótese el sarcasmo por favor) avenida Abancay me tope con un hombre con cara de topo, una chica de mejillas rosadísimas que (no soy mala, en serio) parecía un chanchito. Un chanchito feliz que no sabe su destino final.
Llegó el fin de semana y fuimos a almorzar con La Ñanga y mis padres. La Ñanga me comentó que la señorita que atendía las mesas parecía un cuycito. Parecía pues. Era pequeñita, con los dientes salidos, los ojos chiquitos y se movía de un lado a otro como el cuy de la tómbola. Creo que los cuyes son hiperkinéticos. Se me hace que sí. Ah y malgeniados también. Como los perros pequineses. Tremendos son.
Durante un tiempo, un amigo me decía Ardilla y recuerdo que en Navidad me regaló una ardilla navideña. Aún la tengo guardada y cuando la veo me da como nostalgia. Aunque ahora que hago memoria, este mismo amigo me decía que cuando veía los Animaniacs y aparecía Skippy, también se acordaba de mí. El muy maldito...


*en la imagen Slappy (derecha) y Skippy (izquierda).

En fin, ese regalo es el único "adorno navideño" que tengo en casa. Por cierto, elevo mi protesta por el maleado adelanto de la Navidad. No es posible que mientras me estoy empujando mi rico turrón de Doña Pepa, los comerciales en la tele y los supermercados me digan que hay que comprar panetón. No hay justicia.

1 comment:

plantita burocracia said...

jajajaj (referido a lo último) una cosa a la vezz, no se puede con todo.

Y yo también conozco una chica con la ara muy parecida a un cuy pero tiene un cuerpo increíble qué cosa más graciosa y repulsiva