Friday, August 21, 2009

¿En qué momento?

"¿En qué momento se me ocurrió usar esa minifalda gris?", me preguntaba mientras veía esa faldita tan ajena a mí en el fondo del cajón. No sé qué me llevó a ponérmela encima de lo que en mi época le decíamos mallas y ahora le llaman leggins.
Le dije a la Ñanga que esa faldita la usé una sola vez en mi vida, en una fiesta de mi primer año universitario. A la Ñanga le preocupó que yo haya usado ese tipo de falditas en algún momento. No me dijo nada.
Encontrar ropa del pasado es extraño. ¿Qué me llevó a comprarme eso?¿Por qué la use para una fiesta? ¿Por qué nunca más la usé y sin embargo, no la regalé? Supongo que es mejor que me pase con la ropa a que me suceda algo con la gente y preguntarme entonces: ¿qué hacía yo con este o esta o estos?
Volver a usar minifalda (aunque no mostrara nada de piel gracias a los famosos leggins) me hizo gracia...Me sentía un poco con Bridget Jones (aunque nunca tan gorda). Solo me faltaba un Hugh Grant que me dijera: "¿Por qué no vino a trabajar la falda, Jones? ¿Está enferma la falda?"

***

¿En qué momento cambió tan radicalmente el mundo de los shampoos? Hace tiempo no me enfrentaba a estos artículos pues le compraba a mis amigos que venden por catálogo. De pronto, parada frente al anaquel de shampoos (y no, no al pelotón de fusilamiento...chiste nerd) me sentí perdida y luego, un poquito furiosa. Escoger un shampoo hoy en día ya no es tan sencillo como elegir entre uno para cabello seco, graso o normal. Nop. Ahora resulta que todo el mundo tiene problemas con sus rizos o sus cabellos lisos. Que si los quieren hidratados, que si los tienen rebeldes, que si se les esponja, que el frizz, que si no quieren que se les vaya el tinte, que si se les quiebra o se les cae, que si se les quiebra, se les cae y además tienen caspa o resequedad o frizz!! ¡Dios!
Tuve que jugar al detinmarín y hasta ahora no sé bien qué me estoy echando a diario en la cabeza porque yo no tengo ni frizz, ni rizos con problemas, ni tinte que preservar.

***

¿En qué momento todas las mujeres decidieron que debían lacearse el cabello? ¿En qué momento se volvió "normal" hacer pública tu vida privada? ¿En qué momento se empezó a elegir los libros que leer por el número de páginas? ¿En qué momento la mediocridad se volvió cool? ¿En qué momento se dejaron de hacer películas maravillosas? ¿En qué momento dejas de reírte hasta llorar? ¿En qué momento alguien decide dejarlo todo y empezar de cero en otro país? ¿En qué momento alguien dice "no más" y se lanza de un puente? ¿En qué momento te das cuenta que morirás solo y que estás esperando con emoción a que venga un testigo de Jehová a tocarte la puerta y tener alguien con quien hablar? ¿En qué momento dejas de soñar y te dedicas a marcar tu tarjeta diariamente? ¿En qué momento te sorprendes hablando de hipotecas y préstamos con los amigos con los que antes hablabas de las mejores canciones del mundo? ¿En qué momento decides venderlo todo y andar descalzo? ¿En qué momento te das cuenta que estás enamorado o que el amor se acabó? ¿En qué momento sientes que por más que te esfuerces nunca serás tan cool?

***


Tuesday, August 04, 2009

Un verano en Nueva York
Ya sé lo que sienten las computadoras de mi trabajo. Las pobrecitas a las que les metemos tantísima información y esperamos que funcionen a mil por hora, que respondan al toque, que no se cuelguen. Ya las comprendo, muchachas.
He visto, sentido, comido, olido y bebido de una ciudad que dicen que nunca duerme. Perdí a la ňanga en una estación y no sabía a quién rezarle para que esté bien y no lo confundan con terrorista u hombre bomba. Hace tiempo que no rezo y cuando debo hacerlo, nunca sé a quién pedirle favores o iluminación para ver más allá de lo evidente.
Y estoy tan llena de momentos kodak que creo que voy a explotar o colgarme (no de un árbol, eso ya no se usa).
Momentos neoyorkinos (Ai Lov Niuyol?):

1. Me crucé con una ex rehén en la estación del Metro y estaba reeegia.

2. Un vagabundo nos preguntó de dónde éramos. Le dijimos que peruanos a lo que respondió: “Ah, peruanos, como Pablo Neruda”. (Comentario sin comentario)

3. Comimos pan que salía de un tubo. Un tubo que se abría furiosamente. Cosas raras de la tecnología casera.

4. Me convertí en Superhéroe y prometí (usando el peor inglés del mundo) que solo usaría mis superpoderes para el bien. Esto es en serio y todo está registrado por si no lo crees.

5. Es absolutamente loco compartir un tren con psicópatas, adolescentes y adultos gordísimos, mujeres hiperarregladas, chicas que quieren ser Gossip Girls, hombres guapos que dan ganas de hacerlos chiquitos (usando la tan deseada pastilla de Chiquitolina) y meterlos en la cartera para llevárselos de recuerdo, gente usando turbantes o vestidos de colores, pandilleros, hombres tan nerviosos que parecen venir de matar a alguien, turistas de todo el mundo, trabajadores de todo el mundo, gente que siempre lleva algo en la mano (un blackberry, un kindle, un ipod, un iphone, un libro, algo).






6. La tan famosa Estatua de la Libertad es del tamaňo de mi dedo. En serio.

7. Habré llevado mi cursito de Historia del Arte en la Universidad y ver un Van Gogh, un Picasso, un Matisse, las bocas estremecedoras de Bacon y las latas de Warhol siempre me parecerá supercool, pero hay otras cosas en los museos que simplemente no entiendo y ya parecen un mal chiste.


8. Para una adicta a la televisión y a ciertas películas, visitar los lugares que solo viste en el cine o en tus series favoritas equivale a dos momentos kodak (punto para kodak!)


9. No he podido tener una mejor guía y compaňía de viaje. Gracias Chica Tantas Veces Citada en este Blog por los paseos, la paciencia y la hospitalidad.

10. Nunca pensé que Chris Martin tendría sentido del humor.

11. Qué jodido resultó el consumismo.

12. Luego de este viaje, creo que los chanchos vuelan y que puede llover de abajo hacia arriba. Lo creo, lo sostengo y ahora lo difundo.