Monday, July 06, 2009

Ah, cómo hemos cambiado
La gente, ¿cambia o no? No lo sé. Si cambia sus gustos, su manera de vestir y sus raros peinados nuevos, ¿no podría también volverse más hija de puta o menos simpática? Interesante analizarlo, pero no tengo ganas de hacerlo. Además, con Thriller sonando tantas veces durante el día (y no por voluntad propia...basta prender la radio o la tele y ahí está la casaquita roja y los zombies) no dan muchas ganas de ponerse filosóficos.
A veces me pregunto qué tanto queda en mí de la chica malhumorada y pelilarga de la facultad o de la niña malcriadaza que perseguía a su abuelo con un matamoscas para pegarle. ¿Se habrán ido o estarán esperando para irrumpir en el momento menos esperado? Hoy mientras venía a trabajar en un tico realmente aguerrido, empecé a recordar las cosas qué han cambiado en mí (y no, en este momento no va a escucharse la canción de la telenovela Quinceañera, esa que dice que no se sabe por qué se siente hoy tan diferente).

1. Las aceitunas. Desde que tengo memoria, las aceitunas y yo andábamos peleadas. Cuando veía a mis compañeritas de colegio comiendo su pan con aceituna, simplemente no lo entendía. Tampoco comprendía por qué mi mamá preparaba con tanto cariño aceitunas con cebolla para mi apá y mi abuelo. Aceitunas, guácala. Las pobres ya estaban resignadas a verme desde un ladito del plato hasta que el año pasado que, durante un viaje, me pedí una ensalada. Le dije a la moza: "señorita, yo sé que la ensalada viene con aceitunas (y luego agregué la frase que cambiaría mi vida...), pero puede poner unas dos o tres, no más. Quiero probarlas". No sé por qué las pedí. Usualmente hubiese dicho: "sin las aceitunas por favor". Pero las probé y desde ese entonces, somos tan buenas amigas que estoy pensando en sembrar mi propio olivar, disfrazarme de aceituna o prepararme pancitos con aceitunas porque sí.

2. Las ideas totales. Hasta hace, no sé, unos cinco años atrás, las cosas para mí eran o blancas o negras o buenas o malas. Y no se diga más. Contigo pan y cebolla, en las buenas y en las malas. Sí, hermanito, yo te estimo, yo te amo, yo por ti doy la vida. Hoy estoy segura que aunque haya gente a la que quiera muchísimo, esa lealtad tan de mosquetero ya no va conmigo. Tal vez me he vuelto más hijadeputa (y no mami, esto no tiene nada que ver contigo) o estoy en una fase alpinchista tardía, pero ahora me preocupo más por mi y si pues, que se joda un poco el resto. Sí, soy una egoísta de lo peor y voy a arder en el infierno por siempre, pero me pregunto, si yo no pienso en mí, ¿quién lo hará? ¿el chapulín colorado?

3. No quiero pues. Hace algún tiempo trataba de quedar bien con todo el mundo. Decía solo las cosas correctas y no frases como: "no querida, ese color no te va" o "la verdad, no quiero". Dejé de hacer las cosas que no quería, de asistir a reuniones que no me apetecían, de sonreír a quienes no me caían, de bailar música que no me gustara, de comer cosas que me desagradaran, de dar explicaciones a quienes no se las merecían y decidí: "lo único que haré por obligación será trabajar (al menos hasta que mick jagger me adopte)". Además, vamos, no es tan difícil, levantarte para hacer algo que te gusta. Y encima, te pagan por eso.

4. Deportis ja ja ja ta?? Yo la chica que se inventaba problemas cardíacos para no hacer Educación Física o que decía tener la regla 4 veces al mes para escaparse de esa misma clase, ahora soy una dedicada deportista que se levanta todas las mañanas (ya, casi todas, tampoco tampoco api) para meterse en una piscina y nadar hasta que le salgan escamas. Quién diría.

Sí, como hemos cambiado. ¿O no?

8 comments:

Pierre said...

Carrrrmen, lo más pastel es que justo hace unos días puse mi carpeta de rock en español en el itunes y sonó Como hemos cambiado JAJAJAJAJA, ta mare q bueeeena!!!

Verás, lo de las aceitunasss le pasa a un culo de gente. A lo mejor Kara tiene razón cuando escribió aquello de "las aceitunas se preocupan por el qué dirán"

mi novia es media bipolar :D

plantita burocracia said...

Carmennnn yo tengo una historia parecida con la aceituna lo raro es que después de haberla evitado por tantos años un día dices: ¡bueno que demonios dame una a ver que rayoss pasa! y dos segundos después de masticarlas un se vuelve asiduo, en fin no sé si he cambiado creo que antes era más hija de puta que hora….es una lástima

Anonymous said...

Estoy seriamente preocupada sobre algo y es que todo Dios que me conoce sabe que no tolero el higado, pues taránn..hace unos meses fui a un restaurante francés y hasta ahora no se si fue por el abundante champagne que corria por mis venas o porque comi sin conciencia un plato el cual no me parecio nada desagradable y OH OH ERA HIGADO!!y lo peor? es que no me desagrado.Debo confesar eso me hizo dudar de mis mas fieles y arraigadas convicciones y me ha asuatado un poco se!!La primis

menchis said...

Pierre: Creo que ya hemos dejado en claro (luego de la hora del lonchecito) que el modo "aleatorio" del Ipod es peligrosísimo. Je! Nooo Kara no es bipolar, es Kara nomás.

Plantita: De tanto hablar de aceitunas ya me estoy yendo a comprar un pan con aceituna. Los odio!!!

Primis: el hígado es lo más riquisisisisimo del mundo. Recontrañam. Bienvenida al mundo de los fanáticos del hígado. Besos!!

kara::kara said...

quién es kara?

menchis said...

Kara: kara = kara = famosa en los comments de este blog. Jua

Anonymous said...

A mi me pasa con lo de las aceitunas, pero lo raro conmigo es con el tamal... soy la marciana q no come tamal... pero ultimamente me hace ojitos y yo tb le hago ciertos guiños y ya empezamos a congeniar... sobre todo cuando hace mucha hambre... y eso me pasó desde que salí embarazada... antojos raros! damn it!! (el tamal engorda pues)

Vivixpe

menchis said...

Vivix: Por mucho que te quiera, te tengo que decir que eres una recontramarciana por tu odio al tamal. Tamal rules!!