Monday, July 13, 2009

Cosas (inútiles o mas o menos) que aprendí en estos días

1. Beck tenía 23 años cuando Loser se convirtió en un éxito. ¡23!! No sé qué hubiese hecho yo a los 23 años con una canción tan cheverísima. ¿Se acuerdan del video?




2. God Only Knows de los Beach Boys (préstenle atención a este grupo y olvídense que aparecieron en Tres por Tres) es una canción de amor poco convencional. Empezar una canción de este estilo con la frase: "I may not always love you..." y encima, mencionar a Dios es... raro. O no?

3. El poema era "Margarita, está linda la mar" y no "Niña, está linda la tarde" (je. A veces me ataca la brutez pe).

4. Ya sé por qué chocherita usa esos audífonos de DJ por la calle. ¡Son una maravilla y Lima se vuelve bonita y hasta un poquito brillante!!

5. La Ñanga merece el premio Nobel de la paz (y la tolerancia) por no mandarme a la mierda cuando me dan rabietas por causas totalmente ajenas a él.

6. Stevie Wonder no siempre tuvo las bolas en la cabeza. Es decir, ese peinado tan raro.



7. Qué gran banda es Radiohead. En serio.



8. En el ranking de las 500 mejores canciones de la historia según la Rolling Stone, el 80% de canciones se centra en los 60´s y 70´s. Algunos éxitos ochenteros y muy pocos noventeros. Ni qué decir de los éxitos de los últimos nueve años. Entonces, ¿en los últimos nueve años no se han creado canciones fantabulosas? Pues parece que no. ¿Tú qué dices?

9. No veas películas de terror antes de dormir. No veas a Ralph Fiennes con la espalda tatuada y torturando a Phillip Seymour Hoffman. No veas películas de terror antes de dormir. No comas tanto antes de dormir. No veas películas de terror antes de dormir.

10. Otro año más y aunque no hay disfraces que coser, sí hay muchas chelas por acabar, muchos pasitos tun tun que hacer y muchos abrazos que recibir. ¿Te apuntas?

Monday, July 06, 2009

Ah, cómo hemos cambiado
La gente, ¿cambia o no? No lo sé. Si cambia sus gustos, su manera de vestir y sus raros peinados nuevos, ¿no podría también volverse más hija de puta o menos simpática? Interesante analizarlo, pero no tengo ganas de hacerlo. Además, con Thriller sonando tantas veces durante el día (y no por voluntad propia...basta prender la radio o la tele y ahí está la casaquita roja y los zombies) no dan muchas ganas de ponerse filosóficos.
A veces me pregunto qué tanto queda en mí de la chica malhumorada y pelilarga de la facultad o de la niña malcriadaza que perseguía a su abuelo con un matamoscas para pegarle. ¿Se habrán ido o estarán esperando para irrumpir en el momento menos esperado? Hoy mientras venía a trabajar en un tico realmente aguerrido, empecé a recordar las cosas qué han cambiado en mí (y no, en este momento no va a escucharse la canción de la telenovela Quinceañera, esa que dice que no se sabe por qué se siente hoy tan diferente).

1. Las aceitunas. Desde que tengo memoria, las aceitunas y yo andábamos peleadas. Cuando veía a mis compañeritas de colegio comiendo su pan con aceituna, simplemente no lo entendía. Tampoco comprendía por qué mi mamá preparaba con tanto cariño aceitunas con cebolla para mi apá y mi abuelo. Aceitunas, guácala. Las pobres ya estaban resignadas a verme desde un ladito del plato hasta que el año pasado que, durante un viaje, me pedí una ensalada. Le dije a la moza: "señorita, yo sé que la ensalada viene con aceitunas (y luego agregué la frase que cambiaría mi vida...), pero puede poner unas dos o tres, no más. Quiero probarlas". No sé por qué las pedí. Usualmente hubiese dicho: "sin las aceitunas por favor". Pero las probé y desde ese entonces, somos tan buenas amigas que estoy pensando en sembrar mi propio olivar, disfrazarme de aceituna o prepararme pancitos con aceitunas porque sí.

2. Las ideas totales. Hasta hace, no sé, unos cinco años atrás, las cosas para mí eran o blancas o negras o buenas o malas. Y no se diga más. Contigo pan y cebolla, en las buenas y en las malas. Sí, hermanito, yo te estimo, yo te amo, yo por ti doy la vida. Hoy estoy segura que aunque haya gente a la que quiera muchísimo, esa lealtad tan de mosquetero ya no va conmigo. Tal vez me he vuelto más hijadeputa (y no mami, esto no tiene nada que ver contigo) o estoy en una fase alpinchista tardía, pero ahora me preocupo más por mi y si pues, que se joda un poco el resto. Sí, soy una egoísta de lo peor y voy a arder en el infierno por siempre, pero me pregunto, si yo no pienso en mí, ¿quién lo hará? ¿el chapulín colorado?

3. No quiero pues. Hace algún tiempo trataba de quedar bien con todo el mundo. Decía solo las cosas correctas y no frases como: "no querida, ese color no te va" o "la verdad, no quiero". Dejé de hacer las cosas que no quería, de asistir a reuniones que no me apetecían, de sonreír a quienes no me caían, de bailar música que no me gustara, de comer cosas que me desagradaran, de dar explicaciones a quienes no se las merecían y decidí: "lo único que haré por obligación será trabajar (al menos hasta que mick jagger me adopte)". Además, vamos, no es tan difícil, levantarte para hacer algo que te gusta. Y encima, te pagan por eso.

4. Deportis ja ja ja ta?? Yo la chica que se inventaba problemas cardíacos para no hacer Educación Física o que decía tener la regla 4 veces al mes para escaparse de esa misma clase, ahora soy una dedicada deportista que se levanta todas las mañanas (ya, casi todas, tampoco tampoco api) para meterse en una piscina y nadar hasta que le salgan escamas. Quién diría.

Sí, como hemos cambiado. ¿O no?