Monday, April 13, 2009

1. Miércoles. Nueve de la mañana.
Menchis al conductor de la 10E: "Señor, me deja en la puerta del Larco Herrera".
Conductor, chofer y un pasajero hablador me miran de pies a cabeza y se quedan calladitos.

Ideas que se les pueden haber cruzado por la cabeza: miles.
Grado de importancia que atribuyo a este hecho: cero.

Fui de visita al Larco Herrera. Vi una exposición de arte maravillosa. Durante el recorrido, un jardinero del hospital me acompañó. No entendí bien por qué, pero ahí estaba, a mi lado, comentando cada una de las obras. A la salida, dos hechos para recordar: Uno, un paciente que tocaba la ventana de un consultorio llamando a la señora Blanquita. "¡Señora Blanquitaaa, señora Blanquitaaa, soy yoooo!". Como los toques a la ventana y los gritos no dieron resultado, el paciente empezó a saltar para ver si la señora Blanquita le hacía caso. Me perdí el final de la historia. Dos, un paciente en piyama caminando por los jardines y oliendo las flores. Era bonito verlo oliendo las flores, en ese lugar tan viejo y tan grande y tan palteante como es el Larco Herrera. Me gusta ver gente en piyama caminando por la calle. Es como vestir una declaración de principios y decirle al mundo: "Mira, podrá estar de moda el azul o el morado o los pantalones con pliegues, pero la moda me la paso por los huevos. Yo salgo a la calle vistiendo piyama porque es la cosa más cómoda del mundo ¿ya? y no me jodas más". Me quedé pensando cuál fue la última vez que me detuve en algún lugar a oler las flores.

2. La Semana Santa (he tenido que reescribir esta palabra unas tres veces porque la tentación de escribir Semana Tranca, Semana Llanta y otras taradeces) empezó mejor de lo que pensé. La gran Mili, hoy nuestra corresponsal desde España, me dijo que este humilde y cumplidor blog le hacía reír cuando las pilas se le bajaban (cosa rara en ella, siempre tan Mili) y que su apá (el tio Juancito) se volvió un fan de este blog como parte de su proceso de recuperación luego de estar enfermito. Yep. Manos peruanas se juntan y hacen un puuunto. (Perdón, ¡quemé!).

3. Hace tantas Semanas Santas que no salíamos de viaje que coger nuestras chivas y lanzarnos por la carretera fue genial. La Ñanga y yo no paramos hasta llegar a Paracas, congelarnos y nadar en su frío y limpio mar, ver de cerca los lobos marinos, corretear a los pájaros cagones, crear personajes a partir de los huéspedes del hotel kitsch donde nos quedamos, perdernos en el desierto por mongazos y encontrar una ciudad de la nada a la que desistimos de entrar porque, según yo, podía pasarnos lo que en las películas y terminar siendo devorados o utilizados a la mala para la reproducción de alguna especie.
No tuve ningún momento de reflexión a lo hermano Pablo, no me acordé del vía crucis, no conté anécdotas graciosas sobre semanas santas anteriores, no me la pegué horrible ni perdí el conocimiento como supongo le debe haber pasado a ese grupo que acampaba en La Mina (una de las tantas playas de la reserva nacional de paracas) y que tenía cuatro cajas de chela, un colchón inflable, una parrilla bien faltosa y varias carpas. Todos eran menores de 20 y con semejantes provisiones, supongo que por lo menos ocurrirían un par de embarazos no deseados o mínimo, alguna tranmisión de una ETS.
Tampoco tomé 800 millones de fotos como lo hizo la pareja de gays, con la que conversamos sobre el turismo receptivo, el señor de Luren y el calor y que sorprendieron a todos al besarse en público. Gay power!!
Solo la pasé bien y ya tengo ganas de otro feriado huevero.

5 comments:

Anonymous said...

que bueno que la hayas pasado guay en tu SEMANA SANTA menchis! te cuento que aqui tu reportera y blogoleyente fiel hasta la medula reporta que por Madrid la cosa estuvo tranquila, con ameneza de diluvio, artas procesiones y fugas de ciudadanos a diferentes partes de europa( a la crisis dile no!). Mas bien Menchis no desesperes que pronto viene el 1 DE MAYO dia del trabajador asi q aguante un toq mas NOMAS! bstos mili

chica said...

Caminar por la calle en piyama me recuerda a la adolescencia. Un nombre horrible para una época de nuestras vidas en las que estábamos para el Larco Herrera, fácil. Recuerdo a mi mamá diciendo "así no vas a salir conmigo a la calleee!!", jaja.

:D

Pierre said...

a mi las pijamas me parecen sexis, por mas matapasiones que sean.

la señora blanquita se llamaba el carro de mi amiga la negra que feneció hace un par de años, sepultado bajo la enorme rama de un arbol de la plaza de barranco que se desprendió mientras nosotros toneabamos en un bar cercano.

fue un cague de risa, menos para la negra claro

menchis said...

primis: para el primero de mayo, minimo una pachamanca en tu nombre no?

chica: pucha, la adolescencia...a mi se me dio por vestir las camisas y chompas de mi padre. Por supuesto que a mi padre le hacia muchisima gracia, pero mi mama estaba a punto de mandarme al psicologo mas cercano de nuestra localidad.

pierre: todas las piyamas te parecen sexys?? hay unas piyamas para hombres viejos con un hueco justo "ahi" para hacer la pichi rapidito.

Imberbe_Muchacho said...

yo salgo a la calle con un polo que dice JUDO PERU y es negro con lestras rojas...yo si estoy pa que me metan, a la franca