Thursday, February 26, 2009

El rotafono y la realidad nacional
En las mañanas, muy temprano, cuando voy a nadar, prendo la radio porque siento que es fcukin temprano para escuchar las sorpresas que puede deparar mi Ipod. Prendo la radio (¡RPP Todo el Perú a la vez!) y escucho las primeras noticias del día. Y no, no es la voz. En especial cuando alguien llama al Rotafono (A mí me da mucha risa esta palabra Rotafono, porque durante un tiempo, un amigo muy querido me llamaba fingiendo que yo era un rotafono y pasaba a contarme su vida).
El Rotafono es muy interesante porque la gente común y corriente, como tú y como yo, llama y hace sus denuncias. Lo más genial es que esa vaina funciona porque ni bien cuelgan, ya le han resuelto el problema. Así, una señora puede llamar diciendo que hay una aniego en su calle y luego, a la hora o menos, llama Sedapal a decir: ¡Problema resuelto! (ta ta tan o musiquita victoriosa) y lo peor de todo es que es jodidamente cierto. Sip.
Estoy pensando en llamar al rotafono y pedir plata. Total, nada se pierde.
Pero ya me desvié del tema (para variar). Decía (o escribía) que escuchar las noticias por la mañana no es la voz. Y no lo es esencialmente porque puedes escuchar cosas como que el presupuesto mensual de un peruano en extrema pobreza es US$18. Lo mismo que gastas en una entrada a un conciertucho, un almuerzo con tu novia, un cd barato, una salida sabatina, unas sandalias en los días erre ripley etc.
Después de escuchar eso, es difícil que las cosas sigan tan calmadas, a pesar que en la calle, solo ves a algunos trabajadores municipales limpiando tan sigilosamente que a veces pienso que son fantasmas y debas prender los faros del auto porque la ciudad sigue a oscuras.
Y ya nada podrá ser igual a pesar de que intentes sacar tu lado irónico llamando (en tu mente solamente ah, tampoco eres malcriada) Yuca a uno de los nadadores que tiene la piel muy blanca y te recuerda a las yucas peladas antes de ser fritas o queriendo reír con la manera en que tus profesores nadan parados... pues como que algo falta, algo no encaja en este, supuestamente, divertido universo ¿no?

La pasión y la certeza
Me gusta mucho almorzar con Chocherita principalmente porque conversamos de asuntos divertidos e interesantes. Chocherita, a pesar de su tímida apariencia, es un gran conversador, sabe muchísimas cosas y se ríe con ganas. El tono de nuestro último almuerzo fue casi confesional. Yo le decía que me perturbaba mi falta de pasión para todo y que admiraba a quienes sienten pasión por algo, lo que sea. Desde los coleccionistas de muñecos de Elvis hasta los artistas, pasando por los grandes empresarios. Y es que si yo escucho a alguien decir que vendió su casa, su auto y a su perro disecado para financiarse su película-restaurante-libro-disco me entra un sentimiento raro, mezcla de admiración y envidia. Yo no podría dejar de dormir o comer para crear. No, lo siento. Me gusta escribir, pero si quisiera publicar un libro algún día, necesitaría a una dominatriz-editora (¿quien se apunta?) que me agarre a latigazos para que entregue todo a tiempo.
Si quisiera hacer una película, tendría que acampar en el estudio de filmación, sin acceso a nada ni a nadie y tener un equipo de producción tan eficiente que yo solo tenga que decir: si, no, ajá.
Me encantan los trapos y sí, me gustaría diseñar o tener una tienda donde venderlos, pero el tiempo máximo que puedo permanecer en Gamarra es (lo he contado) 4 horas. Y si quisiera buscar mis telas y proveedores, digamos que 4 horas es bien poquito tiempo.
Chocherita me contaba o confesaba en todo caso, que su rollo iba por el lado de la certeza. Él decía que la duda simplemente lo mataba y dominaba su vida. Esto es, si leía un libro que le intentaba explicar el funcionamiento, digamos de.. el Universo, él se preguntaba: ¿y si no es así? ¿por qué este individuo tendría que tener la razón? Y ese mismo principio lo perseguía día y noche. Jodida tu existencia, Chocherita.

Je
¡Me voy de viaje! Yeee. Será un viaje raro y tipo película de Hallmark. Voy con mi amá y espero encontrarme con mucha familia, mucha comida, mucho drama, muchas risas y ojalá una que otra rica chela heladita. Yee!

Tuesday, February 17, 2009

Coincidencias
Visité a mis padres el fin de semana.
Luego de manejar 23 km desde mi casa a la suya llegué a la dulce morada de la familia Ingalls y me recibieron como se debe: pancito caliente, tamal y el mejor café del mundo cortesía de mi apá. Todo bien, mucha conversación. Luego de un rato de hueveo, acompaño a mi madre al mercado. Todo bien, todo suave. De pronto, ambas empezamos, de la nada, a tararear algo así como “hoy quiero que me mires ohh, hoy quiero”. Carajo, la canción de Coca Cola cantada a dúo. Me dio como escalofríos.



Rafita



La Ñanga y yo estamos un poco obsesionados con los Simpsons. De los de antes, porque los de ahora, qué te diré. No tengo un solo personaje favorito porque no puedo elegir solo uno. Me gusta Homero porque es un tarado que reacciona como a veces me gustaría hacerlo, por mera diversión y para joder al resto. Me gusta Marge porque es una mujer muy perturbada, con una personalidad viciosa y que, estoy segura, un día de estos… un día de estos…tú sabes. Me gusta Milhouse porque bajo la apariencia de nerd esconde a alguien bastante zafado. Me gusta Nelson porque es el matón que alguna vez me hubiera gustado ser. Pero creo que el que ha ganado mi corazón es Rafita porque es uno de los pocos personajes que es absolutamente feliz en su estupidez. No se cuestiona, no tiene remordimiento de conciencia porque, estoy segura, no tiene conciencia y tampoco debe saber lo que significa remordimiento. Rafita puede bailar en medio de un terremoto porque cree que ese temblor de tierra se debe a que una banda de música muy movida y divertida está en camino para alegrarle la vida.


Y para terminar, les dejo unos santitos que encontré por ahí






Monday, February 09, 2009

Un sincero homenaje
Hay quienes creen que los homenajes deben ser ceremonias solemnes, con gente vestida muy elegante o con la palabra honoris causa en el medio. Homenajes hay de distintos tipos y colores. Ahí están los homenajes musicales a grandes ídolos de la canción (chasaaa!!), a veces con afortunadas versiones y otras con mamarrachos, pero todos hechos con el corazón y entusiasmo y eso siempre es bienvenido. Ahí están los guiños que algunos directores hacen a sus películas favoritas o los videoclips que en 3 minutos rinden homenaje al musical o al cine mudo.

Pero el martes vi una película que de un modo muy particular rendía homenaje al cine, pero al cine con el que hemos crecido y siempre vamos a tener presente. Al cine como espectáculo de entretenimiento puro. Claro, ahora te me vienes a hacer el intelectual o muy leído y me dices que tu director favorito es Truffaut o Kubrick o Kim Ki-Duk. Sí, sí, claro claro. Osea, todos son maestros, capos de los capos, artistas, bla bla clap clap y los odiaré siempre por ser tan fuckin buenos. Pero no me vas a decir que cuando eras un niño y viste Los Cazafantasmas decías que esa era sí o sí la mejor película de todos los tiempos y no parabas de cantar Ghostbusters! O cuando viste Tiburón y después no podías entrar al mar de puro nervio y paranoia. O las noches en las que te reías tanto con las estupideces de Despedida de Soltero en Función Estelar.

El cine es un arte sí, pero también es entretenimiento y es parte de tu vida pues. O al menos de la mía. Yo siempre recordaré que cuando fui al cine a ver E.T tenía conmigo una caja de lentejitas D´onofrio y a mi amá al costado. Recuerdo también que lloré calladita y un ratito nomás cuando se acabó la peli y el bicho este se larga a su planeta. Lloré un toque porque a la salida del cine no quería tener los ojos rojos. Por eso le tengo cariño a E.T pues para mí es una película sobre la infancia, sobre la mía y sobre la de esos niños que (bien esto el Spielberg ah) se enfrentan a la policía, el FBI, su escuela y sus padres.

¿Cómo no voy a querer al cine pues?

Por eso, cuando el martes vi esta película que se llama "Por favor rebobinar" me emocioné tantísimo porque a pesar de la trama bien jalada de los pelos, es un homenaje al cine, al barrio, al humor, a la amistad, a la solidaridad y un poco también a la estupidez. El responsable de todo esto es Michel Gondry. Sip, el mismo de "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos".

¿Y de qué trata la peli? Pues de un par de taradazos que por una sonsera (describirlo me da flojera) borran todas las cintas de la tienda de alquiler de videos en donde trabaja uno de ellos. Entonces, no tienen mejor idea que grabar, con una cámara hasta las huevas, sus propias versiones de todas esas películas que se han borrado. Versiones que ponen en alquiler y se convierten en un éxito entre la clientela y no te cuento más para que vayas ahorita, pero ahorita ah, a comprártela a Polvos Azules porque este blog (y sus amigos) apoya y apoyará por los siglos de los siglos la piratería.

Y al terminar la peli y después de reirte tanto, te quedas con una sensación bonita. Y luego, cuando cuentes sobre la peli tan cheverasa que acabas de ver, también te acordarás con quién la viste y tú y esa persona ya tendrán otro recuerdo más con el que sonreír antes de irse definitivamente al diablo.