Tuesday, December 16, 2008

La grati

Cuando era feliz e indocumentada (citando a ya saben quién) recibía propinas en Navidad. Propinas que no duraban mucho pues casi siempre terminaban en un par de zapatos, discos (sí muchachos, antes la gente compraba discos), libros que no había podido comprar o alguna otra vanidad de la vida.

En ese entonces escuchaba a los adultos hablar de la grati. También recuerdo uno que otro comercial de tele horrible en el que decían que la grati la podías invertir en hiraoka o casa maruy o algo así. A medida que fui creciendo entendí qué diantres era la grati. Era lo que en las series de televisión traducidas al español mejicano llamaban "aguinaldos" o "bono". Algo así como una propina que recibían los adultos por ser personas asalariadas.

En estos días prenavideños, he leído en menos de una semana dos artículos en los que "especialistas" (no me pregunten de qué) recomiendan qué hacer con la grati. Ellos dicen que debe destinarse esencialmente al pago de deudas y ahorro porque con la crisis económica mundial que se viene, más vale tener un dinero extra bajo el colchón para los tiempos difíciles. Me gustaría ir a buscar a estos "especialistas" a su jato o lugar de trabajo y golpearlos con un bate de beisbol al mismo tiempo que les gritarían: "¿y tú quién (inserte aquí la mayor cantidad de insultos así bien hardcore que conozcas) te crees para decirme qué hacer con mi grati?!!!"

Pero como soy una cobarde y bien obediente, probablemente termine haciéndole caso a estos "especialistas", cuando en realidad quisiera hacer lo que me diera la gana con ese dinero que recibimos en navidad. Me gustaría hacer como el hermano de un amigo que ni bien recibió su grati se compró un Wii y se pasó todo el día jugando hasta cansarse y empaparse la camisa de tanto saltar y moverse con el aparatejo. También sería interesante invitar a comer a mis amigos a donde quisieran o comprarme esas sandalitas tan bonitas y malcriadamente caras que ví el otro día y que se han convertido en la obsesión preveneraniega. Otra alternativa sería comprar coca cola o cerveza hasta llenar la refri. Pero ya lo dije, soy cobarde y obediente.

5 comments:

Imberbe_Muchacho said...

Menchis, entonces ya somos dos, ta mare que dificil es ser obediente, y no sabes lo peor, yo he visto unos judogis buenos, pero como mi plata NO es mi plata, la tengo que ahorrar, proque ais me lo ordenan, proque tengo que comprar huevadas mas utiles, peor yo quisera tirarme mi grati en ese judogi...pucha que fea nota, ya ni siquiera mi plata me pertenece

menchis said...

imberbe: esteee y que es judogi?

Imberbe_Muchacho said...

ah pues un judogi es un traje para hacer judo, hay de muchas marcas y solamente de dos colores (azul y blanco son los oficiales) Entonces como yo hago judo y soy cinturon dorado (me gusta decir eso, pero solo soy amarillo) me compre un buen traje y quiero comprarme otro, pero no me dejan y entonces el judo ya no sera como siempre ha sido :(

menchis said...

Uy qué cool suena eso. Yo quiero un judogi solo porque debe ser super.

Imberbe_Muchacho said...

al final me compre el judogi azul y el judogi blanco viene en camino desde Brasil :)