Tuesday, December 09, 2008

En serio, ¿qué fue de Los Toribianitos?*
Este sábado, un poco maltrecha por la estrepitosa noche del viernes, me levanté, saqué el auto de la cochera (la cochera del toque de queda, que cierra a las 11 am y abre a las 4 pm. Cosas raras...) y de regreso a mi casa decidí parar en el kiosko a comprar el periódico que vino más pesado que nunca. La culpa la tenían los catálogos navideños.

Como siempre, los vi con detenimiento pensando: "si tuviera un sobrino de 7 años, probablemente le alocaría este carrito" (pero no tengo sobrinos de esa edad) o "en mi vida, le regalaría este set de maquillaje a alguien que quisiera". El asunto es que en mitad de esas ojeadas consumistas, me vino una infinita tristeza (sí, como la frase en la canción de Manu Chao) porque recordé esa navidad tan bonita que tuve de chiquititita cuando mi viejo se disfrazó de Papa Noel Pai. Y reparé en que hace muchísimo tiempo que las navidades dejaron de generarme esa mezcla tan rica de alegría y ansiedad porque ya sean las doce para abrazar a todos o para comer por fin ese pan que mis tías horneaban con tanta precisión o para recibir tantos regalos (era la única niña en esa navidad). Recuerdo cuando miraba el reloj que pasaba despacito y cómo mi tío Ernesto bromeaba con mi angustia, pero yo no podía enojarme porque mi tío era graciosísimo (y me daba unos regalos echelentes). Recuerdo también no entender por qué alguien se ponía nostálgico o soltaba una lagrimita.

En cambio ahora veo la navidad como una aburrida adulta:
- Reniego del tráfico o de no encontrar taxis.
- Me molesta tener que caminar entre miles de personas que andan como robotizadas buscando el regalo para el sobrino-hijo-latiapaquita-lanona (¿por qué no le dicen abuelita ah?)-la novia, etc.
- Converso con la Ñanga sobre con quién vamos a pasar la Nochebuena y con quién el almuerzo navideño.
- Rajo de la decoración tan fea que han puesto en el edificio donde vivo
- Hablo con mis amigos sobre los peores y mejores regalos que recibieron.
- Me pregunto qué fue de Los Toribianitos
- Me mato de hambre hasta el 24 de diciembre, día mágico en que rompo la dieta y como hasta límites vulgares.
- Recibo regalos corporativos en vez de juguetes.
- Trato de escabullirme de cuanto brindis navideño se me cruce en el camino.

Lo irónico es que desde el año pasado, horneo galletitas para regalar a mis coworkers. No sé por qué.

* este es el primero de una serie de posts sobre esta simpática fiesta (sí sí como no)

5 comments:

Imberbe_Muchacho said...

la edad pe, crecer que le dicen

Yo tengo trabajo hasta el mismo 24...cagao

kara::kara said...

los toribianitos, este sábado sábado sábado en la Feria de la Garrapata en presentación única con el grupo Menudo en homenaje a Machupicchurs.

x_x

menchis said...

imberme muchacho: pero yo soy joven aún como canta el chavito.

menchis said...

kara: publicidad gratuita que le dicen ¿no?

chica said...

yeeeeeeeeeeeeeeeee... galletitas!!! Cuento como co-worker? Hope so.

:D