Saturday, October 25, 2008

Cosas que vi y viví

Como para no perder la costumbre de postear.

El datero y la fe
Un amigo me dijo, muerto de risa, que había visto a un datero usando hábito del Señor de los Milagros. Nunca pensé que me lo cruzaría y que verlo me dejaría pensando (exactamente por 2 minutos) en la nada, la economía y la fe. Luego reaccioné porque un carro me tocó el claxon y casi me atropellan.

Elvis está vivo
Hace 15 años (asu que vieja estoy) vi a Elvis (Elvis Presley por siaca, no crean que Elvis Crespo o Elvis Cochero juaaa, mal chiste). Era el tío de una amiga. Tenía patillas, pelaso (osea un montón de pelo, no pelo bonito), lentes de aviador pero con luna de medida, camisa de bobos, terno setentero y zapatos imposibles. Durante mucho tiempo pensé y sostuve con desesperación que ese señor era Elvis y por ende, Elvis vivía en Perú. Pero tal teoría ha tenido que ceder paso a un reciente hallazgo. En realidad Elvis vende bizcochos. Los vende en la av. Washington. Todas las mañanas lo veo y déjenme decirles que este señor es Elvis Presley. Y aunque no esté cantando y haciendo el pasito de Forrest Gump, vende los bizcochos entre los autos con tanta elegancia que siento que todo es una maldita fachada y que en realidad se trata del Rey del Rock n Roll.

Entrenados para ¿encantar?
Quien me lee o me conoce sabe que tengo un serio problema con esa cadena internacional que vende café a precios exorbitantes. Evitaré dar el nombre para que no me demanden (tan de moda en estos días), pero digamos que ya sabes de quien estoy hablando. El miércoles fui a esta cadena internacional que vende café a precios exorbitantes y me atendió un chico que de arranque me sonrió tan efusivamente que pensé que le iba a dar un ataque o iba a sacar un picahielos para usarlo en mi cabeza. Luego vio que llevaba varios libros (no entraban en mi cartera) y me preguntó sin dejar de sonreír: ¿qué estás leyendo?
Esta pregunta me parece tan extraña como cuando alguien me dice: “Oye Menchis, ¿qué música te gusta?”. Es el tipo de pregunta a la que no tengo respuesta porque un día puedo escuchar a un grupo de mejicanos que mezclan ritmos típicos con electrónica y al día siguiente decir que José José es el príncipe de la canción pero en serio y luego bajarme la colección completa de Johnny Cash y así. Es decir, ¿por qué el muchacho de la cadena internacional que vende café a precios exorbitantes quiere saber qué estoy leyendo? Osea, si le respondo que estoy leyendo una investigación sobre los alimentos transgénicos, ¿qué me va a responder?¿que está en contra o a favor o qué y en todo caso, me interesa que comparta su opinión conmigo? NO! Porque no lo conozco, porque me intimidan los desconocidos que sonríen y finalmente porque NO.
¿O qué pasaría si le dijera: “ah, no estoy leyendo nada. Dentro de estos libros tengo porno. Los llevo para encaletar mis revistas”. ¿Qué diría?
¿Qué ganaría él sabiendo qué fuckin estoy leyendo, osea, lo haría más feliz, más sabio, mejor persona, cuidadano comprometido, estrella de rock, en serio, sacaría algo de bueno al saber qué estoy leyendo?
En fin, le dije, ya bastante nerviosa por tanta pregunta y sonrisa: “Bueno, tengo este libro de postres que me han prestado…” y no pude terminar la frase pues el muchacho agregó: “¿postres?? Eres cheff?”. “No, no soy cheff….Ehh, soy periodista” le dije al borde de un ataque suicida. “¿Eres periodista? Y porque no haces una nota sobre nosotros, la cadena internacional que vende café a precios exorbitantes?”. “En realidad ya he escrito algo sobre ustedes”, le dije, pensando en este blog jeje. “¿En serio?” dijo el chico.
Digamos que para este momento yo ya estaba bastante preocupada y a punto de estrellar mi cabeza contra el mostrador para ver si de una vez el muchacho en cuestión se callaba y me entregaban mi café sobrevalorado. Pensé que tal vez el único modo de hacer que este muchacho se callara era haciéndome daño y esparciendo mi sangre por el local.
Finalmente me entregaron mi café y me fui casi corriendo.
Cuando le conté esta historia a mi padre, que es fan de la cadena internacional que vende café a precios exorbitantes, me dijo: “Es que están entrenados para sonreír pues Menchis”. Say no more.

3 comments:

kara::kara said...

por cierto...¿Qué estás leyendo? xD

sangre oh yeah!

chica said...

Ya me parecía que nunca querías ir por un café después de las clases con escúl!

Sí, están entrenados para preguntar y gilear, pero amo el chai latte maaaaaal. (Ya sé... say no more).

menchis said...

chica: que es un chai latte? suena como algo que llega tarde.

kara: mejor sangría.