Tuesday, May 27, 2008

No pues
Demasiada dosis de realidad para un martes por la mañana.

Chicles, cigarrillos, caramelos
Lugar: la combi que tomo para ir al trabajo
Personajes: tipo 1, tipo 2, tipa 3
Sube un tipo a la combi con toda la pinta de que va a vendernos algo (caramelitos, mentitas, galletas, libretas, lapiceros, lo que sea), se levanta el polo y noto que tiene la clásica bolsita de caramelos (chicles cigarrillos caramelos) debajo del polo, osea, encaletada. Pero oh no, no saca la bolsita pues al toque se baja el polo pues uno de los pasajeros le dice: "Habla Pucho!". Pucho se paltea y noto que está un tanto drogado por la expresión de su rostro. Pucho se acerca a su pata (el que le ha pasado la voz) y le dice así sin que se lo pregunte, que está trabajando en, esteee, ummm ahhh, en el en el en esteeee el hospital del niño! sí, en el hospital del niño, aunque en realidad se va a bajar ahí porque de ahí se va a la arequipa ves?
El amigo le pregunta por la Negra, por Jaime y por su mamá. Pucho responde que todos están bien y que a su hermano no lo ve hace dos años (¿?). Pucho le da su teléfono al pata, se despide y baja casi al vuelo.
"Cha que ese Pucho está bien duro... y encima macheteadaso, ¿viste su cara?", le dice el amigo de Pucho a su amiga que viaja en silencio.
La amiga responde: "Tremendo fumonazo".
Me dio pena Pucho. Osea. Tú subes a vender tus chicles cigarrillos caramelos con tu speech bien preparadito, que te han botado del trabajo o que tu hijito necesita medicinas o que acabas de salir de la cárcel y fuacatón, te encuentras con un amigo de la infancia y encima te pregunta dónde estás trabajando. ¡Pucha Pucho!

"Carne blanca aunque sea de hombre"
Lugar: la misma combi
Personaje: ex presidiario dicen
Sube un tipo medio gordo usando un sobretodo, zapatillas superbrillantes (sí, algunas zapatillas se lustran y brillan) y una camisa amarilla. Dice que acaba de salir de San Jorge hace cinco días nomás, que se comprobó su inocencia y lo liberaron y que ha estado durmiendo en la calle y que una señora lo encontró jateando en el jardín de su casa y le invitó desayuno y le regaló la ropa que trae puesta. Dice que tiene cicatrices en la pierna, en la espalda y en la cara. "Estas cicatrices me las he hecho defendiéndome en la cárcel. No porque me haya mechado, sino para defenderme porque me querían violar. "Carne blanca, aunque sea de hombre", decían los presos y ustedes no saben lo que es ser blanco en la cárcel".
El hombre sigue hablando y yo miro por la ventana. Pasa con sus caramelos y yo sigo pensando en su speech. "Carne blanca aunque sea de hombre" es una frase que retumba en mi cabeza y me acompaña hasta que bajo en la bulliciosa calle. Le doy Play al Ipod y Pearl Jam grita "It´s the evolution baby!" y solo pienso: demasiada realidad para un martes. Y acelero el paso.

Wednesday, May 21, 2008

El taxi yeah yeah
Ya estoy acostumbrada a parar 3, 4, 5 taxis hasta encontrar alguno que quiera llevarme desde el caótico centro de Lima hasta mi hogar. Pero hoy pasó algo tan extraño…
El primer taxi que paré aceptó llevarme por una tarifa sospechosamente económica. Y aunque me han dicho que siempre hay que desconfiar, en especial de tarifas sospechosamente económicas, pues dije: "qué diablos, vamos pe".
Y apenas subí al taxi hice la clásico verificación de datos que me recomendó un amigo:
- ¿tiene sticker de soat?
- ¿tiene estampitas de santitos?
- ¿tiene zapatito colgado del espejo retrovisor?
- ¿tiene stickers mañosos?
- ¿qué radio escucha?

Veamos: no, no, no, no y oh qué bien, está escuchando una de Los Beatles. Cantemos: yellow submarine, yellow submarine lalala. Luego, otra canción de los beatles y otra y otra más, otra noche otra.
Y qué bonito se veía el centro de Lima al ritmo de los grandes éxitos musicales de ayer hoy y siempre (frase de animador de boda. Sí, los hay). Y qué bonito cantar y acordarme de aquella vez que encontré el Album Azul entre los discos de mi apá y lo puse en el tocadiscos (¿te acuerdas o eres demasiado fuckin joven?) con tanto cuidado para no rayarlo y escuchar ¡fuácate! Strawberry Fields Forever a los 9 años y quedarme pegadasa y sentadita al lado del equipo y pensando qué diablos era eso tan bonito que escuchaba por primera vez e imaginarme a mi viejo como un joven pelucón (cuando yo tenía 9 años aún era algo pelucón) y como siempre reirme solita, pero solo que esta vez era chiquita, con ese corte paje tan paja de los 80, con mis overoles de corduroy y con la Abeja Maya a punto de empezar en el canal 4 y dejar que avanzara el capítulo con las aventuras de Maya y Willie hasta terminar de escuchar todito el disco y luego irme corriendo a fastidiar a mis abuelos y perseguirlos con un matamoscas y correr alrededor de la mesa y luego correr hasta el tocadiscos para sacar el LP (¿tampoco sabes que es?) y meterlo con cuidado en su cubierta para que mi apá no se diera cuenta que agarré su disco sin permiso y luego sonreir y reirme solita, como siempre.


Tuesday, May 13, 2008

Hablemos de amor (parte II)
¿Y tú qué quieres? Si nos preguntan a hombres y mujeres cómo debería ser nuestra pareja ideal y obviando lo físico y lo sexual creo que nuestras aspiraciones van más o menos por el mismo camino. ¿Qué queremos pues los seres humanos cuando queremos a alguien (y no para aparearnos necesariamente)?
- Queremos a alguien que nos quiera, así de simple. No importa si leyó los mismos libros que tú, si comparte tus sonsos gustos musicales o cinematográficos o si sabe quién chucha es Foucalt. Claro, tengo un amigo que puede refutar este hecho y decirme que sabía que algo malo había en esa chica que luego se convirtió en su novia y luego ya no cuando le dijo: “Bueno a mí la música hecha después de los 70 no me gusta nada”. Sí, algo malo había en esa chica. Y claro, por ahí también hay algo malo en alguien que te dice que no le gustan Los Simpsons, pero en fin.
- Queremos a alguien con quien nunca nos aburramos. Que podamos estar largos minutos sin decirnos nada y no angustiarnos por el fuckin silencio. Que cuando veamos algo por la calle de lo que vale la pena reírse, lo hagamos sin explicar por qué es tan gracioso. Que podamos salir los dos solos y conversar por horas sin tener que hablar del clima, la política o el gobierno de turno (¿habrá gente que hable de esto sin avergonzarse ni un poquito?)
- Queremos a alguien que nos abrace. Que al verlo o verla sientas paz y que no te falta nada (carajo, a este paso le voy a hacer las letras a Arjona).
- Queremos a alguien que no se haga muchas bolas y que, como los alcohólicos (mal ejemplo Menchis, mal ejemplo) viva un día a la vez.
- Queremos a alguien que siempre nos encuentre guapos o guapas.
- Queremos a alguien que nos sorprenda
con algún detalle o alguna historia, anécdota o vanidad de la vida que te haga sonreír por horas.
- Queremos a alguien que sea tan pero tan chévere que lo quieras presentar a todo el mundo. Como dijo alguna vez mi viejo -sabio mi viejo- “que sea tu mejor carta de presentación”.

Y ahora, digámoslo a coro niños queridos, ¿qué es lo que no queremos?
- No queremos a un huevas tibias ni a una…¿cuál es el equivalente a ser un huevas tibias en femenino?.
- No queremos que dependan de nosotros.
- No queremos frases clichés.

- No queremos a alguien que nos aleje de nuestros amigos o padres (salvo que sean muy pero muy hijos de puta)
- No queremos a alguien que nos convierta en algo que no somos.
- No queremos que nos hagan sufrir.
- No queremos que nos comparen con ex.
- No queremos que le guste Arjona, Ricky Martin o Studio 92.

Sunday, May 11, 2008

Fin de semana
He recuperado:
- El gusto por la música
- Las ganas de escribir

He confirmado:
- Que mi madre es sabia
- Que mi papá adora a mi amá (aunque le cueste admitirlo)
- Que desde chiquita ya estaba mal, osea, loca, osea mal.
- Que aún soy de confiar
- Que puedo pasarla bien con gente nueva

Visité:
- La casa de mis padres
- El baúl de mis recuerdos

Hoy es domingo y a diferencia de la Ñanga a mí no me asalta la angustia o la melancolía cuando pasan las últimas horas domingueras.
Hace algunas horas abrí el baúl de los recuerdos ** y la alergia me mataba. No me dio nostalgia ni tristeza porque confirmé que esos papelitos que se resisten a morir, esas fotos aún sin amarillarse, esas entradas a conciertos tan divertidos, los pasajes hacia ese diciembre tan bonito, los cientos de posavasos de los bares con las mejores borracheras, todo eso soy yo y carajo, qué bien la he pasado.


** Baúl de los recuerdos: Dos cajas (pero que finalmente son una sola) que mi madre guarda en el desván de su casa. Aquí encontramos más o menos la historia de mis últimos 14 años: fotos viejísimas, negativos, cartitas, un casette que guarda una de las conversaciones más hilarantes que he tenido en mi vida, más fotos que confirman que, sí pues maldita sea, el tiempo pasa, cuentitos de hace miles de años, agendas con anotaciones e iniciales tan pastrulas que hoy ya no entiendo (hay un día que dice: sch, nada, casa de todos, ojalá, no sé), posavasos con firmas borrachas, tarjetas de cumpleaños y navidad, cuadernos de la universidad con más cuentos, apuntes, dibujos y sonseras que nada tenían con lo que el profesor decía (y supongo que por eso los he guardado) y la firma de Joaquín Sabina en un papelito.