Tuesday, November 13, 2007

Chicas grandes
Mi mamá dice que ella nunca se sintió tan feliz como cuando estaba en sus treintas. Y yo le creo. Miro sus fotos de esos años y además de vérsele regia, transmite una energía que ya quisiera tener yo por estos días, una sonrisota que mata a cualquiera y una actitud del tipo "ademasdericasoycool".
Estos días han sido de cumpleaños y celebraciones. Amigas que llegaron a los treinta, otras que se acercan a la treintena brindando con Margaritas y una sobrina que sopló 15 velas en una torta antiquinceañero (no era ni rosada ni estrambótica). ¿Diferencias? Mientras yo brindaba con margaritas y martinis, mi sobrina reunía a sus regias amigas (sí, regias las condenadas) en su casa y jugaban a bailar con un playstation (me sentí como Perdidos en Tokio).
Mientras yo compartía comidas y tragos con mis entrañables amigas (Primis: tú no eres solo familia, ¡eres amiga caramba!), las amigas de mi sobrina me decían "buenas, señora" (pensé que estaban saludando a mi suegra) y se tomaban fotos en el condominio en el que vive y obviomicrobio conocían a chicos.
Casi les duplico la edad a esas chicas y me pregunto, ¿somos tan diferentes en realidad?. Osea, ambas (las quinceañeras y treintañeras) queremos divertirnos (Cindy Lauper tenía razón), conocer chicos, estar regias y pasarla bomba. Claro, a estas alturas uno ya sabe (o debería saber) a qué chicos conocer y sonreír y a cuáles tirarles barro, tragos y quién sabe qué más ¿o no?. El problema tal vez no viene de nuestra parte, sino de la de ellos. Y es que, mientras nosotras adquirimos (en la mayoría de los casos, pues hay excepciones desastrosas) ese aire cool que mi madre exhibía en sus fotos, ellos (o mejor dicho, muchos de ellos) aún parecen vivir en la adolescencia, entendiéndose como una etapa de eterna cojudez. Ahí están los que quieren vivir libres y sin compromisos, pero que al final de cada borrachera, claman por una compañera que les seque las lágrimas o los espere en casa. Están los que quieren recorrer el mundo y vivir en la India o Marruecos por lo menos un par de años (o en el valle Sagrado o un bucólico pueblo huaracino que viene a ser el equivalente a Marruecos para los misios) y no quieren nada "que los ate" (¡zapatillas serán!), sin embargo a la segunda semana de su dizque aislamiento, ya se están enredando con alguna lugareña y a veces hasta terminan casándose con ella y formando numerosas familias mismo Ingalls.
Y yo ¿qué quiero? ahorita un trago (siempre es buen momento para una coca cola o alguna mezcla alcohólica), una playa maravillosa, dinero y un poquito de vacaciones. ¿Ah, qué quiero en la vida? Felicidad nomás. En playa, en la ciudad o donde sea. Quiero que la Ñanga y yo sigamos juntos sin reventarnos platos u ollas en la cabeza y que, cuando muera, lo haga con una gran sonrisa. Nada más. ¿Sucederá eso antes de cumplir los tan temidos 30? No pues, no seas loco.

2 comments:

Sal Paradise said...

Oye! està bueno tu blog...a ratos pareces un poquito de la promo de la de busco novio...jaja...pero en buena onda. En realidad no pareces promo, pero si tienen un humor negro parecido. Serà que bordear las base 3, amenazadoramente, nospone a chicos y chicas con la ironía en ristre?. Gracias x tu comment sobre mi post de Luchito.

Anonymous said...

lindo este blog!
y estoy seguro segura q hoy, a los 30s y despues, siempre seras feliz!
noe