Monday, September 24, 2007

¿Bailas?



Creo, con temor a equivocarme, que mi generación fue la última en bailar lentos. ¿Los recuerdan? Baladas que aparecían sin avisar a la mitad de la fiesta (o al final) o salsas (no las sensuales, tan viejos no estamos) de Jerry Rivera que hacían que ese chico (“ese” y no otro) extienda la mano y te saque a bailar porque como diría Sergio Dalma, bailar pegados es bailar.
Era el inicio de los noventas y ahí estaban los grandes éxitos como Heaven o I do it for you de Bryan Adams, las baladas de Guns N Roses que tenían la peculiar y pendeja característica de durar hasta 11 minutos (es el claro caso de November Rain), los hits de Aerosmith (como Crying o Amazing que, de paso lanzaron a la fama como icono pop a Alicia Silverstone que hoy hace fama por ser vegetariana y desnudarse ¿al mismo tiempo? ¡Uau!), aunque, a veces se colaban canciones un tanto antiguas como Hotel California o Angie, pero igual eran bienvenidas.
Los lentos podían ser el inicio de un gran amor, el preludio para el primer o último beso o a veces simplemente un baile. En este último caso se vivía una situación extraña: el chico en cuestión se acercaba (¡el que te gustaba por favor! Sino ¡puchaquerochetenerquechotearlo!), bailabas con él, la balada estaba por terminar y el DJ (tal vez víctima de alguna droga) mezclaba la canción con alguna pachotada tipo “Sigue bailando mi gente, sigue bailando” de El General y la magia (¡en qué momento empecé a escribir así!) se acababa porque tenías que “desabrazarte” en one y ponerte a menear al ritmo del General que te pone a gozal (y ya sabes, si tomas, no manejas, te lo dice el generala). La meneada en ese entonces era más bien separaditos pues el perreo, el reggaeton y otros ritmos chacaloneros aún no hacían su incursión y moverte frenéticamente e imitando un ritual de apareamiento no era bien visto. Oh no.
El secreto del lento era aprovecharlo al máximo o tratar al menos... Y aquí viene mi recuerdo traumático con los lentos: Estaba yo en una de esas fiestitas preprom, bailando con un muchacho absolutamente adorable sosteniendo el típico diálogo adolescente de “cómo-te-llamas-de-que-colegio-eres-es-la-primera-vez-que-vienes-etc”. Tras el diálogo, el asunto se estaba poniendo romántico (en el sentido más inocente por favor, no pensemos mal que éramos muy niños aún) y en eso… En eso escuchamos gritos de “¡Bronca, bronca!”, las “luces psicodélicas” se apagaron, se encendieron las "otras" luces (las feas, que parecen de hospital) y la fiesta se acabó así de pronto. (Calificaremos este hecho como un Romanticus Interruptus). Los asistentes de la fiesta se disperseron cada vez más y de pronto, cual película de Meg Ryan, el chico adorable y yo fuimos separados por la multitud que huía de la bronca. ¡Noooo! Música mental de fondo: “perdí mi oportunidad no la supe aprovechar y ahora hay otro ocupando mi lugar”.
Y perdí mi oportunidad.

1 comment:

Anonymous said...

Año 1994, noche de verano, no hacía mucho calor, para ser una noche de febrero.Fiesta en la casa de un amigo del barrio donde todos estabamos invitados por el simple hecho de ser parte de la patota, una de imberbes chavitos que hacian sus pininos en el misterioso "juego de la vida".

como adolescentes, adolescíamos(léase experimentabamos), cambios bruscos en nuestra fisonomía, y sobre todo en la de nuestras amiguitas, que de ser casi objetos amorfos sin ninguna significación a parte de ser compañeras de juego, algunas veces y otras, personitas fastidiosas que no entendían nuestra naturaleza brusca y cochina.
Visto así, el inicio de nuestro interes en el sexo opuesto podemos llegar la casa de Carlo Daniel, el anfitrión de la "Fiesta", con los ricos y variados sanduchitos, la gaseosa, las luces, la musica d emoda, y un sorprendente ponche preparado por su madrecita ( a la que nosotros llamabamos mamacita.. él siempre nos perdonará... por lo obvio del apelativo).. porque si, al mejor estilo green-go!.. si, nosotros teníamos ponche! (que roche).. y eso era bastante!... Como han cambiado los tiempos pelona!

Instalados en la casa psicodélica, la musica sonaba y recuerdo bien haber visto con suma extrañeza como todas las niñas casi mujercitas se apilaban en filas o columnas al ritmo de una tal Natusha o al ritmo de unos tios con pinta de aburridos mostazeros apellidados Los del rIO.
CUANDO DE PRONTO CAMBIO EL AMBIENTE!
Las revoluciones de la música, junto a las de nuestros puros y álbeos corazones, descendieron hasta sonrojarnos, pues sabíamos que lo que sonaba era u lento y que llegaba el momento de la VERDAD.. ay ¡volveran esos tiempos, abuelo?
SEGUNDOS DE INCERTIDUMBRE! Yo estaba en el mueble largo donde nos depositábamos todos auqellos que no deseabamos bailar... y a escazos metros pero escondida, estaba una jovencita, menudita y delgaditita, como yo.. cuyo nombre resrvaré en mi mente y corazón por siempre.

Se suponía que yo le gustaba, yo no sentía lo mismo, miopía puber!
y nadie se anima a salir a la que habia sido acondicionada como "pista de baile", hasta que tres de mia smigos me agarraron de brazos y piernas y vencieron mi resistencia lanzándome hacia ella bomitando el terrible y clásico WuUuUuUuU!! ... YAAA, QUE BAILE LA PAREJITAAAA!! Y EN ESO, NUNCA OLVIDARÉ QUE POR PRIMERA VEZ MI RITMO CARDIÁCO SOBREPASÓ SU LÍMITE: DEL NORMAL 60/80 PULSACIONES POR MINUTO.. YO LAS ESTABA HACIENDO POR SEGUNDO!!
Jamás olvidaré ese bochornoso estribillo que decía:
..."Vi mil angeles contigo en el cielo.....
Y mi voz que susurran tus sueños
Dos caminos se uniran en el tiempo
Es un amor que sera siempre eterno..."... sisisi. MENUDO!

mil ángles que duraron 1000 horas, donde yo, sudando, tamblando agazapado en alguna parte de los hombritos o cabecita de mi amiga, esperaba que terimne, jamás una palabra, jamás algo romántico, jamás algo de seducción, solo rubor, nervio y una simple y maravillosa sonrisa nerviuda, compartida por ambos, con la que por única vez nos conectamos... sumidos en esa profunda desesperación por salir de allí, de la mirada y mofa de todos..

esa fue mi única experiencia de bailar u lento, con el cuerpo, con el corazón, con mis recuerdos, mis nstalgías.. con todo puedo decir:
que nunca volveran esos tiempos puros, que nunca saldrá un perreo para bialar "pegados" y no "pene-trados", que nunca olvidare a RO.. MI AMIGUITA, QUE NUNCA OLVIDARÉ ESA NOCHE, QUE NUNCA OLVIDARé A MENUDO (siendo eso lo más traumático de todo esto)que nunca olvidaré esa patota y que pucha.. NO SE BAILAR PEGADO!!!!