Friday, May 11, 2007

Alberto y yo
Generalmente me gustan mis sueños. Una vez soñé con Brad Pitt. Me desperté y pensé: "Ah no...este sueño no puede acabar de golpe. Tengo algo importante que decirle a Brad". Y me volví a dormir y si pues, otra vez soñé con el guapo (he querido volver a hacer esa maniobra y no me ha ligado). Aunque no me acuerdo qué le dije. También soñé con la torre Eiffel y al poco tiempo pude verla en vivo. Ese sueño fue mostrazo.
Bueno hoy me desperté y pensé: "Watdajel? ¿Realmente he soñado lo que he soñado?" La historia iba así: resulta que Alberto Fuguet*, sí el escritor chileno, y yo protagonizábamos una comedia romántica, pero de la vida real. Lo más raro era que Fuguet no hablaba como chileno y era más guapo en mi sueño (osea, no es guapo en la vida real, pero en mi sueño era churro, bien churro). Resulta que no sé bien cómo estábamos conversando de lo más divertido y él se había enamorado de mí (creo que mi autoestima por estos días, está por las nubes). Yo huía de él (y le decía algo así como "es un honor el haber sido nominada, pero no gracias") y me subía a un teleférico hacia la nada. Es decir, el teleférico subía y subía (así como en la canción que dice "y llovía y llovía") pero no iba a ninguna parte. Un poco como ese capítulo de Los Simpsons en el que cuentan todos las absurdas obras que se hicieron en Springfield, como la escalera eléctrica hacia la nada. Osea, una escalera que llegaba más arriba de las nubes pero que no tenía destino final. Entonces te caías horrible y morías.
Estaba pues montada en el teleférico y Alberto (mira esas confianzas) preocupadísimo porque me iba a morir. Alberto me grita: "No, mi amor" (pero no al estilo Bartola, sino tipo comedia-romantica-con-meg-ryan, yo sé que tú me comprendes mendes) y manda a traer a los bomberos de Nueva York (esta parte del sueño debe ser una gentil cortesía de El Hombre Araña 3). Y ahí termina mi sueño, no sin antes hacerle un primer plano (mis sueños son bien cinematográficos) a Alberto con sonrisa ganadora por salvarme la vida.
Lo más loco del sueño era que Fuguet me decía: "Yo me acuerdo cuando leíste Sobredosis y subrayaste algunas palabras. Me acuerdo que ese libro te trae recuerdos graciosos de tu fase psicópata". Y yo pensaba: "¿y este cómo sabe eso?" y un poco dudaba que Alberto Fuguet (el del sueño) fuera realmente Alberto Fuguet (el escritor). Eso ya fue demasiado para mi cerebro que debería descansar mientras duermo y no jugarme tremendas malas pasadas. Y fue entonces cuando desperté con mi nueva alarma, esa que dice: "Despierta, despierta". Debería decir "Abre los ojos" y ahí sí la vida de película cierra su ciclo.
* En la foto se aprecia a Alberto Fuguet y no, esa chica no soy yo.

2 comments:

Damian said...

Que sueño mas loco.
Yo de niño tenia un control remoto con el que pensaba podia programar mis sueños... aun lo guardo.
Un abrazo.
Damian

Chailyn said...

Great work.