Wednesday, May 30, 2007

Canciones para el lunes
Hace algún tiempo le pedí a un amigo que me quemara un disco con canciones para el lunes. Canciones que me subieran el ánimo y ¿por qué no? que me volvieran más productiva en el trabajo. Mi amigo nunca me dio el disco, dice que se le perdió. Le creo. Pero si este disco existiera creo que, de todas maneras, debería incluir la canción "Así es el calor" de Los Abuelos de la Nada. Me gusta por varias razones:
1) porque su tonada es veraniega, en el sentido de alegría y diversión sin igual, no en el sentido: "qué calor asqueroso hace y yo acá en la combi con 40 personas sudorosas".
2) porque es una de las pocas canciones que canta Andrés Calamaro (que, ojo, por siaca me encanta) que es feliz, sin complicaciones ni amores sufridos.
3) porque de algún modo te remite a esos veranos felices con amigos, entre heladitos (aún sin chelas por favor, éramos demasiado sanos entonces), coqueteos y paseos en bicicleta.
4) porque esa canción se hizo famosa en mi niñez al ser utilizada como jingle. Solo que en la parte en la que decía "no no me saques de aquí por favor", el jingle agregaba "con gansito heladito con palito" o algo así. Ay que rico, Gansito Heladito. Mi mamá no me dejaba comerlo y cuando ya no vivía con mi mamá desapareció del mercado y volvió en una versión sosa y sin gracia (supongo que sin grasa también)

¿Y qué se sentirá?
Hace un par de semanas atropellaron a un amigo de la Ñanga. La noticia me impactó porque a pesar de que no era mi pata, me caía superbien y era superbuenaonda. Lo fuimos a visitar al hospital, pero no pudimos verlo porque estaba en cuidados intensivos. Me quedé pensando en qué debía estar sintiendo: si recordaría el golpe que lo estrelló contra la pista, que si recordaría esos breves lapsos de lucidez, que la vida te puede cambiar en 3 segundos, que pocas sensaciones son más desagradables que despertar en una sala de emergencia. Me quedé mal.
Felizmente se está recuperando.

Y algo más ligerito
- Hay un loquito que pasea por la esquina de mi casa al que hemos llamado "Locoradio". El loquito se planta todos los días en la esquina y camina hasta la mitad de la cuadra, luego regresa nuevamente a la esquina y así durante todo el día. No fastidia a nadie, no le falta el respeto a nadie y siempre carga una radio con él. Ayer que me lo crucé en la tarde, Locoradio escuchaba a los Rolling Stones.
- Mientras venía al centro, miro por la ventana y me encuentro con un taxi que llevaba el siguiente letrero: "Taxi ah". Así se llamaba la empresa. ¡Genial!
- Un letrero por la avenida Tupac Amaru (me parece) que decía "Enseñamos a salvar almas". Yo quiero y tú?

Friday, May 11, 2007

Alberto y yo
Generalmente me gustan mis sueños. Una vez soñé con Brad Pitt. Me desperté y pensé: "Ah no...este sueño no puede acabar de golpe. Tengo algo importante que decirle a Brad". Y me volví a dormir y si pues, otra vez soñé con el guapo (he querido volver a hacer esa maniobra y no me ha ligado). Aunque no me acuerdo qué le dije. También soñé con la torre Eiffel y al poco tiempo pude verla en vivo. Ese sueño fue mostrazo.
Bueno hoy me desperté y pensé: "Watdajel? ¿Realmente he soñado lo que he soñado?" La historia iba así: resulta que Alberto Fuguet*, sí el escritor chileno, y yo protagonizábamos una comedia romántica, pero de la vida real. Lo más raro era que Fuguet no hablaba como chileno y era más guapo en mi sueño (osea, no es guapo en la vida real, pero en mi sueño era churro, bien churro). Resulta que no sé bien cómo estábamos conversando de lo más divertido y él se había enamorado de mí (creo que mi autoestima por estos días, está por las nubes). Yo huía de él (y le decía algo así como "es un honor el haber sido nominada, pero no gracias") y me subía a un teleférico hacia la nada. Es decir, el teleférico subía y subía (así como en la canción que dice "y llovía y llovía") pero no iba a ninguna parte. Un poco como ese capítulo de Los Simpsons en el que cuentan todos las absurdas obras que se hicieron en Springfield, como la escalera eléctrica hacia la nada. Osea, una escalera que llegaba más arriba de las nubes pero que no tenía destino final. Entonces te caías horrible y morías.
Estaba pues montada en el teleférico y Alberto (mira esas confianzas) preocupadísimo porque me iba a morir. Alberto me grita: "No, mi amor" (pero no al estilo Bartola, sino tipo comedia-romantica-con-meg-ryan, yo sé que tú me comprendes mendes) y manda a traer a los bomberos de Nueva York (esta parte del sueño debe ser una gentil cortesía de El Hombre Araña 3). Y ahí termina mi sueño, no sin antes hacerle un primer plano (mis sueños son bien cinematográficos) a Alberto con sonrisa ganadora por salvarme la vida.
Lo más loco del sueño era que Fuguet me decía: "Yo me acuerdo cuando leíste Sobredosis y subrayaste algunas palabras. Me acuerdo que ese libro te trae recuerdos graciosos de tu fase psicópata". Y yo pensaba: "¿y este cómo sabe eso?" y un poco dudaba que Alberto Fuguet (el del sueño) fuera realmente Alberto Fuguet (el escritor). Eso ya fue demasiado para mi cerebro que debería descansar mientras duermo y no jugarme tremendas malas pasadas. Y fue entonces cuando desperté con mi nueva alarma, esa que dice: "Despierta, despierta". Debería decir "Abre los ojos" y ahí sí la vida de película cierra su ciclo.
* En la foto se aprecia a Alberto Fuguet y no, esa chica no soy yo.

Wednesday, May 09, 2007

¿Y ahora?
Aún no me acostumbro a usar el anillo ("el anillo carcelero", como dice la canción) que reafirma mi nuevo estado civil. Tampoco me acostumbro a decirle "esposo" a la Ñanga y me crispo cuando me dicen "señora de...". (a lo mucho señora del destino, mi telenovela favorita). Generalmente me lo dicen en broma, pero igual no me gusta.
El otro día me pasó algo gracioso. Una amiga me llama y me pregunta si la puedo acompañar en su sábado de belleza (peluquería, shopping, hueveo). "Por supuesto", le respondo y escucho una voz al fondo (su mami) que le dice: "Oye, no dispongas así de su tiempo. Ahora ella es casada". Esteeee, ¿cómo dice que dijo? ¿qué quiso decir esa voz de fondo? Me perturbé tanto que me despeiné (cosa difícil en estos días).
Ya en la noche, me encontré nuevamente con esta amiga y otros amiguetes más en una celebración cumpleañera. Fui solita porque la Ñanga quería ver al Faraón de la Salsa, a Oscar D´Leon pues (¿Qué?¿todavía está vivo? fue el cruel, pero realista comentario de una amiga). Le digo a un amiguete que me acompañe a tomar mi taxi pues ya debía partir. Y este me responde: "¿Queeeé?¿tan temprano?Ay, no te ha acentado el matrimonio. Antes..." y empieza a decirme que antes era más divertida, que ahora, soy aburrida. ¿Ahora cuándo, una semana después de haber firmado el acta? Oe hazte ver...
Y hoy en la clase de natación, le comento a mi profesor que me dolía el lado derecho del abdomen. Me pregunta si he comido algo en la mañana. "Nop", respondo. "¿Y anoche?". "Anoche tampoco", le digo. "Ah, entonces te han aplastado en la noche" y termina su frase con una pícara sonrisa. Resulta pues que dicho profesor, usualmente buena gente y encantador, desde que se enteró que me había casado, demuestra un extraño interés por saber de mi vida (me parece que quiere detalles de mi vida íntima, en suma, quiere saber mi frecuencia de tires). El profe me cuenta que se ha casado hace ocho meses, que qué lindo es el amor y demás sandeces. Creo que por el comentario que me hizo (eso de "te aplastaron") el profe supone que ahora mi vida sexual es mucho más intensa que antes. ¿Y eso por qué?
En fin. Cada loco con su tema. Las cosas en casa, felizmente, siguen su natural y divertido curso. Como dice mi madre: paciencia y buen humor.

Tuesday, May 08, 2007

Viejitos
Como ya sabrán, me gusta observar a la gente. Me gusta ver a los jubilados que salen de viaje. ¿Se han dado cuenta que siempre usan zapatillas nuevas?. Hace poco, que estuve de viaje, lo pude comprobar. Y no solo tienen las zapatillas nuevas (así como Juanes tiene la camisa negra...¿?), también llevan mejor ropa que uno, ropa de excursión, me refiero. Tienen "las" casacas (para no sentir frío), "los" polares (ultramodernos), "los" pantalones (esos cuatro en uno, que son pantalón, impermeable y fácil hasta pañal traen). Me los imagino comprando su atuendo para su próximo viaje, preguntando a los vendedores y gastando su jubilación enterita.
Mi viejo me dijo alguna vez que si estoy de viaje y no sé dónde ir a comer, debo fijarme en aquellos restaurantes con jubilados en sus mesas. "La comida ahí debe ser tipo hospital, sin gracia, sin condimento. Te aseguro que no te va a caer mal". Buen consejo.
Que no se crea que tengo gerontofilia, pero cuando observo a los jubilados,también me gusta ver cómo interactúan en pareja. Algunos se toman de la mano, otros ni se hablan y están los que discuten todo el tiempo y se gritan, como los papás de George de la serie Seinfeld. También están los viejos verdes, pero ese es otro asunto.
Y así como tienen sus ropitas nuevas y de última generación, también cargan con sus cámaras de fotos modernísimas. Y entonces te ven que tienes menos de 60 años y creen que tú sí sabes cómo usarlas y te piden que les tomes una foto, que les grabes y si son pesados, te fregaste, porque todo el viaje te van a agarrar de fotógrafo y mancaste pe, quién te manda a ir de tour, eso te pasa por comodón.