Friday, March 02, 2007

Pequeñas grandes cosas

Mi mamá dice que me fijo demasiado en las cosas. ¡Pero si las cosas son lindas!, le respondo. Además, son los pequeños detalles los que, en mi humilde entender, terminan por definir a las personas o al menos te hacen alucinar delicioso. Por ejemplo, yo veo a un señor con uno de esos anillos doraditos y con piedrón en el dedo chiquito y empiezo a alucinar, que a lo mejor es funcionario público, pero ojo, no cualquiera. Uno que decide y que siempre anda con el dedito levantado (no le hace caso a la tía Holler) y arreglándose el bigote. O la gente, en especial señores, que usan zapatos blancos de punta redonda. En el trabajo hay un señor que tiene ese look (de zapatos blancos). A mí me parece fascinante (fascinante no tiene que ver con fashion, aunque suenen parecido, isn´t it ironic? como diria la ex pelucona Alanis). Osea, es un híbrido entre un marinero y un salsero. Me encanta.
¿Y las pulseritas en los tobillos? Una amiga alguna vez hizo un trabajo de investigación sobre objetos fetiches en jóvenes limeños (sí, mi amiga está más quemada que yo). Bueno, resulta que eso de la pulserita no tiene nadita de inocente. Ah no. Según la investigación de mi querida amiga, la pulserita ha sido diseñada inicialmente para ir en la muñeca y, al trasladarse al tobillo, es como si se invirtieran los papeles. Es decir, el tobillo pasa a ser una nueva muñeca (no la vestida de azul, la muñeca pee donde te pones tu reloj). Entonces, y aquí viene lo raro: tú a una chica le puedes coger la mano, la muñeca, el codo y el hombro como las huevas. Pero si le coges el tobillo (ajúa!) no es tan sencillo pues (cómo vas a estar cogiendo el tobillo así nomás, mínimo pide permiso). ¿La rodilla? Menos. Y si quieres seguir el esquema: muñeca, antebrazo, codo, brazo, hombro, pero aplicándolo a las extremidades inferiores, pues el hombro ya sabes por donde se ubica. Bueno bien quemado todo pero por lo mismo, interesante. Así que ya sabes, no te me hagas la loca con el asunto de la pulserita en el tobillito. ¡Tremenda eh!
Me gusta ver por debajo de las mesas y chequear quiénes se sacan los zapatos. Mi papá odia que la gente se saque los zapatos, pero le gusta cuando está en algún lugar superficho con gente carilarga y en eso se escucha una musiquita andina o cumbiambera y todos los superfichos empiezan a zapatear así caleta nomás.
Me fijo en la manera en que las parejas se agarran de la mano. Si se agarran solo los dedos, si se envuelven tiernamente sus manitas o si se les ve incomodísimos. Hace poco estaba por Larco y había una pareja de gringo + peruana. La chica le agarraba la mano y el pata se la daba pero así como quien coge una anchoa, con las justitas. Feo.
Me fijo en lo que lleva la gente en sus cochecitos (mejor digamos carritos) del supermercado. ¿Brócoli, salvado de trigo, yogurt? Tal vez sufras de estreñimiento chocherita. ¿Vinos y quesos? Mm, a quién quieres impresionar. ¿Cornflakes, paquetes de galletas, paquetes de jugos? Padre de familia con hijo en edad escolar. ¿Ron y papirikas? Guácala. Pobre hígado. ¿Varios six packs de chela? Yeee! noche de chicas (o de chicos). ¿Embutidos, hamburguesas para freír, tuco listo para tirar sobre los tallarines? No te gusta cocinar no?
Fijonasa soy pues y no me compadezcas

1 comment:

Anonymous said...

MUY IMPATICA TU NOTA. lA OBSERVACION ES IMPORTANTE. pARA EL PERIODISMO, EL ARTE Y COMO TESTIGO DE UN CRIMEN (JAJAJAJ)

Lo que dices de las cosas bellas me recuerda una frase de belleza americana ( la vida esta tan llena de belleza que a veces siento que me va a explotar el corazon ) algo asi.


saludos

luis

nadasemueve.blogspot.com