Thursday, December 20, 2007

Papá yo quiero (Papá Noel, por siaca):
1. Papá Noel, quiero que dejes de perseguirnos en el jirón de la Unión, en Wong, en Metro y en los lonchecitos navideños. No sé por qué siempre estás riendo y sudando. Me das nervios.
2. Papá Noel, quiero una scooter como la del comercial de Sagafalabella. No sé para qué la quiero. Solo sé que la quiero. También una bicicleta de paseo.
3. Papá Noel, ¿tú tienes esposa o me estás hueveando? ¿Existe o no la Mamá Noela?
4. Papá Noel, quiero que no existan taxistas mañosos ni rateros.
5. Papá Noel, quiero que dejen de inventar maravillas tecnológicas que me obsesionan. Sí, las quiero todas. Luego me voy a aburrir de ellas, pero ese es el objetivo ¿no?
6. Papá Noel, quiero que la comida rica no engorde.
7. Papá Noel, quiero que Brad Pitt, Gael García y Johnny Depp se vuelvan locos por mí. Pero los 3 al mismo tiempo ¿ya?
8. Papá Noel, quiero que la gente deje de decir "amiga, amiga", "psst, psst" o "dijistes".
9. Papá Noel, quiero ganarme la Tinka e irme de viaje por el mundo con todos los que quiero y hacer compras locas hasta desfallecer.
10. Papá Noel, quiero que cada vez que diga: "ah, es momento de una chela-un piscosour-un chifita-una tortadechocolate", aparezca dicho antojo en mis manitas.
Eso quiero. Si no me lo das, te vas a la mierda Papá Noel. Besito.

Tuesday, December 11, 2007

Asi es el calor
Es sabido que cosas raras pasan en los baños de bares, discotecas y similares. En el baño de mujeres, siento solidaridad. Osea, por ahí que alguna desconocida te presta papel higiénico (sí, yo voy a tonear a lugares misios), toalla higiénica o un puchito. A lo mejor, otra NN te socorre si te encuentras en estado lamentable y hasta puede secar algunas lágrimas. Sí, sí. A mi una vez una NN me sostuvo la cabeza mientras vomitaba mi alma enterita. Ah, aquellos románticos recuerdos. En lo que va del año dos cosas curiosas me han pasado:

1. En el baño del Sargento: una chica se queda mirando mi blusita funky (los malpensados podrían creer que me estaba mirando otra cosa, pero les puedo asegurar que miraba la blusita) y me dice con gritito histérico: "¡Ahhhh q linda tu blusitaaaa aaaaah dónde te la has comprado??? ahhh". Algo que no termino de entender de algunas mujeres. Osea, para qué te preguntan dónde te has comprado algo, ¿acaso creen que les vas a dar el nombre de la tienda para que se compren algo igualito? A mí me encanta decir que es una herencia o que me lo encontré tirado por ahí. Lo cual puede ser cierto o no. Total, nunca se va a enterar.

2. En el baño de La Fábrica (simpatico lugar tonero) una chica entra vociferando: "¡Ahh necesito un encendedor ahhh". (siempre dicen "aaaah "las chicas ¿no?) y yo empiezo a buscar mi encendedor. La chica me mira y dice (sí, otra vez va a usar la palabra "ahhh"): "Ahhh, si tienes encendedor me caso contigo ahhh". Yo le respondo: "Siento que eso no va a ser posible. Ya soy casada". Y la chica responde: "Ahhh no te puedo creeeeeer (en tonito agudisimo). Ahhh cuantos años tienes?". "Tengo 29", respondo y la muchacha en cuestión añade: "ahhh, no te creo!!!, pero si pareces de 22!". No le creí.

Una lástima que no me hayan pasado cosas graciosas en el baño del trabajo. A veces he escuchado gente llorando, pero no he tenido ninguna conversación que valga la pena reproducir en este, su querido blog que, prometo, se renovará con más rapidez. He dicho (y lo digo con tonito Fujimori de "soy inocente")

Tuesday, November 13, 2007

Chicas grandes
Mi mamá dice que ella nunca se sintió tan feliz como cuando estaba en sus treintas. Y yo le creo. Miro sus fotos de esos años y además de vérsele regia, transmite una energía que ya quisiera tener yo por estos días, una sonrisota que mata a cualquiera y una actitud del tipo "ademasdericasoycool".
Estos días han sido de cumpleaños y celebraciones. Amigas que llegaron a los treinta, otras que se acercan a la treintena brindando con Margaritas y una sobrina que sopló 15 velas en una torta antiquinceañero (no era ni rosada ni estrambótica). ¿Diferencias? Mientras yo brindaba con margaritas y martinis, mi sobrina reunía a sus regias amigas (sí, regias las condenadas) en su casa y jugaban a bailar con un playstation (me sentí como Perdidos en Tokio).
Mientras yo compartía comidas y tragos con mis entrañables amigas (Primis: tú no eres solo familia, ¡eres amiga caramba!), las amigas de mi sobrina me decían "buenas, señora" (pensé que estaban saludando a mi suegra) y se tomaban fotos en el condominio en el que vive y obviomicrobio conocían a chicos.
Casi les duplico la edad a esas chicas y me pregunto, ¿somos tan diferentes en realidad?. Osea, ambas (las quinceañeras y treintañeras) queremos divertirnos (Cindy Lauper tenía razón), conocer chicos, estar regias y pasarla bomba. Claro, a estas alturas uno ya sabe (o debería saber) a qué chicos conocer y sonreír y a cuáles tirarles barro, tragos y quién sabe qué más ¿o no?. El problema tal vez no viene de nuestra parte, sino de la de ellos. Y es que, mientras nosotras adquirimos (en la mayoría de los casos, pues hay excepciones desastrosas) ese aire cool que mi madre exhibía en sus fotos, ellos (o mejor dicho, muchos de ellos) aún parecen vivir en la adolescencia, entendiéndose como una etapa de eterna cojudez. Ahí están los que quieren vivir libres y sin compromisos, pero que al final de cada borrachera, claman por una compañera que les seque las lágrimas o los espere en casa. Están los que quieren recorrer el mundo y vivir en la India o Marruecos por lo menos un par de años (o en el valle Sagrado o un bucólico pueblo huaracino que viene a ser el equivalente a Marruecos para los misios) y no quieren nada "que los ate" (¡zapatillas serán!), sin embargo a la segunda semana de su dizque aislamiento, ya se están enredando con alguna lugareña y a veces hasta terminan casándose con ella y formando numerosas familias mismo Ingalls.
Y yo ¿qué quiero? ahorita un trago (siempre es buen momento para una coca cola o alguna mezcla alcohólica), una playa maravillosa, dinero y un poquito de vacaciones. ¿Ah, qué quiero en la vida? Felicidad nomás. En playa, en la ciudad o donde sea. Quiero que la Ñanga y yo sigamos juntos sin reventarnos platos u ollas en la cabeza y que, cuando muera, lo haga con una gran sonrisa. Nada más. ¿Sucederá eso antes de cumplir los tan temidos 30? No pues, no seas loco.

Monday, September 24, 2007

¿Bailas?



Creo, con temor a equivocarme, que mi generación fue la última en bailar lentos. ¿Los recuerdan? Baladas que aparecían sin avisar a la mitad de la fiesta (o al final) o salsas (no las sensuales, tan viejos no estamos) de Jerry Rivera que hacían que ese chico (“ese” y no otro) extienda la mano y te saque a bailar porque como diría Sergio Dalma, bailar pegados es bailar.
Era el inicio de los noventas y ahí estaban los grandes éxitos como Heaven o I do it for you de Bryan Adams, las baladas de Guns N Roses que tenían la peculiar y pendeja característica de durar hasta 11 minutos (es el claro caso de November Rain), los hits de Aerosmith (como Crying o Amazing que, de paso lanzaron a la fama como icono pop a Alicia Silverstone que hoy hace fama por ser vegetariana y desnudarse ¿al mismo tiempo? ¡Uau!), aunque, a veces se colaban canciones un tanto antiguas como Hotel California o Angie, pero igual eran bienvenidas.
Los lentos podían ser el inicio de un gran amor, el preludio para el primer o último beso o a veces simplemente un baile. En este último caso se vivía una situación extraña: el chico en cuestión se acercaba (¡el que te gustaba por favor! Sino ¡puchaquerochetenerquechotearlo!), bailabas con él, la balada estaba por terminar y el DJ (tal vez víctima de alguna droga) mezclaba la canción con alguna pachotada tipo “Sigue bailando mi gente, sigue bailando” de El General y la magia (¡en qué momento empecé a escribir así!) se acababa porque tenías que “desabrazarte” en one y ponerte a menear al ritmo del General que te pone a gozal (y ya sabes, si tomas, no manejas, te lo dice el generala). La meneada en ese entonces era más bien separaditos pues el perreo, el reggaeton y otros ritmos chacaloneros aún no hacían su incursión y moverte frenéticamente e imitando un ritual de apareamiento no era bien visto. Oh no.
El secreto del lento era aprovecharlo al máximo o tratar al menos... Y aquí viene mi recuerdo traumático con los lentos: Estaba yo en una de esas fiestitas preprom, bailando con un muchacho absolutamente adorable sosteniendo el típico diálogo adolescente de “cómo-te-llamas-de-que-colegio-eres-es-la-primera-vez-que-vienes-etc”. Tras el diálogo, el asunto se estaba poniendo romántico (en el sentido más inocente por favor, no pensemos mal que éramos muy niños aún) y en eso… En eso escuchamos gritos de “¡Bronca, bronca!”, las “luces psicodélicas” se apagaron, se encendieron las "otras" luces (las feas, que parecen de hospital) y la fiesta se acabó así de pronto. (Calificaremos este hecho como un Romanticus Interruptus). Los asistentes de la fiesta se disperseron cada vez más y de pronto, cual película de Meg Ryan, el chico adorable y yo fuimos separados por la multitud que huía de la bronca. ¡Noooo! Música mental de fondo: “perdí mi oportunidad no la supe aprovechar y ahora hay otro ocupando mi lugar”.
Y perdí mi oportunidad.

Thursday, September 06, 2007

Teoría de la relatividad



Nunca entendí bien la teoría de la relatividad de Einstein. Lo que sí sé es que, sí pues, todo es relativo.
Hace un par de días fui a un hospital psiquiátrico. Podría decir que lo hice por chamba o no. Bueno, lo hice por chamba, pero da igual.
Lo más loco (y disculpen la figura tan facilona) de un hospital psiquiatrico es que, nada, pero nada de lo que hagas puede ser visto como "normal".
Así, la señora sentada en la sala de espera y que tejía una bufanda que se arrastraba varios centímetros lejos de ella, podría pasar como una paciente obsesivo compulsiva. Yo, que no quería sentarme y prefería caminar, podría haber sido una interna de paseo. Y los señores que llevaban unos sombreritos tan pequeños que parecían habérselos robados a Goofy y que ofrecían chocolates por un sol, podrían ser pacientes o mis amigos.
Porque la misma señora en la sala de su casa, está entretenida con su hobbie.
Porque si ves a los vendedores de sombreritos en la calle, son unos ambulantes más.
Y porque yo, caminando en, digamos, un laboratorio de una clínica, podría estar nerviosa porque estoy esperando unos resultados muy importantes.
¿Ves, todo es relativo?


Saturday, September 01, 2007

Lecciones
Sobre mí:
- Soy más serena de lo que pensé. Mientras la tierra temblaba y yo estaba solita rodeada de mujeres locas, caminé con calma hasta la puerta de salida y me salvé de la histeria colectiva. Una vez fuera, quise llorar y un tipo quiso abrazarme. ¡Fuera! Tampoco lloré. Me fui a mi casa y me abracé con la nanga.
- A raíz del terremoto, me di cuenta, como una revelación a lo virgen María que no podría ser corresponsal de guerra. Lo siento CNN, deberé rechazar su propuesta, pero para otros temas, encantadaaaa.
- Estoy tan acostumbrada a tomar desayuno que cuando no lo hago, tengo el peor carácter del mundo.
- Si me despierto muy temprano soy un cero a la izquierda. Hoy lo hice y encima osé ir a un supermercado a hacer las compras de la semana en estado zombie. Resultado: fui a la sección de frutas y cogí un paquete de seis manzanas. Las miré. Las volví a mirar. Me acerqué donde el señor que pone el precio a la fruta y le dije: "Señor, yo no quiero llevar seis manzanas, solo 3". El señor me miró y dijo: "bueno, llévelas". Y yo respondí: "pero, ¿cómo?". Lo dije con una voz tantita llorosa (no sé por qué). El señor cogió el paquete, lo abrió, sacó 3 manzanas, las metió en una bolsita, la pesó y me la entregó con una sonrisa. "Gracias" le dije y otra vez casi lloro.
Pero ahí no termina la aventura zombie, luego, y otra vez, producto de la falta de sueño: le rompí un cable a la cajera por no fijarme en lo que hacía y ya de regreso a casa le dije al taxista: "¿cuánto me cobra a Sucre de Metro?" (era al Metro de Sucre).

Sobre los peruanos
- A veces podemos ser tan cool, otras veces buenos ("ah la solidaridad de los peruanos tralalala en momentos difíciles tralalaa") y otras simplemente somos tan hijos de puta. Como cuando quisimos entrar a un bar en Cusco, con unos amigos que venían de una comunidad serrana y obvio-microbio, vestían con poncho, chullo y ojotas. "Aquí no entran llamas", les dijeron.
- Si alguien les dice que no les va a cobrar por darles algún servicio y que aceptarán "su voluntad nomás", desconfíen, desconfíen.

Sobre mi familia
Cada día los quiero más. No pensé decirlo y no sé si lo lean alguna vez, pero es totalmente cierto. Eso sin contar las siempre geniales historias de la familia de mi padre que saltan en los almuerzos familiares. Ahora hay que añadir las historias de otros continentes, algunas con tintes X-Files y otras simplemente hilarantes.

Tuesday, July 24, 2007

Dos faites conversan
Nada más achorado que dos faites conversando mientras comen un menú de chifa en el mercado de Magdalena. Ambos se dedicaban al vil negocio de las combis. Al menos eso pude deducir tras escucharlos atentamente.
- "Me gustó esa jerma, recontra achorada. "Prende tu luz carajo", me dijo. Ta mare. Así me gustan. No les hubiésemos cobrado, je", dijo uno de ellos, el más grandazo, lo que se dice un cholón. Llevaba una pañoleta en la cabeza que hacía juego con el chifa, pues tenía letras japonesas de colores sobre un fondo blanco. A este señor lo llamaremos Pañoletón. Tenía las mangas dobladas y cuando hablaba, pedacitos de arroz y wantan saltaban sobre su mesa.
- "Y las otras tampoco se quedaban atrás. Bacanes las flacas", añadió el otro, al que llamaremos Discreto. Era negro y mayor que Pañoletón.
Pañoletón y Discreto comen sus menús. Discreto hace a un lado su plato porque "ya se había llenado". Pañoletón se asa y le dice: "¡Carajo! ¿Por qué has dejado tu arroz? la comida no se deja, carajo, trae pa ca" y se empuja (perdón me contagié del achoramiento) come las sobras de Discreto.
Luego de comer, Pañoletón y Discreto conversan. Pañoletón saca su teléfono celular ultramoderno del bolsillo y dice: "escucha pe tío" y pone una canción (mostro su celular, trae radio y es naranja). Es una, romanticona, de El Tri. Todo el chifa escucha la canción que sale del pequeño celular. Pañoletón le explica a Discreto que esa canción "es en acústico pe, osea, que la tocan en vez de con guitarra eléctrica con una que no es eléctrica pe". Genial definición. Termina la canción y Pañoletón y Discreto hablan de sus películas favoritas. Hablan de Vandán (Van Damme), de El Matachancho (un personaje de película de kung fu de canal cinco los sábados por la tarde), y de otros que no me acuerdo. "Había una película con un luchador de Mongolia. Osea era mongol pero de Mongolia pe, no mongolito tsss. La pido todo el tiempo y nadie la tiene. Hasta a Polvos Azules la he ido a buscar y nada compare. Nadie la manya", dice Discreto.
Luego conversan sobre la capoeira. Pañoletón practica Capoeira y Discreto está interesado en aprender.
Pañoletón y Discreto se levantan (¡son gigantes!) y se van. ¿A dónde? Tal vez a algún bar destinado solo a conductores y cobradores de combi. A lo mejor van a practicar Capoeira o a ver una película de lucha (probablemente lo hagan cogidos de la mano, me tinca).

Tuesday, July 03, 2007



Trabajo grupal
Corría aquel maravilloso verano del 96. Jóvenes, hermosos (más) y sobre todo, despreocupados. No había fechas límites, cuentas que pagar o presupuestos de los que no salirse. Ahí estábamos juntos y revueltos, como huevitos de desayuno dominguero: el raro, el cantante, el artista incomprendido, el chibolo, el egocéntrico divertido, la chica de risa fácil, la chica con paltas existenciales y la chica tonta. Hasta teníamos dos encantadoras grouppies que nos seguían y admiraban.
¿Qué hacíamos? Nada. Íbamos de casa en casa, reclutándonos. Salíamos a caminar por horas, tonteábamos, nos burlábamos de nosotros y del resto y volvíamos a nuestras casas. Es decir, no nos juntábamos para hacer ALGO en específico. No nos juntábamos a chupar, a drogarnos, a ver películas, a chapar o a jugar monopolio. Recuerdo incluso tardes enteras en que nos tirábamos panza arriba en el jardín y nos quedábamos callados. Si hasta parecía un poco ese video de Smashing Pumpinks (el de la canción 1979). De pronto, pasaba alguien, nos alucinaba pastrulos y nos gritaba alguna pachotada. Nadie podía entender que no hacíamos NADA.
El chibolo dijo que éramos el Grupo H (y que la H se refería al hueveo interminable que practicábamos). A mí me pareció una mariconada ponerle nombre a un grupo de gente que no hacía nada. Pero al resto de amigos, la idea le encantó.
Y llegó febrero de aquel mismo verano. Con febrero vino el ineludible 14, que es el día de los enamorados. Pero ninguno de nosotros estaba enamorado. Más bien andábamos con el corazón roto o parchadito. Prueba de nuestro estado anímico fue que preparamos una torta de chocolate, dizque para sentirnos mejor (gracias a las endorfinas del chocolate). Sin embargo, el resultado fue desastroso pues del horno salió la torta de chocolate más fea del mundo. Horrible. Asquerosa. Insalvable. Fue ahí que el egocéntrico divertido dijo: “Carajo, esto podría ser el Lonely Hearts Club Band”. Y ahí salió otro nombre para el grupo. No me pareció tonto. Me dio risa. Felizmente, luego los ánimos se calmaron y terminamos (los miembros del recién formado club de corazones solitarios) metidos en una pileta. Por siaca, no habíamos visto ni La Dolce Vita ni Friends.
Luego llegó el amor que generalmente todo lo arregla, pero en este caso, fue diferente. El grupo se fue disolviendo con la rapidez con que surgían parejas al interior de este. Llegó el siguiente verano y nada fue igual. Ni grupo H, ni Lonely Hearts Club.
Pensé que eso de los grupos y nombres acabaría ahí, pero ¡oh, no! Ya en la universidad, conocí a Las Chimichurris, Los Pollos y las Redonditas (que en realidad eran dos parejas y no un grupo).
Más tiempo, más años, más gente nueva. Llegó el 2003 y con él la independencia y claro, el surgimiento de un nuevo grupo. Se juntaron amigos de la universidad, de algunos trabajos y uno que otro incauto. Nos reuníamos en aquel célebre departamento de la avenida Brasil, alrededor de una mesa cuadrada. Las botellas y las risas (miles), iban y venían. Cuando se acababa el alcohol, una delegación iba a comprarlo con un mochilón, como los que se usan para los viajes largos. El mochilón regresaba llenecito de trago y la felicidad continuaba. Brindábamos, filosofábamos a nuestra pastrula manera, brindábamos de nuevo, bailábamos cumbia, hacíamos algún destrozo y nos queríamos. Fue en alguna de esas reuniones que alguien dijo que habíamos formado una comunidad. “La comunidad del anillo”, dijo alguien (no recuerdo quién. No gozaba de ecuanimidad en ese momento). “No, la comunidad del membrillo”, dijo otro. Nos bautizamos entonces como Los Membrillos.
Los Membrillos fue uno de los grupos más queridos que he tenido y el que más nostalgia me da cuando lo recuerdo: cuando reviso las fotos y veo las celebraciones, los cumpleaños, las fiestas y nuestras particulares cenas navideñas.
Como suele suceder, este grupo también se disolvió. En alguna de esas reuniones felices y chinitas, uno de los “Membrillos” lo predijo: “la comunidad se disolverá algún día, como el dulce de membrillo” (recordemos que estas frases jamás eran dichas con racionalidad). Y así fue.
Supongo que volverá a surgir algún otro grupo en mi vida. Espero que no sea dentro de una comunidad terapéutica. Solo espero divertirme tanto como con los otros. Mientras tanto, habrá que esperar si esa pequeña cofradía que se formó hace un par de sábados, se mantiene o muere. Veremos.

Friday, June 08, 2007

Cosas inexplicables
Por Menchis y Sol
Menchis y Sol son dos amigas queridas. Se las ingenian para juntarse, reirse y hablar huevadas (su pasatiempo favorito desde tiempos inmemoriables). Para Sol, estas son las cosas que no tienen explicación:
1. La coca-cola sabe mejor en botella de vidrio. Es indiscutible, es extraño e inexplicable, pero es cierto, el sabor es otro.
2. Las once de la mañana es la hora más larga del día. Me he dado cuenta que cada vez que veo el reloj, siempre son las 11 de la mañana. Y de esa hora las 11.11 es el minuto más largo.
3. Siempre se necesita más de un minuto para calentar algo en el microondas. No importa qué quieres calentar, si le pones un minuto o menos siempre queda frio al centro.
4. Si pienso que algo se va a romper, se rompe sin importar todas las precauciones que tome. Esto sí que es genuinamente extraño, pero cada vez que veo algo y digo: "uy, se va a romper", sucede.
5. Otra cosa genuinamente inexplicable es que si quiero algo, si lo quiero de verdad, sea lo que sea, por más absurdo o grande o improbable, sucede. Ayer quise info sobre dark matter y justo ayer, justo ayer y no otro día, Reuters publicó todo un articulo sobre los avances en este tema. En el 94 tenía muchas ganas de ver pulp fiction pero no habia cine en Nicaragua, pero lo quise tan intensamente que lo pasaron en la tele, oh sí, todo un día de pulp fiction por pay per view, que yo no payeaba...

Y estas son las cosas inexplicables para Menchis:
1. La entrevista en la que bailé supertrooper.
Osea tu vas a una entrevista con el mood de preguntar, investigar y averiguar y te ponen a bailar supertrooper. Dime, eso tiene explicación?
2. Las pesadillas en vacaciones
La Ñanga y yo felices, sin estrés, de vacaciones, lejos de Lima. Nos despertamos con cara de palteados y nos decimos: carajo, q fea pesadilla. Generalmente eran sueños horribles. ¿Por qué?
a) es tanta la felicidad q nos rodea q nuestro cerebro idea formas para echasela abajo
b) los hoteles tienen espiritus chocarreros

3. el champú, leáse el postre tradicional peruano conocido como champú
es un postre rico, pero alguien podría explicarme: ¿cómo a alguien (osea, al inventor del postre) se le ocurrió mezclar mote y guanábana? y otra cosa inexplicable es porque se le llama champú y no mazamorra, si ambos tienen la misma consistencia

Wednesday, May 30, 2007

Canciones para el lunes
Hace algún tiempo le pedí a un amigo que me quemara un disco con canciones para el lunes. Canciones que me subieran el ánimo y ¿por qué no? que me volvieran más productiva en el trabajo. Mi amigo nunca me dio el disco, dice que se le perdió. Le creo. Pero si este disco existiera creo que, de todas maneras, debería incluir la canción "Así es el calor" de Los Abuelos de la Nada. Me gusta por varias razones:
1) porque su tonada es veraniega, en el sentido de alegría y diversión sin igual, no en el sentido: "qué calor asqueroso hace y yo acá en la combi con 40 personas sudorosas".
2) porque es una de las pocas canciones que canta Andrés Calamaro (que, ojo, por siaca me encanta) que es feliz, sin complicaciones ni amores sufridos.
3) porque de algún modo te remite a esos veranos felices con amigos, entre heladitos (aún sin chelas por favor, éramos demasiado sanos entonces), coqueteos y paseos en bicicleta.
4) porque esa canción se hizo famosa en mi niñez al ser utilizada como jingle. Solo que en la parte en la que decía "no no me saques de aquí por favor", el jingle agregaba "con gansito heladito con palito" o algo así. Ay que rico, Gansito Heladito. Mi mamá no me dejaba comerlo y cuando ya no vivía con mi mamá desapareció del mercado y volvió en una versión sosa y sin gracia (supongo que sin grasa también)

¿Y qué se sentirá?
Hace un par de semanas atropellaron a un amigo de la Ñanga. La noticia me impactó porque a pesar de que no era mi pata, me caía superbien y era superbuenaonda. Lo fuimos a visitar al hospital, pero no pudimos verlo porque estaba en cuidados intensivos. Me quedé pensando en qué debía estar sintiendo: si recordaría el golpe que lo estrelló contra la pista, que si recordaría esos breves lapsos de lucidez, que la vida te puede cambiar en 3 segundos, que pocas sensaciones son más desagradables que despertar en una sala de emergencia. Me quedé mal.
Felizmente se está recuperando.

Y algo más ligerito
- Hay un loquito que pasea por la esquina de mi casa al que hemos llamado "Locoradio". El loquito se planta todos los días en la esquina y camina hasta la mitad de la cuadra, luego regresa nuevamente a la esquina y así durante todo el día. No fastidia a nadie, no le falta el respeto a nadie y siempre carga una radio con él. Ayer que me lo crucé en la tarde, Locoradio escuchaba a los Rolling Stones.
- Mientras venía al centro, miro por la ventana y me encuentro con un taxi que llevaba el siguiente letrero: "Taxi ah". Así se llamaba la empresa. ¡Genial!
- Un letrero por la avenida Tupac Amaru (me parece) que decía "Enseñamos a salvar almas". Yo quiero y tú?

Friday, May 11, 2007

Alberto y yo
Generalmente me gustan mis sueños. Una vez soñé con Brad Pitt. Me desperté y pensé: "Ah no...este sueño no puede acabar de golpe. Tengo algo importante que decirle a Brad". Y me volví a dormir y si pues, otra vez soñé con el guapo (he querido volver a hacer esa maniobra y no me ha ligado). Aunque no me acuerdo qué le dije. También soñé con la torre Eiffel y al poco tiempo pude verla en vivo. Ese sueño fue mostrazo.
Bueno hoy me desperté y pensé: "Watdajel? ¿Realmente he soñado lo que he soñado?" La historia iba así: resulta que Alberto Fuguet*, sí el escritor chileno, y yo protagonizábamos una comedia romántica, pero de la vida real. Lo más raro era que Fuguet no hablaba como chileno y era más guapo en mi sueño (osea, no es guapo en la vida real, pero en mi sueño era churro, bien churro). Resulta que no sé bien cómo estábamos conversando de lo más divertido y él se había enamorado de mí (creo que mi autoestima por estos días, está por las nubes). Yo huía de él (y le decía algo así como "es un honor el haber sido nominada, pero no gracias") y me subía a un teleférico hacia la nada. Es decir, el teleférico subía y subía (así como en la canción que dice "y llovía y llovía") pero no iba a ninguna parte. Un poco como ese capítulo de Los Simpsons en el que cuentan todos las absurdas obras que se hicieron en Springfield, como la escalera eléctrica hacia la nada. Osea, una escalera que llegaba más arriba de las nubes pero que no tenía destino final. Entonces te caías horrible y morías.
Estaba pues montada en el teleférico y Alberto (mira esas confianzas) preocupadísimo porque me iba a morir. Alberto me grita: "No, mi amor" (pero no al estilo Bartola, sino tipo comedia-romantica-con-meg-ryan, yo sé que tú me comprendes mendes) y manda a traer a los bomberos de Nueva York (esta parte del sueño debe ser una gentil cortesía de El Hombre Araña 3). Y ahí termina mi sueño, no sin antes hacerle un primer plano (mis sueños son bien cinematográficos) a Alberto con sonrisa ganadora por salvarme la vida.
Lo más loco del sueño era que Fuguet me decía: "Yo me acuerdo cuando leíste Sobredosis y subrayaste algunas palabras. Me acuerdo que ese libro te trae recuerdos graciosos de tu fase psicópata". Y yo pensaba: "¿y este cómo sabe eso?" y un poco dudaba que Alberto Fuguet (el del sueño) fuera realmente Alberto Fuguet (el escritor). Eso ya fue demasiado para mi cerebro que debería descansar mientras duermo y no jugarme tremendas malas pasadas. Y fue entonces cuando desperté con mi nueva alarma, esa que dice: "Despierta, despierta". Debería decir "Abre los ojos" y ahí sí la vida de película cierra su ciclo.
* En la foto se aprecia a Alberto Fuguet y no, esa chica no soy yo.

Wednesday, May 09, 2007

¿Y ahora?
Aún no me acostumbro a usar el anillo ("el anillo carcelero", como dice la canción) que reafirma mi nuevo estado civil. Tampoco me acostumbro a decirle "esposo" a la Ñanga y me crispo cuando me dicen "señora de...". (a lo mucho señora del destino, mi telenovela favorita). Generalmente me lo dicen en broma, pero igual no me gusta.
El otro día me pasó algo gracioso. Una amiga me llama y me pregunta si la puedo acompañar en su sábado de belleza (peluquería, shopping, hueveo). "Por supuesto", le respondo y escucho una voz al fondo (su mami) que le dice: "Oye, no dispongas así de su tiempo. Ahora ella es casada". Esteeee, ¿cómo dice que dijo? ¿qué quiso decir esa voz de fondo? Me perturbé tanto que me despeiné (cosa difícil en estos días).
Ya en la noche, me encontré nuevamente con esta amiga y otros amiguetes más en una celebración cumpleañera. Fui solita porque la Ñanga quería ver al Faraón de la Salsa, a Oscar D´Leon pues (¿Qué?¿todavía está vivo? fue el cruel, pero realista comentario de una amiga). Le digo a un amiguete que me acompañe a tomar mi taxi pues ya debía partir. Y este me responde: "¿Queeeé?¿tan temprano?Ay, no te ha acentado el matrimonio. Antes..." y empieza a decirme que antes era más divertida, que ahora, soy aburrida. ¿Ahora cuándo, una semana después de haber firmado el acta? Oe hazte ver...
Y hoy en la clase de natación, le comento a mi profesor que me dolía el lado derecho del abdomen. Me pregunta si he comido algo en la mañana. "Nop", respondo. "¿Y anoche?". "Anoche tampoco", le digo. "Ah, entonces te han aplastado en la noche" y termina su frase con una pícara sonrisa. Resulta pues que dicho profesor, usualmente buena gente y encantador, desde que se enteró que me había casado, demuestra un extraño interés por saber de mi vida (me parece que quiere detalles de mi vida íntima, en suma, quiere saber mi frecuencia de tires). El profe me cuenta que se ha casado hace ocho meses, que qué lindo es el amor y demás sandeces. Creo que por el comentario que me hizo (eso de "te aplastaron") el profe supone que ahora mi vida sexual es mucho más intensa que antes. ¿Y eso por qué?
En fin. Cada loco con su tema. Las cosas en casa, felizmente, siguen su natural y divertido curso. Como dice mi madre: paciencia y buen humor.

Tuesday, May 08, 2007

Viejitos
Como ya sabrán, me gusta observar a la gente. Me gusta ver a los jubilados que salen de viaje. ¿Se han dado cuenta que siempre usan zapatillas nuevas?. Hace poco, que estuve de viaje, lo pude comprobar. Y no solo tienen las zapatillas nuevas (así como Juanes tiene la camisa negra...¿?), también llevan mejor ropa que uno, ropa de excursión, me refiero. Tienen "las" casacas (para no sentir frío), "los" polares (ultramodernos), "los" pantalones (esos cuatro en uno, que son pantalón, impermeable y fácil hasta pañal traen). Me los imagino comprando su atuendo para su próximo viaje, preguntando a los vendedores y gastando su jubilación enterita.
Mi viejo me dijo alguna vez que si estoy de viaje y no sé dónde ir a comer, debo fijarme en aquellos restaurantes con jubilados en sus mesas. "La comida ahí debe ser tipo hospital, sin gracia, sin condimento. Te aseguro que no te va a caer mal". Buen consejo.
Que no se crea que tengo gerontofilia, pero cuando observo a los jubilados,también me gusta ver cómo interactúan en pareja. Algunos se toman de la mano, otros ni se hablan y están los que discuten todo el tiempo y se gritan, como los papás de George de la serie Seinfeld. También están los viejos verdes, pero ese es otro asunto.
Y así como tienen sus ropitas nuevas y de última generación, también cargan con sus cámaras de fotos modernísimas. Y entonces te ven que tienes menos de 60 años y creen que tú sí sabes cómo usarlas y te piden que les tomes una foto, que les grabes y si son pesados, te fregaste, porque todo el viaje te van a agarrar de fotógrafo y mancaste pe, quién te manda a ir de tour, eso te pasa por comodón.

Wednesday, April 04, 2007

and the streets don´t change..
de mi época guns ´n roses (como dice la canción "no me avergüenzo de este amor", osea del amor a guns n roses pues, ay todo te tengo que explicar) me gustaba esta frase, esta tonta frase de la canción Patience. Una partecita en medio de esa baladeta (no, no me he equivocado al tipear) que decía "and the streets don´t change, but maybe the names" y no me acuerdo nada más. Ok, lo acepto, es una frase tonta, pero me gustaba. Así como me gustan las cosas que crujen, como cuando mascas apio (crash, crash) o cuando revientas las bolitas de esos plásticos que envuelven los electrodomésticos (pluip, pluip).
Y me gusta pensar en las calles. Y cuando paso por ciertas calles me acuerdo de esa canción. Me pasa cuando paso por esa casona en Pedro de Osma. Simpática casona que sigue igual de vieja y fea que cuando la visitaba. Casona fantasmal con biblioteca que me daba alergia, con jardín grande que veía como caían las cenizas de los puchos que fumaba desde mi ventana (a lo candy pero con un poco de punk), con una cocina chica y sucia y con miles, cientos de habitaciones. Demasiadas.
También tarareo esa canción cuando paso por dos de mayo, en la esquina con las flores en San Isidro. Pero no me gusta pasar por ahí. Y me río sola cuando paso por una colinita cerca de la casa de mi amigo Adrián. En ese caminito me he divertido como un chancho, en esas absurdas fiestas que Adrián organizaba. Me acuerdo haber brindado, cantado y reir hasta casi casi, vomitar. (¿nunca te has reído hasta vomitar? ayy te falta!)
Ahora, ahoritita chocherita, aprovecha, estoy a la caza de nuevas calles. ¿Me ayudas a encontrarlas?

Friday, March 30, 2007



En Metro (no en el metro)
Siguiendo con las historias de ama de casa (jua jua), hoy nos toca hablar de las experiencias en el supermercado. Así es queridos lectores (me imagino mismo Teresa Ocampo. Era lindo su programa. Cuando era chiquita jugaba a Teresa Ocampo y "miraba" a la cámara y les "decía" a mis "televidentes": "si señora, siga batiendo hasta que doble su volumen"....ooooy q lindaaaaa).
1. Ayer en la noche, mientras hacía mis compras alimentacionsaludableeslavozsisicomono (juaaa!). Llenaba mi carrito en la sección de frutas y verduras (ya sabes, cinco al día. ¿cinco que? ya tú ve) y siento que alguien me mira. Levanto la mirada y un patita con pinta de yo-toneo-con-merenguitos-que-se-bailan-suavecito me mira y me sonríe. "Whatdafuck?" pienso y sigo escogiendo tomates. El patín estaba con su carrito lleno, entons yo (que como sabrán, te saco la personalidad así fuá fuá según lo que llevas en tu carrito), alucino: "este señor tiene familia, que chu hace mirándome". En eso, unos metros más allá veo a una mujer joven y gorda. Era la mujer. Parece notar que su marido está haciendo algo inadecuado y le grita: "Oe pésate esto" (bien ahí señora!) y le da una bolsa de manzanas. Tamaño pendejo. Llego asada a la jato y le digo a la Ñanga: "oe los hombres son unas basuras". Y Ñanga en vez de preguntar se pone a cantar "Así son los hombres, son una basuura".
2. Demasiada informacion. Seguimos en Metro. Estoy haciendo la cola en la caja (osea, haciendo fila para pagar pues, por si no entiendes los peruanismos). Los señores que están delante se apapachan. Se apapachan demasiado. El tipo le dice "cosas" a la mujer sin sospechar que yo lo escucho todo. Parece que planean las poses amatorias que practicarán llegando a casa. La mujer se hace la ofendida, pero disfruta mucho la escena. Trato de creer que no he escuchado lo que he escuchado y trato de poner la mente en blanco. De pronto, miro lo que llevan los señores calentones: una cajita de wawasana "dulces sueños". Aquí va a pasar algo muy muy extraño.
3. He dicho que no. Sigo en la cola y una señora (parece que es la voz ir en pareja a comprar a Metro) le grita, sí, le grita a su esposo: "¿Tú has puesto estooo?" y señala un paquete de jamón que reposa tranquilazo en el carrito de compras . El marido responde con miedo: "Sí". La mujer tira el jamón y rapidito nomás aparece un empleado del supermercado a recogerlo. Aquí no pasó nada.
4. ¡Ay, qué rara! A diferencia de ciertas personas, a mí nunca me ha gustado que me digan rara. Por eso, cuando la señora que estaba detrás de mí en la cola de la caja, miró mis compras y le dijo a su amiga: "Oye qué es eso de ahí ah", señalando mi queso ricotta. "Ah, ricotta", dijo la amiga. "Ay que rara, quién compra eso?", añadió.

Friday, March 16, 2007

En la semana

1. Los records Guiness
¿Qué impulsa a una persona o grupo a decir: "Oe' yo quiero salir en los récords guiness"?

"Vamos a preparar la ensalada de frutas más grande del mundo", dijo un señor a inicio de semana. Lo dijo en RPP. El señor era promotor turístico de la selva central. Había venido a Lima como parte de una feria para dar a conocer (que fea composición gramatical. Disculpen, son defectos de oficio) los atractivos de esa bella zona de nuestro país (uaa! esta frase quedó peor). Los de RPP le preguntan: ¿Y qué actividades tienen planeadas? Y el señor sale con eso de la ensalada de frutas más grande del mundo y que la iba a escribir en los récords Guiness y todo.
Pero parece que está de moda eso de las preparaciones gigantes. Resulta que ahorita, si ahorita, en la alameda Chabuca Granda en el rico Centro de Lima, se está desarrollando la ExpoPaltas & Paltas 2007. Cuando me llegó el mail con el título "expopaltas & paltas 2007" lo primero que pensé era que se trataba de un conversatorio sobre los problemas psicológicos más comunes en los limeños. Al abrir el mail encuentro que no (ches!) que se trataba de una exposición de... (adivinen!)... paltas! así es paltas, paltitas y paltotas en el mundo de las paltas. Así, y tal como dice su simpática nota de prensa, en la feria usted podrá disfrutar de sandwiches, helados (ajá sí sí), cremoladas, anticuchos, causas, broster (¿qué es broster? broster pe. Como cuando te encuentras con un amigo y le dices: "habla broster". Tss, nada sabes ah) hechos a base de palta. También habrán tratamientos faciales y capilares con palta, una pasarela agraria (ejem) y ¡obvio! el " 'sanduwich' (sic) de palta más grande del Perú".
Lo único que van a ganar estos señores amantes de las preparaciones gigantes es:
- una invasión gigante de moscas
- tal vez una intoxicación gigante
- o un sábado gigante (¡qué mal chiste por dios!)

2. No me gustaría ser Camucha Negrete
La programación televisiva matutina (de 9 a 11 am) de señal abierta es malcriada. Sí, ese es el adjetivo preciso. Es malcriado pasar esos comerciales de fataché, de geles reductores y de productos horribles para comprar por teléfono. Es malcriado pasar una telenovela que lleva el título de "Amores de mercado" y que, por lo poco que he visto, no se desarrolla en un mercado, pero sí hay harto chape. Es malcriado pasar un programa de cocina con Camucha Negrete. No te pases. La señora parece que no cocina hace veinte años. Encima tiene una voz en off que parece de Radiomarpluscategoricamentesuperiorayquerico y con el que "se pelea" y para colmo, los platos que cocina se ven bien feucos. Pero creo que es aún más malcriado quitar el programa de la señora Camucha para poner en su reemplazo.... ¡otro programa de cocina!! Y aquí no acaba la malcriadez, no señor. Pues el programa "nuevo" es en realidad un programa que, supongo por los colores y la estética, data de los años 80 con "Gastón Du Postre"!!! Sí, aquel cocinero ¿francés? bigotón que decía "Cocoa Wintegs" (Si eres un lector menor de 27 años, tal vez no tengas ni idea de lo que hablo, mejor).

3. ¿Vao a Japón?
Mi novio se engancha con ciertos temas con la misma facilidad que un personaje de Trainspotting con la heroína (la droga pues, no la chica que hace las veces de héroe. Ay todo te tengo que decir). Ahora está enganchado con Takeshi Kitano http://es.wikipedia.org/wiki/Takeshi_Kitano y Japón. El año pasado fue con Peter Sellers y las comedias psicodélicas de los 60 y ya desde hace unos diez años que está enganchado con Los Simpsons. Pero parece que este enganche va a durar más pues ha propuesto ir a Japón. "Para conocer pe", me dice. Vao pe.

Tuesday, March 06, 2007



He creado a un monstruo
Soy culpable. No puedo negarlo. He creado a un monstruo: al fan kitschretrobasura. El querido amigo Papadón (con cariño, ya tú sabes) ha sucumbido ante el ataque kitschretrobasura. Pero vayamos por partes, como dijo Jack.
Admito con orgullo que la música antigua me gusta muchísimo más que la que suena en la radio como parte de los rankings tops (toptoptoptop). Y eso desde siempre, antes de que los 80 se pusieran de moda o que bailar YMCA en una boda fuera un ritual. Encima, luego llegó La Inolvidable y sus horas del lonchecito con lonchecito, luego las maratones de videos retrobasura (con el amigo Zárate antes conocido como “el antiguo” y hoy llamado “el moderno”) y etc. Es más, la música “moderna” solo la conozco por el amigo Osquitar, porque voy a su escritorio y le digo: “Dame un disco, chocherita”, a lo que él responde: “Como qué?” y ahí viene los pedidos:
- Un disco para lunes
- Un disco para cantar lalala
- Un disco sin letra
- Un disco boni o “algo boni”
Gracias a él he conocido grupos que no me hacen quedar (ante el resto de amigos y gente) como la tía que vive y goza dentro de mi. Gracias chocherita.
Pero aparte de los discos que me pasa chocherita, tengo pues esta maldita afición por la música antigua. Afición que, solapadamente o dictatorialmente, he tratado de inculcar en mis amigos. Felizmente casi todos se han resistido, casi.
Hasta que… como dice Juan Gabriel… Hasta que llegó Halloween Kitsch en aquella simpática discoteca santiaguina (en santiago de chile pe). Era 31 de octubre y, en el departamento que invadimos (léase donde nos alojamos), improvisamos algunos inocentes disfraces con lo que pudimos y teníamos a mano. Ahí estaban las máscaras del Mercado Central y unos polos raros. Luego de transformarnos (transformers) nos fuimos (nos llevaron en realidad) hasta la discoteca en cuestión.
En dicha discoteca se celebraba un tono kitsch. En el flyer lo advertían: la música que ahí tocarían representaría la escoria musical más querida, ahí estarían las toneritas de siempre, thriller de Michael Jackson (había que preparar coreografía por siaca), los saltitos de las Flans, Chayanne (con los éxitos que tanto le gustan a Ollanta Humala), Yuri, Rafaella Carrá y la irrupción en vivo de Elvis Presley, Celia Cruz y quien se atreviera. Además, claro, había concurso de disfraces.
La música empezó a hacer efecto. Garibaldi, New Kids On The Block y demás joyitas. En eso, Camilo Sesto entonó “Siempre me voy a enamorar de quien de mi no se enamoraaaa” y la fiebre se desató. Algo se encendió (supongo que el chip “i love retrobasura” que todos llevamos dentro) y quedamos marcados para siempre. Ya nada volvió a ser como antes.
Ahora el chip se ha apropiado de Papadón. El sábado llegó a visitarme con un disco diabólico entre sus manitas. Es diabólico pues apenas lo puso, empezamos a gritar “noooo, esa canción me hace acordar a:
- cuando tenía 9 años y veía “Viva el sábado”
- mis años de educación secundaria
- mis primeras chupetas universitarias
- el programa “hit” de canal 9
- mi primera decepción y mi primera ilusión (aaah q romántico, misma gordita de Carrusel de niños un carrusel de amooor)
- mi primer cachetadón (el que di, no el que recibí, pues ese sería motivo de denuncia)
- los quinceañeros
- los pasitos yeye
- las fiestitas inocentes y las no tan inocentes
- el primer y el último ron de mi vida
- etc etc
Papadón me confiesa que ahora no puede dejar de bajar y recolectar música de este estilo y ya va más de 200. “Me he vuelto un adicto” me confiesa y yo solo lo encomiendo (a los santitos yeye), y claro, también lo invito a mis horas del lonchecito. Bienvenido al club.

Friday, March 02, 2007

Pequeñas grandes cosas

Mi mamá dice que me fijo demasiado en las cosas. ¡Pero si las cosas son lindas!, le respondo. Además, son los pequeños detalles los que, en mi humilde entender, terminan por definir a las personas o al menos te hacen alucinar delicioso. Por ejemplo, yo veo a un señor con uno de esos anillos doraditos y con piedrón en el dedo chiquito y empiezo a alucinar, que a lo mejor es funcionario público, pero ojo, no cualquiera. Uno que decide y que siempre anda con el dedito levantado (no le hace caso a la tía Holler) y arreglándose el bigote. O la gente, en especial señores, que usan zapatos blancos de punta redonda. En el trabajo hay un señor que tiene ese look (de zapatos blancos). A mí me parece fascinante (fascinante no tiene que ver con fashion, aunque suenen parecido, isn´t it ironic? como diria la ex pelucona Alanis). Osea, es un híbrido entre un marinero y un salsero. Me encanta.
¿Y las pulseritas en los tobillos? Una amiga alguna vez hizo un trabajo de investigación sobre objetos fetiches en jóvenes limeños (sí, mi amiga está más quemada que yo). Bueno, resulta que eso de la pulserita no tiene nadita de inocente. Ah no. Según la investigación de mi querida amiga, la pulserita ha sido diseñada inicialmente para ir en la muñeca y, al trasladarse al tobillo, es como si se invirtieran los papeles. Es decir, el tobillo pasa a ser una nueva muñeca (no la vestida de azul, la muñeca pee donde te pones tu reloj). Entonces, y aquí viene lo raro: tú a una chica le puedes coger la mano, la muñeca, el codo y el hombro como las huevas. Pero si le coges el tobillo (ajúa!) no es tan sencillo pues (cómo vas a estar cogiendo el tobillo así nomás, mínimo pide permiso). ¿La rodilla? Menos. Y si quieres seguir el esquema: muñeca, antebrazo, codo, brazo, hombro, pero aplicándolo a las extremidades inferiores, pues el hombro ya sabes por donde se ubica. Bueno bien quemado todo pero por lo mismo, interesante. Así que ya sabes, no te me hagas la loca con el asunto de la pulserita en el tobillito. ¡Tremenda eh!
Me gusta ver por debajo de las mesas y chequear quiénes se sacan los zapatos. Mi papá odia que la gente se saque los zapatos, pero le gusta cuando está en algún lugar superficho con gente carilarga y en eso se escucha una musiquita andina o cumbiambera y todos los superfichos empiezan a zapatear así caleta nomás.
Me fijo en la manera en que las parejas se agarran de la mano. Si se agarran solo los dedos, si se envuelven tiernamente sus manitas o si se les ve incomodísimos. Hace poco estaba por Larco y había una pareja de gringo + peruana. La chica le agarraba la mano y el pata se la daba pero así como quien coge una anchoa, con las justitas. Feo.
Me fijo en lo que lleva la gente en sus cochecitos (mejor digamos carritos) del supermercado. ¿Brócoli, salvado de trigo, yogurt? Tal vez sufras de estreñimiento chocherita. ¿Vinos y quesos? Mm, a quién quieres impresionar. ¿Cornflakes, paquetes de galletas, paquetes de jugos? Padre de familia con hijo en edad escolar. ¿Ron y papirikas? Guácala. Pobre hígado. ¿Varios six packs de chela? Yeee! noche de chicas (o de chicos). ¿Embutidos, hamburguesas para freír, tuco listo para tirar sobre los tallarines? No te gusta cocinar no?
Fijonasa soy pues y no me compadezcas

Friday, February 23, 2007



Me he encontrado una lámpara maravillosa y quiero (además de muchos deseos):
- Tener una banda de pop y poder cantar "uuaa" o "dub dub" .
- Que me crezca el pelo rapidito.
- Tener un perro y llamarlo Octavio.
- Que mi sobrino Nicolás viva en Lima para poder malcriarlo y hacerle peinados punk.
- Ir a Nueva York y bailar salsa.
- Ver todas las películas maravillosas del mundo.
- Tener un "artbot".
- Poder hacer los 200 metros libres (sin parar) que nos ordena el profesor de natación todas las mañanas.
- Mecharme con desconocidos (Siguen abiertas las inscripciones para formar el Fight Club).
- Cruzarme con Moby en un supermercado.
- Ir a Marruecos con la Ñanga.

Por siaca, señor genio de la lámpara maravillosa, yo no quiero (no se vaya a equivocar, por favor)
- Decir "mi esposito".
- Dejar de sorprenderme con lo que veo en la calle, lo que leo, lo que miro.
- Tener tan mal humor en las mañanas.
- Convertirme en esas tías que odio o en una señora que hace movilidad con su buzo "térmico".
- Ser tan mandoncita.
- Sentir saudade.
- Pelearme con la gente en los cines.
- Decir "vecina" o "comadre" o "colega".
- Que si algún día tengo hijos, que estos les llamen "tíos" a mis amigos. Que los llamen por sus nombres, como todo el mundo.
- Dejar de perder el tiempo como lo hago con internet.
- Cruzarme con Laura Bozzo en la calle.
- Ir a Miami (aunque me gustaría que Will Smith me diga "Welcome to Miami").
Señor de la lámpara maravillosa, una cosita más. Por favor, no me vaya a jugar una broma y hacerme estas cosas sin que me de cuenta:
- Trencitas chiquitas en el pelo tipo Stevie Wonder o Bo Derek en "10, la Mujer Perfecta"
- Uñas acrílicas
- Maquillaje permanente
Ya lo sabe señor genio. Espero que lo tenga en cuenta.

Tuesday, February 13, 2007

Hablemos de amorsh

Ok. Todo el mundo dice que no le importa este día, que qué cursilería, que qué absurdo dedicar un día al amor y blabla yakiris bakiris. Lo que es cierto es que, siempre hay algo que decir o escribir o cantar o rajar sobre el amor. Hoy jugaba con un amigo melómano a enumerar las ¿peores? canciones sobre el amor. Del jueguito obtuve verdaderas joyitas. Decidimos dividirlas en géneros y subgéneros. Ahí van:

1) Cuando no tienes amor:
- Canciones de conquista: “yo seré, un héroe por ti, renunciaré a ser lo que fui” (Miguel Bosé)
- Canciones de confesión: “te amo, desde el primer momento en que te ví y hace tiempo te buscaba y ya te imaginaba así” (Franco De Vita) o “te quiero, te quiero, te quiero y no hago otra cosa que pensar en ti” (Hombres G)

2) Cuando tienes amor:
- Canciones sobre estar enamorado: “como yo te amo, convéncete, nadie te amará. Nadie, porque yo te amo con la fuerza de los mares” (Raphael)
- Canciones de reclamo amoroso: “yo no te pido la luna, solo te pido el momento” (Daniela Romo) o “juego de ajedrez, quererte tanto, qué difícil es tener tu amor” (Ricky Martin) o “llama por favor, estoy tan indefensa” (Alejandra Guzmán)

3) Cuando perdiste o nunca lo tuviste (al amor pe)
- Canciones sobre rompimiento: “que tengo el corazón, en carne viva, que yo no sé olvidar, como ella olvida” (Raphael) o “me va a extrañar y sentirá que no habrá vida después de mi, que no se puede vivir así” (Montaner)
- Canciones de obsesión o acoso amoroso: “every breath you take, every move you make, every single day, every night and day, i will watching you” (ya sabemos de quien)

4) Amores a la distancia
- “en Madrid está lloviendo y todo sigue como siempre, solamente que no estás y el tiempo pasa lentamente” (Alejandro Sanz, quien es – en palabras de un amigo- “el Puma de los 90”)
- “hola como estás, espero no del todo mal, aun no recibo la postal que prometiste el día en que te fuiste (The Sacados)

5) El primer amor
“Si esto no es amor, entonces que le digo a mi corazón, que por primera vez se equivocó” (H2O).

Pero hay excepciones y hay una que me gusta mucho y hoy la he escuchado, no sé por qué muchas veces. Es una que ablanda mi mal llamado corazón de piedra corazón (por favor, recordar aquella célebre presentación del exitazo ochenteno telenovelesco “Tú o nadie”, con Lucía Méndez sentada en su sillón de mimbre y el malcriado de Salvador Pineda haciendo del malvado Max). Es una que se llama "No me pidas que no sea un inconsciente" y bueno, si te parece cursi, es tu business (business son business).

No me pidas que no sangre, si aún el cuchillo no sacaste de mi
No me pidas que use cicatrizante
Dame dias, dame meses...
Si te busco en el agua de mi boca
si te veo en el fondo de mis ojos
no me pidas que no sea un inconsciente, si no dejo de quererte
Y si escribo otra estúpida canción de amor
Y si me gusta y le pongo melodía
Si te digo que es por vos, que me salía
No es mentira, aunque mienta fácilmente
No me pidas que no sea un inconsciente, si no dejo de quererte

****

Ya. Ahora puedes burlarte...Mira que pude poner "Juntos, café para dos, fumando un cigarrillo a media tra lalala"

Tuesday, February 06, 2007



Are you talking to me??
O tengo una cara muy común o tengo un clon diabólico que anda haciendo travesuras a mis espaldas o realmente soy igualita a Dora la exploradora, como dicen por ahí. Hoy en la mañana me reúno con una doctora y me dice: "Ay, yo te conozco ¿no?". Con amable sonrisa le respondo que no y sigue la reunión. Al terminar la conversa me vuelve a decir: "Pero te conozco ¿no?". "Je, no", le respondo y me voy y me olvido mi dni en la caseta de vigilancia. ¿Por qué esa manía de andar pidiendo documentos en todas partes? El jefe de mi novio se identifica como Miguel Maus (Miki para los amigos) ante los vigilantes y lo dejan pasar sin roche.
Salgo del edificio donde tenía la reunión y subo a un taxi. El taxista me mira y me dice: "Señorita, ¿ayer no le hice una carrera aquí mismo?". "No, señor", le respondo. "¿Está segura?Era una chica igualita a usted". Claro señor, me gusta mentir sobre mi identidad.
¿Y si realmente existiera mi clon?¿O si formo parte de un experimento científico y la doctora y el taxista y mucha gente más está jugando con mi mente? Como diría una amiga: "Amaaaaá!". Ya saben, esa chica borracha que a veces deambula por las calles los fines de semana y que se parece a mí, no soy yo. Esa chica que los insulta en la calle, les escupe y se va corriendo y que se parece a mí, tampoco soy yo. Estás advertido.

Friday, February 02, 2007






Auch Calamaro
Hace poco leí un post en el que una chica declaraba, duela a quien le duela, que sí pues, le gustaba Arjona.
A mí no me gusta Arjona y si pudiera lo torturaría al estilo Saw (película de sangre y violencia extrema que en nuestro país se tituló "Juego Macabro" y se prestó a desviaciones del tipo "Juego mascabro") porque ¡caramba! (ay caramba) a la música no se le puede hacer lo que él le hace. Es un crimen: esas letras cursis y esas rimas asquerosas. ¡Por Dios! tiene una canción en la que dice "también es mi primera vez, pondré el concierto de aranjuez" . No se pasen. En fin, tolerancia (¿y cómo me sé un pedazo de una letra de arjona.. bueno esa es otra historia)
Y es que, como me decía mi amá cuando era chiquiritita, "en gustos y colores, no han escrito los autores". Y si pues, hay gente que dice que no le gustó Kill Bill porque "estaba mal hecha" (haciendo referencia a las escenas estilo película kung fu o a la sangre que salpicaba de la pantalla o a las extremidades cortadas que despedían chorros y chorros de sangre de ketchup) o consideran que el arte de las combis (sus adornitos, sus frases escritas en la parte de atrás, sus dibujos de tetonas y cosas por el estilo) es "una huachafería, ay que asco". Tolerancia nomás pues. Imparcialidad. No hagas muecas, no te pelees con ellos. Sonríe y sigue adelante.
Pero yo no puedo ser tolerante o mostrar imparcialidad todo el tiempo. En especial cuando se meten con esos gustos que, por una u otra razón, se meten en la piel y dejan fuera la racionalidad. Nadie, pero nadie, se puede meter con Los Simpsons. Así tampoco nadie se puede meter con mi querido amigo Calamaro. Sí, Andrés para los patas, ese cantante argentino que se alucinó por tocar en una playa que se llamaba El Silencio, en un verano tan lejano como esa galaxia de esa película (esa, pues).
Tengo que confesarlo, yo soy fan de Calamaro. Fan en el sentido de que todo se lo perdono, que me alegro cuando se enamora, que me entristezco cuando le rompen el corazón, que no puedo decir: "esta canción está malasa" o "aquí desafinas muchacho". No. Me gusta y punto. Y hoy recibí de rebote su último disco (acompañado del comentario "este disco es una mierda"...ay mi corazoncito, ay ay). Y lo escucho cantar "Contigo aprendí" que es una canción bonita, sí bonita en el sentido romanticón y que más de una vez se ha hecho mierda en versiones para bodas. Y me conmuevo (tengo mi corazoncito, aunque algunos no lo crean), me conmuevo como cuando veía a mis abuelos tomándose de la mano mientras veían la tele o cuando se hacían bromas calladito y cómplices o cuando, como ayer, mi novio me despierta en la madrugada (sin ningún efecto alcohólico o alucinógeno de por medio) solo para decirme que me quiere. ¿Será que, como dicen las secretarias románticas de radioritmo, entramos al mes del amor y uno se pone así? Será el sereno.

Wednesday, January 17, 2007

Secretos de familia
Hace años que no veía telenovelas. Las sit-coms las desplazaron de mi rutina y me volví fanática de ellas. He visto, casi, de todo: la retorcidaza Nip Tuck, la girly Gilmore Girls o Friends (las primeras temporadas siempre fueron las mejores), las que parecen películas como Carnivale, las romanticonas tipo Mad about you, la ácida Six Feet Under, la pseudointelectual (con sus referencias a Freud y todo eso) Frasier y bueno, también he tenido mis deslices (me pongo roja) y he visto Dawson Creek´s (hoy la considero vomitiva) y por supuesto Beverly Hills 90210 (acéptenlo, todos hemos pasado por la fase Beverly Hills).
En fin. Hace un par de semanas empecé a ver una telenovela brasileña. Se llama Señora del Destino y en realidad estoy pegada a ella principalmente porque hay un par de actores que están fuertotes. El slogan de la telenovela es "toda familia tiene una historia que contar". Nada más cierto que eso.
Durante esas conversaciones familiares que ocasionalmente tengo (cuando visito a mis padres y me chanto en su jato tres o dos días), me entero de cada cosa que me hacen pensar, seriamente, en la posibilidad de crear mi propia telenovela, algo así como "Señora Menchis" o "Menchis del destino". Claro, porque mi familia también tiene una historia que contar.
Así, me enteré de algunas perlas familiares (y esto es solo del lado de mi papá, todavía me falta investigar el de mi madre que es más alucinante aún porque tiene elementos tipo Macondo y eso, ah una maravilla):
- Mi abuelo fue un miloficios de joven. Y entre sus múltiples oficios tuvo el de barman. (¿De ahí vendrá mi solapado alcoholismo?)Hoy tiene 99 años y aún recuerda las recetas de Capitán y Pisco Sour.
- Mi abuela vivió con monjas y sabía hacer hostias.
- Mi abuela tenía una hermana de la que fue separada. Cuando eran chiquitas, murió su mamá (osea, mi bisabuela) y cada quien fue enviada a un convento distinto para que fueran criadas por monjas. Nunca más supo de su hermana. (Díganme si acá no hay un argumento de melodrama, por favor!!)
- Mi tía Angelita salía en la tele durante los años 70. Ella daba recetas de cómo preparar anchoveta de mil maneras (Gastón es un chancay al lado de mi tía Angelita)
- Mi tía Angelita hacía teatro experimental durante esos lisérgicos años.
- Mi tía Lidia viajó a San Francisco (EE.UU) durante el verano del amor, allá por los sesentas.
- Mi viejo trabajó en una fábrica de harina de pescado cuando era joven (yiaks!).
- Mi abuela se ganó una máquina de coser gracias a Trampolín a la Fama ("¡Vámonos con Faucett"!)
- Mi viejo pasó una noche en la comisaría por pintar paredes en los setentas (qué monseee)
- Un policía detuvo a mis viejos en la carretera por "conducta inmoral" (viejos calentones)
- Al parecer tengo un tío que toca música folklórica.
- Dos primas fueron enviadas de Brasil (donde vivían) a Perú cuando tenían dos años o algo así. Viajaron solitas y sin miedo.
- Tengo una tía que críaba abejas en Brasil.
- Mis viejos se casaron cuando yo era bien grandecita. Lo hicieron en realidad para que yo pudiera entrar al colegio de monjas.
- Mi viejo fumó marihuana una única vez en su vida. Justo antes de un examen final de la universidad. Obviamente, reprobó.
- Y quizá la mejor anécdota fue aquella referida a la maldición que nos lanzó un cura. Resulta que hace muchísimos años, mi bisabuelo se peleó con un cura allá en su pueblo (en Ancash). Mi bisabuelo, al parecer, estaba un poco loco y botó al cura del pueblo, lo montó en un burro y le dijo: ¡Lárgate!. El cura en venganza le respondió: "Te maldigo a tí y a hasta tu cuarta generación". Así que, señores, estoy maldita. Yeee.

Monday, January 15, 2007

Lunes otra vez
Hoy me quedé dos horas pegada a la cama por simple flojera. Algunos estudiosos podrían decir que es el inicio de una depresión. Me levanté, prendí la tele y las noticias daban cuenta de un paro de transportes. Mucha realidad, muy temprano. Sabía que debía levantarme, bañarme e ir a trabajar y lo único que hacía era decir: "Carajo, es lunes!".
Mi novio, mientras tanto, exhibía un buen humor envidiable. Se paró de cabeza sobre la cama y se reía. Yo, envidiosita, le dije: "Esa camisa que te has puesto está arrugada". Él se rió, trato de estirarla e intentó pararse otra vez de cabeza sobre la cama. Se despidió y se fue a la chamba. Ya había pasado una hora y yo seguía sin levantarme, con piyama y, lo admito, un poquito de malhumor.
Prolongué, todo lo que pude, mis rituales (ducha, sesión de cremas, preparación de desayuno) y decidí que era hora de cambiar la ropa de cama, reparar una puerta del armario y, por qué no, pintar las paredes del cuarto. Cogí la caja de herramientas y reparé la puerta. Ordené la ropa, fui a la lavandería, al banco, pero nada de ir a trabajar. Luego recordé que tenía una reunión a las once y claro, obvio, qué raro, me entró la neura: No voy a llegar a tiempo, no tengo qué ponerme, me van a botar, soy una irresponsable, mañana me levanto a las cinco de la mañana, etc.
Llegué a tiempo y un poquito agitada.
Ya es mediodía y pienso qué haré al salir del trabajo. ¿Acaso mi lado "soy la ama de casa perfecta" está tomando mi lado "qué chica responsable esta menchis"? ¿O debería ingerir más mate de coca? ¿o debería buscar un trabajo que haga que, cada mañana, me levante de la cama como un resorte, feliz, contenta de ir a mi centro de labores (je, que feo suena esto)? ¿Existe realmente un trabajo así, que me haga feliz? Mi viejo dice que sí, que él se divierte en su trabajo. Bien por él.

Thursday, January 11, 2007



A ver cuánto te dura
A once días de iniciado el año, veamos pues cuánto te dura le emoción y si logras al menos la tercera parte de tus megaobjetivos. Yo, que pienso en chiquito nomás, me he trazado una sola meta: no hablar mal de los demás. Obvio que al día siguiente de Año Nuevo, ya estaba rajando con ganas (que si la conga, que si los "cuetes", que sí, que no), mientras mi novio movia la cabeza haciendo ese gesto tan característico, ese gesto que dice: "ay chiquia, ay chiquia, no cambias". Acto seguido, el muchacho me leyó mi horóscopo (que gay suena esto) que decía: "tienes que ser más crítico contigo mismo y menos con los demás". No mi amor, así no juega Perú. "Oye, pero ese horóscopo lo hacen un montón de pastrulos", le dije piconasa. "Sí, claro", me respondió y se fue saltando (él se va saltando a veces o dando pasitos de baile, por eso nunca me aburro).
¿Y ahora qué voy a hacer si no puedo rajar de nadie?
- Podría dedicar más tiempo a mi querido hogar. No sé, volverme hacendosita (sí, un poquito más) y tener la casa siempre lista (¿lista para qué? no sé, ¿para tomarle foto?)
- Podría meterme a estudiar manualidades. (pero seguro rajaría del trabajo de los demás)
- Podría dedicarme a ver películas a lo loco, tipo festival de cine y salir con los ojos rojísimos. (¿y no podría rajar de las peliculas?)
- O simplemente podría mandar a todos al cacho y seguir con lo mío.

Pero, dime cómo hago para no rajar cuando:

- Veo a un tipo en la oficina haciendo algo así como un 'stand up comedy', mientras todo el resto de compañeros sigue en lo suyo y ni siquiera lo mira.

- Escucho que alguien dice: "¿mandastesss?"

- Veo Top Chef (??)

- Tengo un adorno galleta (sí, un adornogalleta) en mi escritorio.

Ahh. mátenme por favor!