Thursday, November 30, 2006

Chiquitita dime por qué...
Hace poco hablé con una psiquiatra muy bacán que me dijo que, así seamos bebitos, hay cosas que se fijan en tu cerebrito-cerebruto y están asociadas a ciertos elementos o situaciones. Por ejemplo, ella me decía que si tú, cuando eras chiquitito o bebe, te ganaste con un broncón entre tus viejos justo frente al arbolito de navidad, mancaste. Porque de repente, un día de estos, vas a ver un arbolito de navidad y te va a dar un ataque de angustia de esos, se te va a cerrar el pecho y hasta te va a venir la depresión del año porque vas a activar justo esa zona del cerebro responsable de todos esos sentimientos horribles. ¿Será?
No sé. Yo tengo gratos recuerdos de casi toda mi infancia. De bebe no me acuerdo nada. Dicen mis padres que cuando era bebe casi me muero porque me enfermé horrible por andar comiendo porquerías y tierra. Dicen también que me caí de la cuna y me partí la cabeza. Nada, cero recuerdos. Pero si me acuerdo de mi Superapachurrito (un muñeco mezcla de superman y apachurrito), por ejemplo y parece que Superapachurrito estaba conmigo cuando me caí. Dicen también que en otra oportunidad me caí dentro de un balde gigante con agua y casi muero ahogada. Nada, naranjas, nones pirinoles. No me acuerdo nada de eso. Pero sí me acuerdo del vestido que me hizo mi tía para una lejanísima Navidad y que era una cosa de locos, era de broderie, con un cintón rosado al frente, una belleza. Lindo, lindo. Me acuerdo también que mi papá se disfrazó de Papa Noel con un bata china (mi papá es así pues). Y me acuerdo cuando me robé los lentes de mi tía (ahí sí era chiquitita) y me los puse y no veía nada y casi me saco la ñoña tratando de escapar de mi tía.
Me acuerdo haber jugado con los chanchitos de jardín, rasparme las rodillas cientos de veces y que mi mamá me decía que de grande iba a tener rodillas negras y feas. Falso. Mis rodillas están bien.
Lo que sí tengo son asociaciones entre la comida y ciertos episodios felices infantiles. Por ejemplo, yo veo un paquete de las galletas cream crackers y me acuerdo de los desayunos domingueros con atún. Cuando huelo a tostada, me acuerdo de los lonchecitos con mi mamá. El cuacuá me hace acordar a mi tío ernesto y así.
Pero asociaciones mentales así bravas y tristes de mi infancia, nada. La tristeza vino después, ya de grandecita.

No comments: