Thursday, October 19, 2006



Y tu mamá también


Las hay adorables, histéricas, las que se hacen las víctimas y claro, las castradoras. Madre, felizmente, no hay una sola. Yo no puedo quejar de la mía, es genial. A los veinte minutos de hablar con ella, te das cuenta de ese sentido del humor un tantito ácido que tiene (no tanto como el de mi viejo, ese ya es limón puro), del modo práctico con el que ve las cosas, de una sabiduría que ya quisieran muchas y cómo trata de parecer cool ante algunas pachotadas que digo. Repito, no me puedo quejar de mi madre.
Pero hay otras que sí son de temer. Ayer conocí a una muy especial. De primera impresión, una señora normal, con peinado normal, con sonrisa normal. Cuando nos presentaron dijo que me recordaba. Falso. Primera vez que nos veíamos.
Luego (¿será que parezco tía o qué?) me preguntó que por qué las chicas no usábamos faldas o vestidos más seguidos, que se nos veía tan lindas y que si ya había visto a ese chico guapo que estaba en la reunión (es que todo transcurrió en una reunión). Una vez más, usé mi estrategia de la sonrisa y le sonreí porque no sabía qué decirle. Luego me dijo que cómo era posible que su hija y sus amigas, tan guapas, tan lindas, tan inteligentes, en tan buenos trabajos, no consiguieran novio. Dijo "consiguieran", al menos no dijo "atraparan". Otra vez, sonreí.
Tras unos minutos (que conté uno por uno), la señora en cuestión se encontró con otra mamá que sí conozco y aprecio mucho. El tema de por qué sus hijas no tenían novio volvió a la mesa y yo decidí sonreir y pensar en una hamaca o en el turrón de Doña Pepa que me esperaba en casa. Lograr abstraerme de conversaciones es cada vez más sencillo. Ayer por ejemplo, durante el almuerzo y mientras unas compañeras de trabajo hablaban de algo que, supongo, era importante, yo hacía un repaso mental de los dulces que me gustan y justo cuando una de ellas terminó de hablar yo dije: "Ya sé qué quiero. Quiero un churro del Manolo". Las chicas, que son amables y ya se acostumbraron a este tipo de comentarios, se rieron.
Pero estábamos en el tema de las mamás. ¿Por qué se obsesionan con determinados temas? El caso que cuento era una obsesión por conseguirle novio a la hija. Yo conozco otra que tiene obsesión con el cuerpo de su hija y cada vez que puede le dice "gorda" o que meta la barriga o que se pare derecha o cosas así. Hay otra que está obsesionada con su nuera, siempre la analiza, le busca mil defectos, le inventa enfermedades y hasta chismea de la pobre chica. Y está también esa otra que su obsesión es que sus hijas sean famosas, que salgan en los periódicos porque son tan "liiiiindas".
Yo me pregunto: ¿Es que la maternidad despierta algún tipo de locura temporal? Creo que sí, no en vano si matas a alguien días después de dar a luz no vas a la cárcel. ¿Cuando yo sea madre, mi hija escribirá en su blog pachotadas de este tipo sobre mí?
Descúbralo en el siguiente episodio de "Todo sobre tu madre, ¡may!".

2 comments:

SOL said...

El ciberespacio, es eso, mucho espacio y demasiada ciberidad. Entro a tu blog, leo el nuevo posting y doy next blog. No deja de sorprenderme el resultado cada vez que hago eso. Lo hago una vez, un blog en japonés con la foto de un water con chancletas al costado y otra con una puerta abierta que parece una cara sonriendo, supongo que la leyenda (en japonés) dice algo gracioso sobre las fotos. Vuelvo a tu blog y otra vez aprieto next blog y una chicas de Wisconsin que van al colegio sonríen mucho, otra vez regreso y avanzo, un señor que le gusta la innovación y viven en UK habla de mermelada, otra vez y otra vez y otra vez… siempre vuelvo al tuyo, porque de esa manera como que vuelvo al inicio, supongo que si sigo haciendo esto hasta el infinito apretaré next blog y aparecerá tu blog al lado de tu blog. En ese momento habré entendido todo, y las ramificaciones infinitas colapsarán hacia adentro y entenderé que el ciberespacio no es ni espacio ni está lleno de ciberidad, pero eso todavía no me pasa, mientras tanto he vuelto a realizar la operación y una señora de Arizona documenta su fascinación por la lana. Hasta la fascinación por la sangre la puedo entender, por la lana, no creo.

menchis said...

estimada y querida sol
veo que son las 7 y 33 y lees mi blog. ¿debería preocuparme?