Thursday, September 14, 2006

Se me perdió la cartera
A inicios de semana me dí cuenta que había perdido todos, toditos mis papeles de la casa. Osea, una serie de documentos que acreditaban mis vínculos con la casa: ahí estaban los papeles que decían que sí pues, Menchis tiene un préstamo, Menchis ha pagado sus arbitrios, Menchis realmente vive en el número de calle que dice vivir (¿qué raros son los documentos no?), etc etc. Los documentos estaban en un folder y desaparecieron. Zum. Se hicieron humo. No hay más.
Le conté esto a una amiga y empezamos a conversar sobre las cosas que habíamos perdido durante estos últimos años. He ahí el recuento:
- Perdí mi arete favorito en el Sargento hace dos años. Me dio muchísima pena porque pensé que podía recuperarlo, como siempre. Ese arete se había perdido ya en alguna discoteca de Cusco y un tipo lo logró encontrar con una linterna. También se me había perdido en la casa de mis papás y felizmente, recuperado. Una vez se me cayó en la puerta de mi casa, pero volví y ahí estaba. Guardé el arete que quedó, el impar, pero cada vez que lo veo me da más pica.
- Perdí la confianza. Felizmente no en mí misma, sino en la gente. Una lástima. Mi viejo dice: "yo desconfio de todo el mundo. En una relación prefiero partir de la desconfianza y esperar a que esa persona me de señales para confiar en ella. Yo no confío ni en mi padre, ni en tu mamá, ni en ti, así q deja de sonreír". ¡Lindo mi viejo, caraxo!
- Perdí una colección de discos. Los dejé en un taxi y me di cuenta cuando estaba sentada en mi escritorio y pensé: "Ah, este sería un lindo momento para escuchar.... para escuchar... Damn it!".
- Perdí el tiempo. Viendo tele y programas basuras. Pero de eso no me arrepiento. Porque sé que todo el conocimiento pop y basura que almaceno, algun día, ¡sí señor!, me va a servir de algo. Ahí tienes la película del tipo que estuvo secuestrado quince años y que aprendió muchísimas cosas solo viendo tele o ya en la vida real, la chica esta que estuvo secuestrada 10 años y que durante su encierro vio tele, pero eso es triste... triste y creepy.
- Perdí un lapicero caro. Solo duró un día. Cuando estaba en sexto grado, creo que fue en el tercer bimestre, me saqué buenas notas y mis padres decidieron premiarme con un lapicero. Extraño regalo. Era gracioso el lapicero porque tenía una cadena para que te lo amarres al cuello y, con cadena y todo, se me perdió. Llegué a casa y dije: "Se me perdió el lapicero nuevo". Mi mamá se enojó y hasta quiso ir al colegio en busca de la culpable pues ella estaba seguro que me lo habían robado. Yo pensaba: "Pero solo es un lapicero". Mi mamá seguía empinchadísima. ¡Je! Ahora que me acuerdo, me da mucha risa. Era solo un lapicero.
- Perdí el brazo de mi Barbie Faruca. Cuando tenía siete años, un tío decidió que debía ir a los toros, léase, a una corrida de toros. Yo que en ese entonces ya no tenía amigo imaginario pensé: "why not?". Recuerdo que fuimos a Sol (que es donde va el pueblo pe´) y que yo llevé mi Barbie Faruca. Esta era una muñeca que me habían regalado en Navidad y que tenía pestañas, pelito corto y bien decolorado, como el de Madonna en esos años ochenteros, y ojazos azules. No era Barbie pues, era una imitación. Era de un plástico malaso casi transparente, pero a mí me parecía muy linda. Yo estuve jugando con Barbie Faruca durante toda la corrida porque a los cinco minutos de haber empezado esta pensé: "esto no va conmigo, jugaré con Rosita (así se llamaba la muñeca)". Y jugamos y jugamos y la coqueta de Rosita se paseaba por las gradas de Sol de lo más feliz y en eso ¡fuá! se le cayó el brazo a Rosita. Obvio que entré en crisis y le dije a mi tío: "¡Tío, el brazo de Rosita! ¡el brazo de Rosita!" Y me dijo: "Lo buscamos al final". Y claro, como tres horas después acabó la porquería esa de los toros y recién pude buscar el brazo de Rosita. Fue inútil. No había bracito. Llegué a casa con Rosita sin bracito y pensé: "mm, podría hacerle una teletón a lo san juan de dios", pero las otras barbies decidieron que eso no iba con ellas. Pobre Rosita.

3 comments:

Damian Carrillo said...
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Damian Carrillo said...
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Damian Carrillo said...

Buena Menchis.
Lo mejor de todo es perder la cordura.
Algun dia te invitare a salir... por la internet, a ver si buscamos el tiempo perdido.
Damian