Wednesday, September 27, 2006

¿Y tú, quién eres?
Durante estos paseos que me suelo tomar por la web, según yo, buscando información, me encontré con este link: http://members.aol.com/groovydougie/quizzes/trainspotting.htm
Es un test para averiguar qué personaje de Trainspotting eres. Yo siempre quise ser Begbie (me encantaría reventarle un chopp en la cabeza a un desconocido en un bar y luego mecharme con todos), pero luego de hacer el test me salió que soy Sick Boy.
Debo admitir que la primera vez que vi esta película (en el cine El Pacífico, superemocionada porque la peli tenía excelentes comentarios) me obsesioné con Sick Boy. Además de que me parecía guapo y cínico, yo (que en ese entonces buscaba parecidos por doquier) le encontraba cierto aire a un pequeño muchacho que en ese entonces ocupaba mis horas.
Sin embargo, con el pasar de los años, tanto Sick Boy como el pequeño muchacho, me desilusionaron. El pequeño, que en un inicio se presentó superelajado, chonguerito y open mind, luego dio paso a un chico que se planteaba tremendos dilemas emocionales, que quería que yo fuese su consejera sentimental (fuera de acá!) y que me consideraba como una gran gran amiga a la que acudir en momentos difíciles (pero yo solo quería rock n roll en esas épocas).
Mientras tanto, Sick Boy o mejor dicho, Johnny Lee Miller, el actor que lo interpretaba, no era tan cool como su personaje y quizá por lo que será recordado en el hall de la fama es por haber estado casado con Angelina Jolie (¡mis respetos!) más que por sus actuaciones. Es más, hace poco lo vi en una película de Woody Allen y francamente, no era nada del otro mundo. Al menos quedan los buenos recuerdos y la oportunidad de verlo (a Sick Boy pues al pequeño no lo veo hace aaaños) en ese dvd que tengo en casa. Yeeee!

Which Trainspotting Character Are You?

Monday, September 25, 2006


Oh, el cine

Es con películas como "Hierro 3", del director coreano Kim Ki-Duk, que uno recupera la esperanza en el cine. Que uno piensa: ¡Gracias! no todas las películas son comedias románticas, malos remakes, finales previsibles o héroes musculosos. ¡Gracias!
Trata de un patita, Tae-suk, que se mete a las casas vacías, usa las instalaciones de la jato, se pasea, ve tele, duerme, hace caca, se baña, lee; si hay algo (una balanza, un reloj, una pistola) que no funciona en la casa, lo arregla, etc. Luego, lo deja todo limpiecito y se va. Hasta que en una de estas incursiones, encuentra a una mujer, Sun-hwa, que era maltratada por su imbécil esposo y que al ver a Tae-suk, decide acompañarlo en estas movidas. Y mientras recorren juntos las casas vacías, "algo" (que podemos llamar amor, si quieres) surge. Pero, durante estos recorridos, ninguno de los dos se dice una sola palabra, pero se quieren a rabiar. ¿Les cuento el final? Bueno, lo haré y qué pena pues. Resulta que al tipo lo meten preso (no contaré por qué, porque me tomaría muchas líneas) y durante su encierro, se entrena para volverse rapidísimo, velocísimo e imperceptible, como una sombra. Adquirido este entrenamiento, va en busca de su amada y llega hasta su lujosa casa (es que Sun-hwa tiene un esposo billetón) y como está hecho un "flash" (osea, está recontrarapido) se mueve en la casa como si nada y se vuelve la sombra del imbécil esposo. Y es entonces que vemos una de las escenas más bonitas de la historia del cine: Tae-suk entra a la jato, ella lo ve, él se pone detrás del imbécil esposo y ella sonríe. El esposo cree que Sun-hwa le está sonriendo a él, pero en realidad, le sonríe a Tae-suk (que encima es guapo!) y se te empiezan a parar los pelos de purita emoción. Luego, el esposo imbécil se acerca para abrazarla y Tae-suk que está pegadito al esposo (es que es su sombra pe) le da un beso a Sun-hwa (como la foto que ilustra este post).
La escena es de una emotividad que si el corazón no se te estruja horrible y sientes que vas a gritar es porque estás mal, tío.
Y como la película te deja todo tembleque, luego (y si te gusta sufrir) te metes a internet para saber más del director y te enteras que este desgraciao escribió este poema que, bueno, es para que saques la galleta de soda y te cortes de una maldita vez las venas:

"we´re all empty houses
waiting for someone
to open the lock and set us free
one day, my wish comes true
a man arrives like a ghost
and takes me away from my confinement
and i follow, without doubts, without reserve
until i find my new destiny"

Thursday, September 14, 2006

Se me perdió la cartera
A inicios de semana me dí cuenta que había perdido todos, toditos mis papeles de la casa. Osea, una serie de documentos que acreditaban mis vínculos con la casa: ahí estaban los papeles que decían que sí pues, Menchis tiene un préstamo, Menchis ha pagado sus arbitrios, Menchis realmente vive en el número de calle que dice vivir (¿qué raros son los documentos no?), etc etc. Los documentos estaban en un folder y desaparecieron. Zum. Se hicieron humo. No hay más.
Le conté esto a una amiga y empezamos a conversar sobre las cosas que habíamos perdido durante estos últimos años. He ahí el recuento:
- Perdí mi arete favorito en el Sargento hace dos años. Me dio muchísima pena porque pensé que podía recuperarlo, como siempre. Ese arete se había perdido ya en alguna discoteca de Cusco y un tipo lo logró encontrar con una linterna. También se me había perdido en la casa de mis papás y felizmente, recuperado. Una vez se me cayó en la puerta de mi casa, pero volví y ahí estaba. Guardé el arete que quedó, el impar, pero cada vez que lo veo me da más pica.
- Perdí la confianza. Felizmente no en mí misma, sino en la gente. Una lástima. Mi viejo dice: "yo desconfio de todo el mundo. En una relación prefiero partir de la desconfianza y esperar a que esa persona me de señales para confiar en ella. Yo no confío ni en mi padre, ni en tu mamá, ni en ti, así q deja de sonreír". ¡Lindo mi viejo, caraxo!
- Perdí una colección de discos. Los dejé en un taxi y me di cuenta cuando estaba sentada en mi escritorio y pensé: "Ah, este sería un lindo momento para escuchar.... para escuchar... Damn it!".
- Perdí el tiempo. Viendo tele y programas basuras. Pero de eso no me arrepiento. Porque sé que todo el conocimiento pop y basura que almaceno, algun día, ¡sí señor!, me va a servir de algo. Ahí tienes la película del tipo que estuvo secuestrado quince años y que aprendió muchísimas cosas solo viendo tele o ya en la vida real, la chica esta que estuvo secuestrada 10 años y que durante su encierro vio tele, pero eso es triste... triste y creepy.
- Perdí un lapicero caro. Solo duró un día. Cuando estaba en sexto grado, creo que fue en el tercer bimestre, me saqué buenas notas y mis padres decidieron premiarme con un lapicero. Extraño regalo. Era gracioso el lapicero porque tenía una cadena para que te lo amarres al cuello y, con cadena y todo, se me perdió. Llegué a casa y dije: "Se me perdió el lapicero nuevo". Mi mamá se enojó y hasta quiso ir al colegio en busca de la culpable pues ella estaba seguro que me lo habían robado. Yo pensaba: "Pero solo es un lapicero". Mi mamá seguía empinchadísima. ¡Je! Ahora que me acuerdo, me da mucha risa. Era solo un lapicero.
- Perdí el brazo de mi Barbie Faruca. Cuando tenía siete años, un tío decidió que debía ir a los toros, léase, a una corrida de toros. Yo que en ese entonces ya no tenía amigo imaginario pensé: "why not?". Recuerdo que fuimos a Sol (que es donde va el pueblo pe´) y que yo llevé mi Barbie Faruca. Esta era una muñeca que me habían regalado en Navidad y que tenía pestañas, pelito corto y bien decolorado, como el de Madonna en esos años ochenteros, y ojazos azules. No era Barbie pues, era una imitación. Era de un plástico malaso casi transparente, pero a mí me parecía muy linda. Yo estuve jugando con Barbie Faruca durante toda la corrida porque a los cinco minutos de haber empezado esta pensé: "esto no va conmigo, jugaré con Rosita (así se llamaba la muñeca)". Y jugamos y jugamos y la coqueta de Rosita se paseaba por las gradas de Sol de lo más feliz y en eso ¡fuá! se le cayó el brazo a Rosita. Obvio que entré en crisis y le dije a mi tío: "¡Tío, el brazo de Rosita! ¡el brazo de Rosita!" Y me dijo: "Lo buscamos al final". Y claro, como tres horas después acabó la porquería esa de los toros y recién pude buscar el brazo de Rosita. Fue inútil. No había bracito. Llegué a casa con Rosita sin bracito y pensé: "mm, podría hacerle una teletón a lo san juan de dios", pero las otras barbies decidieron que eso no iba con ellas. Pobre Rosita.

Friday, September 01, 2006

Lima es una fiesta
Y los condones se mueven al ritmo de "Juana la cubana", una cortesía de Las Chicas del Can.




"Dejen espacio, dejen espacio..."














"Haganle una rueda a Juana, porque ya empezó a bailar"












"Baila como Juana la cubana, baila como Juana la cubana... Para seguir el ritmo te tienes que mover igual que yo..."

















"Baila como Juana la cubana, viendo como yo bailo te queda´ hasta la´ seis de la mañana"











N.d.R: Lo peor de todo es que es cierto.... Las fotos pertenecen a Apropo