Thursday, March 16, 2006


Señora
Hay momentos que te marcan, claro que sí. Y no hablo de la primera vez que tienes sexo o del primer muerto que viste en tu vida o el primer grano en tu cara. No señor. Mi madre decía que cuando viene la regla por primera vez (menarquia que le dicen) es un momento para recordar en la vida de toda mujer. Creo que en eso, debo aceptarlo, mi mamá se equivocó. Osea, a mí me vino la regla y no es que le dijera a mi mami: "¡Madre, saca la cámara. Quiero guardar un recuerdo de esto por favoorrr!". No es un momento kodak. Es más, no recuerdo ni el día en que me vino. Mi mamá sí. ¿Qué miedo no?
Yo creo que un momento para recordar es cuando te dicen señora por primera vez. A mí me lo dijeron hace como 3 años en algún supermercado. "Señora, ¿ya probó los ricos juguitos yiyi? (o algo así)". Esas malditas degustadoras, que a veces son más viejas que yo (no se hagan las locas) siempre te dicen señora y hacen que regreses a tu casa preguntándote: "¿es que acaso estoy tan vieja? buaaaa".
En mi edificio, por ejemplo, el guachiman más viejo (porque hay dos: uno joven y gracioso que se llama John y otro viejo y raro que no sé cómo se llama) me dice señora porque vivo con mi novio y, en su mente, asume que ya no soy señorita, así como la canción de Ruben Blades que dice "la ex señorita no ha decidido que haceeer". Claro, que el señor en cuestión se demoró como unos 3 meses en darse cuenta de que era mi novio el que vivía conmigo porque con la cantidad de gente que iba y venía de mi casa, el pobre estaba más que confundido. Me acuerdo que un día me dijo: "Ah, vino su hermano". Y yo me quedé de una pieza porque hermanos no tengo y el único que tuve se murió y entonces que te digan: "Ah vino tu hermano" es raraso y te hace pensar en la fiesta de los muertos o que mi viejo metió la pata y de pronto tengo un hermanito. No sé. En fin, al cabo de tres meses, al guachi viejo no le quedó otra que asumir que el chico que vivía conmigo era mi novio. Desde hace tres meses me dice: "Buenas noches señora" y yo entro a mi casa pensando: "Viejo maldito, no soy señora. Tú eres viejo pero yo no soy señora".
No pues no soy señora. Señora es mi mamá y mi prima que tiene su hijito y se viste formal. Señora es la tía que se sube a la combi y se zampa con la mayor frescura del mundo en los asientos reservados para personas de la tercera edad, embarazadas, discapacitados o viejitos. Claro, ella no forma parte de ninguno de estos grupos, pero seguro es menopáusica y esa es razón suficiente para zampar su potaso donde le de la gana.
Ah, otros que te dicen señora son los ginecólogos ¿no? Seguro también por la canción de Rubén Blades y eso de la "ex señorita". "A ver señora, su próxima cita es en... " y la secre también te dice señora y sales del consultorio sintiéndote señora y ¿está eso bien? No pues, ¡cómo va a estar bien!. No está bien para nada. Uno debe tener como himno de vida, la canción esa del Chavo del 8 y su vecindad que dice: "Si tú eres joven aún, joven aún". Claro que sí. Nada de señora ni usted ni tonteras. Yo todavía no uso crema antiarrugas, no tengo bochornos ni nietos. Yo soy joven. Claro que sí. Si mi abuelita me decía: "Ahi viene la bebe". ¿Ven? Si todavía soy chiquilla! (Cabe acotar que mi abuela tenía 90 años ypara ella un señor de 70 todavía era muchachón así que creo que este no es buen ejemplo pero bah, me llega).

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