Monday, March 20, 2006



Ah, los desconocidos
Llega un momento, generalmente bien avanzada la noche y con varios litros de alcohol encima, en el que mi novio y yo sentimos una irresistible atracción por entablar conversaciones con extraños. El sábado pasado no fue la excepción y la rutina de acoger a extraños en nuestra mesa comenzó con una mesera coqueta que, así sin más ni más, le dijo a mi novio, poniéndole el push up en la nariz, "¿Me das propina?". A mí eso me sonó a invitación sexual pero al parecer, él no se dio por aludido y previa sonrisita le dio ¡cinco soles!. Ambos (novio y mesera con push up) iniciaron una conversación y yo sentí que debía sacar el violín y tocar una melodía romántica. La conversación con la mesera hubiese seguido de no ser porque otra mesera (sin push up) nos dijo que ya estaban cerrando el local. Así que nos fuimos... a seguirla a otro lado.
Eran aproximadamente las cuatro de la madrugada cuando tocamos la puerta de un bar que también estaba cerrado pero en el que todavía había gente embriagándose adentro. En este recinto, ¡gracias a Dios!, conocíamos al mesero estrella. "¡Luchooo, luchooo abrenoooos!" gritábamos desesperados por más alcohol. Lucho nos abrió la puerta y casi al instante se acercó un chico, feo y soso, a decirnos que sus amigos lo habían dejado. Su situación nos conmovió (es feo que te abandonen tus amigos) y lo invitamos a sentarse con nosotros. Al chico le siguió otro muchacho, ebrio y tonto, que nos abordó diciéndonos: "¿Cuál es tu i.q?" Eran ya las cinco de la mañana y nuestra mesa estaba compuesta por extraños que hablaban de temas extraños y que, amablemente, colocaban heladísimas cervezas en nuestra mesa sin inmutarse.
El chico del i.q resultó ser poeta. Se autoproclamó como el mejor poeta del Perú y para dejarlo bien claro, se puso a recitar sus poemas. Hay que ser imbécil para recitar tus poemas delante de desconocidos borrachos. Es obvio que te dirán que eres el próximo Rimbaud y que vas a llegar lejos y demás mentiras. Lo que hace el alcohol.
El chico del iq y ahora poeta no contento con recitarnos nos dijo ¡oh sorpresa! que también pintaba y que debíamos ir, en ese instante (osea, las seis de la mañana) a conocer sus cuadros a su jato. Osea, borrachos somos pero tontos no. No queríamos terminar sin nuestros órganos vitales o sin billetera o sin virtud a causa de una invitación pastrula.
Como nos negamos a su invitación, el chico del iq-poeta-pintor dijo que por qué lo rechazábamos si era guapo. Y se puso a gritar, casi al borde del llanto: "pero si soy guapoooo, soy guapoooo". El chico del iq-poeta-pintor-¿guapo? no contento con invitarnos a su hogar, ahora nos invitaba a un bar, según él, el mejor de Lima. No lo seguimos y él se subió al primer tico que vio. Espero no volverlo a ver.
Mientras tanto, el otro chico, feo y soso, decía que no sabía cómo llegar a su casa y que sus amigos eran unos desgraciadazos. Mientras tanto, intentaba abrazarme y mi novio lejos de enojarse, se reía a más no poder. Claro, la situación era más que ridícula. Lo embarcamos en un taxi y nos fuimos a nuestra casa a seguir riéndonos y a dormir. Fue una noche de copas, una noche loca. Recomendable.

Thursday, March 16, 2006


Señora
Hay momentos que te marcan, claro que sí. Y no hablo de la primera vez que tienes sexo o del primer muerto que viste en tu vida o el primer grano en tu cara. No señor. Mi madre decía que cuando viene la regla por primera vez (menarquia que le dicen) es un momento para recordar en la vida de toda mujer. Creo que en eso, debo aceptarlo, mi mamá se equivocó. Osea, a mí me vino la regla y no es que le dijera a mi mami: "¡Madre, saca la cámara. Quiero guardar un recuerdo de esto por favoorrr!". No es un momento kodak. Es más, no recuerdo ni el día en que me vino. Mi mamá sí. ¿Qué miedo no?
Yo creo que un momento para recordar es cuando te dicen señora por primera vez. A mí me lo dijeron hace como 3 años en algún supermercado. "Señora, ¿ya probó los ricos juguitos yiyi? (o algo así)". Esas malditas degustadoras, que a veces son más viejas que yo (no se hagan las locas) siempre te dicen señora y hacen que regreses a tu casa preguntándote: "¿es que acaso estoy tan vieja? buaaaa".
En mi edificio, por ejemplo, el guachiman más viejo (porque hay dos: uno joven y gracioso que se llama John y otro viejo y raro que no sé cómo se llama) me dice señora porque vivo con mi novio y, en su mente, asume que ya no soy señorita, así como la canción de Ruben Blades que dice "la ex señorita no ha decidido que haceeer". Claro, que el señor en cuestión se demoró como unos 3 meses en darse cuenta de que era mi novio el que vivía conmigo porque con la cantidad de gente que iba y venía de mi casa, el pobre estaba más que confundido. Me acuerdo que un día me dijo: "Ah, vino su hermano". Y yo me quedé de una pieza porque hermanos no tengo y el único que tuve se murió y entonces que te digan: "Ah vino tu hermano" es raraso y te hace pensar en la fiesta de los muertos o que mi viejo metió la pata y de pronto tengo un hermanito. No sé. En fin, al cabo de tres meses, al guachi viejo no le quedó otra que asumir que el chico que vivía conmigo era mi novio. Desde hace tres meses me dice: "Buenas noches señora" y yo entro a mi casa pensando: "Viejo maldito, no soy señora. Tú eres viejo pero yo no soy señora".
No pues no soy señora. Señora es mi mamá y mi prima que tiene su hijito y se viste formal. Señora es la tía que se sube a la combi y se zampa con la mayor frescura del mundo en los asientos reservados para personas de la tercera edad, embarazadas, discapacitados o viejitos. Claro, ella no forma parte de ninguno de estos grupos, pero seguro es menopáusica y esa es razón suficiente para zampar su potaso donde le de la gana.
Ah, otros que te dicen señora son los ginecólogos ¿no? Seguro también por la canción de Rubén Blades y eso de la "ex señorita". "A ver señora, su próxima cita es en... " y la secre también te dice señora y sales del consultorio sintiéndote señora y ¿está eso bien? No pues, ¡cómo va a estar bien!. No está bien para nada. Uno debe tener como himno de vida, la canción esa del Chavo del 8 y su vecindad que dice: "Si tú eres joven aún, joven aún". Claro que sí. Nada de señora ni usted ni tonteras. Yo todavía no uso crema antiarrugas, no tengo bochornos ni nietos. Yo soy joven. Claro que sí. Si mi abuelita me decía: "Ahi viene la bebe". ¿Ven? Si todavía soy chiquilla! (Cabe acotar que mi abuela tenía 90 años ypara ella un señor de 70 todavía era muchachón así que creo que este no es buen ejemplo pero bah, me llega).

Monday, March 06, 2006


Desplumado

Hoy encontré una plumita detrás de la puerta de mi departamento. La plumita era pequeñita y usualmente me hubiera dado asco pero me dio como que nostalgia, como que tristitia y como que cosita rara en el estómago.
Me acordé por ejemplo de ese poema "El albatros" de Baudelaire y lo mucho que me gustaba cuando era chiquilla, en especial ese verso final que dice: "sus alas de gigante le impiden caminar".
Me acordé de esa mañana con el sol entrando por la ventana y tú diciéndome (aún con alcohol en la sangre): "…pero si pareces un ángel ("un ángel vengador será", pensé), déjame tomarte una foto".
Me acordé de cuando me llamaste ese día recién llegado de la ciudad del pecado y dejaste un mensaje en mi contestadora. Un mensaje que decía que había llamado mi ángel de la guarda y no dijiste nada más.
Me acordé del video de la canción "Losing my religion" de R.E.M. y cómo me gustaba la escena final en la que sale este armatoste con alas (como un corsé maldito. Ver foto) y resulta que son las alas que le han quitado a un ángel que cayó por error en la Tierra o tal vez no, con R.E.M. nunca se sabe nada a ciencia cierta.
Y me quedé mirando la plumita y también me acordé de "Forrest Gump" y que la escena que más me gusta es cuando se encuentra con Jenny en Washington y claro, es un cliché y todo pero está bien hechecita esa parte y hasta te conmueve.
Y la plumita seguía ahí y no la pienso recoger ni botar porque mira en todas las cosas en las que me ha hecho pensar.

Friday, March 03, 2006


Lo que hace el calor

Ayer una compañerita del trabajo me dijo, así sin más ni más: "Ah, crazy Menchis, craaazy". Lo dijo en un tono de voz suavecita y alargando las vocales, como hablan los pastrulos, como hablaba ese chico que me gustaba en el verano del 96, como hablamos cuando imitamos a los hippies.
"¿Yo crazy?", le dije, "oe te pasas", agregué haciéndome la achoradita. "Sí, crazy. Eres crazy. Quien diría con tu carita", agregó. Esos adjetivos retumbaban en mi cabeza con 4 pelitos y siguieron chocando entre sí hasta hoy en la mañana. Pensé: "Ah (siempre digo "Ah" cuando pienso) sería un lindo nombre para una caricatura: 'Kreisi Menchis'". Y sí pues, contaría las aventuras de Kreisi Menchis (dibujito cabezón con ojos chiquitos y mala actitud) en Lima que tal vez podría llamarse Limonada o Limoncola. Entonces imaginé el primer capítulo de Kreisi Menchis:


ESCENA 1
INTERIOR - DÍA
Kreisi Menchis se levanta. Se pone sus pantuflas verdes superpoderosas y ya no debe caminar porque las pantuflas solitas la llevan hacia la cocina. Ahí estará su mascota, el Perrofloro, un beagle con postgrado en filosofía quien le dirá alguna pastrulada que Kreisi Menchis deberá analizar durante el día. Kreisi Menchis no se baña, no se cambia el piyama y sale así a la calle porque finalmente es kreisi (mal chiste).

Bueno y en esas meditaciones andaba cuando me dí cuenta que estaba en un taxi con un chofer que no quería dar la vuelta a la izquierda de la avenida pues él alegaba que le multarían. "Pero señor", le dije, "todos los días vengo por aquí y no está prohibido dar la vuelta, si ahí está la flecha y...." y nada, seguí con mi explicación pero el señor dale que dale, que no quiero que me pongan multa, que a ver si usted fuera quien la pagara, que el calor y blablayakirisbakirisyarayarayara.
En ese momento extrañé mis pantuflas verdes, mi perrito Perrofloro y mis superpoderes. Kreisi Menchis no estaba y lo único que apareció fue una Carmen malhumorada, que le gritaba al taxista y le tiraba la puerta al bajar. Uuuu (abucheos de la audiencia), buuuuu (más abucheos) ¡Queremos a Kreisi Menchis!. Sí pues, yo también.