Tuesday, January 31, 2006


Argg

Mis emociones son siempre pequeñitas. Una vez un profesor-actor me dijo que todo lo que salía de mí era chiquito: mi voz, mi risa y hasta mis gestos. Como que si temiera expresarme más allá de los cinco metros que me rodeaban. Por eso tal vez nunca pueda ser actriz o dedicarme a dar discursos de motivación. Tampoco es mi intención. Pagan mal.
Sin embargo hay algo que sale de mí que sí tiene un alcance mayor a los cinco metros que me rodean. Se trata de mi furia. Son pocos, poquísimos los que han visto sus dimensiones. Uno de los ¿suertudos? ha sido mi novio y claro, también mi madre.
Cuando me enojo mucho pero muchísmo, me llega a temblar el párpado superior lo que, según mi novo, es un signo psicópata. No rompo cosas pero doy gritos y a veces hasta saltitos. Un encanto.
Suelo enfurecerme por cosas insignificantes, que a otros les da risa. No es raro que a veces esté peleada con una persona y esta no se de cuenta. También me enfurezco con desconocidos, con gente que me empuja en los bares o con los vendedores que te dicen: "ah, no tiene sencillo?".
Hoy, que no amanecí con furia, decidí hacer una lista de las cosas que me enfurecen. Léanla, para que estén advertidos:
1. La gente que me dice "Mamita". Salvo que seas El General y me cantes "Tú eres mi mamita rica y apretadita", no existe ser en el mundo que me pueda decir "mamita".
2. La gente que saca a pasear a sus perros y deja la caca de los canes tirada por doquier. Podría matarlos.
3. La señora que llama todos los días a mi casa a las ocho de la mañana preguntando por Olga. Señora, ya le dije 150 veces que Olga no vive aquí pero nada, la tía sigue llamando y cuando nadie contesta, deja mensajes como: "Olguita, soy yo. Llámame".
4. Las cajeras de los supermercados que meten todas tus compras en una sola bolsa. Con ellas me he peleado y han visto como tiembla mi párpado. Pobres.
5. Los taxistas que no quieren seguir indicaciones o que toman rutas absurdas y los cobradores de combi, en especial si son gordos, grandes y sudan, mojando las monedas de tu vuelto.
6. La gente que sube a la combi cuando está llena y pretende que le des asiento, que te arrimes o que le sonrías.
7. Los instructores de gimnasio que caminan como si tuvieran las axilas escaldadas.
8. Las mujeres que a su esposo le dicen "mi maridito" y los hombres que a sus parejas le dicen "gorda" o "chola".
9. A todo aquel que me pregunte cuándo pienso casarme o tener hijos o bajar de peso.
10. Los carnavales y un globazo inclemente reventándome en la espalda. Una vez agarré a cachetadas a un niño por eso. Se lo merecía.

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